Este viernes, a las 18 horas: Monseñor Alejandro Goic bendecirá escuela construida en memoria de Cristóbal Moreno

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En la ocasión también festejarán el reconocimiento oficial del Mineduc al Colegio Cima. El joven estudiante del Instituto O’Higgins, fue atropellado en el camino H-430, en el sector de El Cajón de Coínco. Producto de aquello, falleció en octubre de 2011.

Marcela Catalán

Junto a sus 105 alumnas y alumnos, además de docentes y funcionarios del recinto, el Colegio Cima celebrará este viernes 6 de mayo el inicio de su segundo año escolar. Se trata de una ocasión especial, pues el obispo de Rancagua, monseñor Alejandro Goic, bendecirá las dependencias del recinto. Aquello, luego de que el espacio recibiera la semana pasada el reconocimiento oficial del Ministerio de Educación (Mineduc), certificado que le permite acceder a financiamiento, libros, postular a proyectos, entre otros beneficios. Se trata de un documento relevante para el plantel, que atiende sin costo a sus estudiantes.

La escuela fue fundada en 2015 en memoria de Cristóbal Ignacio Moreno Aravena, quien en octubre de 2011 falleció días después de ser atropellado en el camino H-430, en el sector de El Cajón de Coínco, a pasos de su casa. El adolescente volvía del Instituto O’Higgins, donde era reconocido como un pupilo ejemplar.

Años después del luto y en vista de los valores del joven, su familia decidió impulsar una escuela que pudiera encarnar los principios de su hijo, basados en la ética del buen actuar y el esfuerzo. Es así como partieron atendiendo a 13 alumnos, cuenta la madre de Cristóbal, Luisa Aravena, terminando el año pasado con 73 estudiantes. Todos ellos fueron validados por el Colegio Montecastelo, al no poseer reconocimiento propio la escuela. De tal modo, hoy enseñan desde pre-kínder a octavo básico.

“Año tras año, queremos implementar un curso más. En nuestros inicios, este proyecto abarcaba desde pre-kínder a sexto básico. Pero después de un paro, nos hicimos cargo de un séptimo y de un octavo. Y cuando ese sexto, que hoy está en séptimo, llegue a primero medio, nuestro sueño es implementar ese curso, después el segundo, tercero, hasta llegar a cuarto medio. Ése es nuestro propósito”, agrega.

Sobre cómo operaron en 2015, Aravena explica que funcionaron con financiamiento familiar y con aportes de quienes conocieron a Cristóbal y a su hogar. “Nosotros recogimos muchos niños. Acá llegaron muchos pequeños con tratamiento médico. Pero ya hay varios que lo dejaron, porque éste es un proyecto de amor. Por lo tanto, los tratamos con cariño y les recordamos que son extraordinarios. Los alumnos han tenido cambios y sus padres están felices. Eso nos llena de alegría”, sostiene.

De ahí que la familia del joven invite a todos los que conocieron la historia del adolescente, a acompañarlos en la ceremonia de este viernes. “Agradecemos a todos los que confiaron en esta iniciativa y también a los que no lo hicieron. Aquí está, al servicio de la comunidad”, remata.

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