Obispo Goic espera que Reforma Laboral signifique dignificación de los trabajadores

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  • En su homilía de la misa por el Día del Trabajo se refirió a las deficientes condiciones en que laboran muchas personas, como los temporeros, trabajadores de salud a honorarios y otros.

 

Por: Flor Vásquez

El Obispo Alejandro Goic advirtió sobre las condiciones deficientes en que laboran muchos trabajadores, los bajos sueldos que recibe un porcentaje importante de chilenos y subrayó que trabajar por una sociedad más justa y más equitativa es un imperativo moral.

El pastor presidió en la Catedral de Rancagua la misa por el Día del Trabajo.

En su homilía, el Obispo Goic señaló que el trabajo es un derecho fundamental y un bien para el hombre, un bien útil, digno de él, porque es idóneo para expresar y acrecentar la persona humana.

Subrayó que en esta celebración del 1º de mayo “queremos recordar que el trabajo es una parte fundamental de la dignidad de la vida humana.  El trabajo hace posible al mismo tiempo el desarrollo de la sociedad, el sostenimiento de la familia y también su estabilidad y su fecundidad.  (A.L. 23 y 24)

Más adelante expresó los agradecimientos a Dios por los avances logrados en estos últimos años en relación al trabajo y los trabajadores y agregó que “confiamos que la Reforma Laboral, signifique una mayor dignificación de todos los hombres y mujeres de trabajo y un permanente diálogo entre las autoridades, los empresarios y los trabajadores”.

Explicó que ello contribuirá a que nuestra sociedad viva en paz, a que la producción crezca en un desarrollo sostenido y a una más justa y equitativa condición salarial de los trabajadores.

Asimismo, en su mensaje se refirió a algunas realidades “en las cuales necesitamos avanzar para dignificar el trabajo y las personas de los trabajadores juntamente con la paz social”.

Sobre los temporeros de la fruta señaló que tienen una vida muy sacrificada en los campos.  “A pesar de los esfuerzos que se han realizado de parte de la Inspección del Trabajo y de algunas  empresas frutícolas, persisten muchas deficiencias respecto de la calidad de sus condiciones de vida.  Siguen los reclamos por el incumplimiento de lo pactado en los contratos con figuras de sub contratación y de suministro de trabajadores”. Enfatizó que urge un nuevo trato y que en el parlamento hay una propuesta de proyecto de ley que consagra un estatuto especial para los trabajadores de temporada. “Confiamos que prospere”.

TRASLADO DEL HOSPITAL

Respecto de los trabajadores de la salud del sector público indicó que viven con condiciones de trabajo que consideran deficientes y producen una gran injusticia social.  “Esas precarias condiciones laborales tienen que ver con la carrera funcionaria, el  traspaso de mucha gente a honorarios y compra de servicio a la planta.  Los que son a honorarios no tienen derecho a fuero maternal y a licencias”.

Resaltó que “el traslado al nuevo hospital y el inicio de su funcionamiento – tan esperado- ha  comenzado con muchísimas dificultades, especialmente para los que trabajan en el Hospital y que han iniciado un paro de actividades. Confiamos que se encuentren pronto caminos de diálogo y se resuelvan los problemas de funcionamiento del más importante centro de salud en la Región para bien de todos sus usuarios”.

REALIDAD SINDICAL

Al referirse a la  realidad sindical, expresó que la actual atomización y división del mundo sindical, que se observa en distintas áreas económicas y las debilidades formativas y valóricas de algunos dirigentes que ponen el acento en intereses personales y ansias de protagonismo por sobre la unidad de sus bases y la defensa de sus derechos, han provocado un desinterés  de parte de muchos trabajadores.

Agregó que esta deformación de la función que cumple un dirigente sindical, es decir, entender su rol derivado de una vocación  y no utilizar su cargo como una profesión que le otorgue beneficios personales, requiere iniciativas y actitudes que permitan modificar  conductas. “Los sindicatos no tienen carácter de partidos políticos que luchan por el poder, y tampoco deben estar sometidos a las decisiones de los partidos políticos o tener vínculos  demasiado estrechos con ellos.  En tal situación fácilmente se apartan de lo que es su cometido específico, que  es el  de asegurar los justos derechos de los hombres del trabajo en el marco del bien común de la sociedad entera” (Doctrina social de la Iglesia, 307).

“Es necesario recuperar el espíritu de líderes sindicales como Clotario Blest y Manuel Bustos y de pastores y pensadores cristianos como San Alberto Hurtado y más recientemente el P. Alfonso Baeza”, subrayó.

También abordó los problemas ambientales y el trabajo, mencionando a las temporeras que están cerca de plagicidas y fertilizantes de alto potencial tóxico, mineros que están en faenas próximas a lugares de emisión de gases malsanos o expuestos a altas temperaturas, trabajadores de los frigoríficos que entran a las cámaras de frío, gente de trabajo que diariamente enfrenta la congestión causada por ciudades mal planificadas y por el uso egoísta de los vehículos, sumando para llegar a sus trabajos horas que se restan de la vida familiar.

Resaltó que “mejorar las condiciones laborales es una inversión que redunda en mejores rendimientos de la empresa”.

Agregó que especial preocupación se requiere de toda la sociedad en el “fenómeno de los jóvenes ni-ni en Chile”.   Se calcula que más de 700 mil jóvenes, representando un 11%  – entre 15 y 29 años – se encuentran  sin empleos ni estudian.  Los jóvenes ninis se encuentran concentrados en los quintiles de menores ingresos.  Su inclusión laboral, su capacitación y una mayor oferta educacional son algunos de los grandes desafíos para estos jóvenes “ninis”.

Además se refirió a las personas en situación de calle y a la necesidad de pensiones dignas y salarios justos. “En un verdadero sistema de seguridad social debe existir el principio de solidaridad en que la persona aporta según sus capacidades y recibe según sus necesidades. Se hace, pues, urgente y necesaria una profunda revisión  del sistema de pensiones para lograr pensiones suficientes, dignas, decentes”.

Más adelante manifestó que es bueno que se haya reabierto el debate de sueldo ético y expuso algunas reflexiones. “Más allá de las cifras de  $ 250.000 el año 2007 y cerca $ 400.000 el 2016 interesa buscar caminos de equidad social”.

Recordó dos afirmaciones de San Alberto Hurtado:

“Hay muchos que están dispuestos a hacer la caridad, pero no se resignan a cumplir con la justicia;  están dispuesto a dar limosna, pero no a pagar el salario justo.”

“Es horrible el contraste  entre quienes nadan en la abundancia y quienes se ahogan en la desesperación de la indigencia”.

Añadió que las Encíclicas Sociales desde León XIII en el siglo XIX hasta Francisco en el siglo XXI recogen los grandes temas de la justicia social. “Todos – desde la propia perspectiva y vocación – tenemos que trabajar por una sociedad más justa y más equitativa.  Es un imperativo moral”.

 

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