67 reos en la región recibieron libertad condicional

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Un escenario bastante distinto, fue el vivido por la Región de O’Higgins en el marco de la llamada “liberación masiva” de reclusos realizada esta semana entre las regiones de Valparaíso y Metropolitana. Un total de 458 solicitudes de libertad condicional llegaron a la comisión ad hoc de la Corte de Apelaciones regional y de estas, solo un 14% fueron aceptadas.

 

 

IRENE PADILLA
FOTO. MARCO LARA

 

 

Voces de apoyo, pero también de profundo rechazo ha tenido la decisión del Poder Judicial esta semana, al dejar en libertad condicional a un número importante de detenidos quienes cumplían con las condiciones indicadas por la ley, para optar a este beneficio. En Chile, cada año, una comisión especial de jueces, pertenecientes a la Corte de Apelaciones de cada región, analizan uno por uno los informes de cada uno de los reclusos de su zona quienes piden su libertad condicional con el objetivo de terminar el cumplimiento de su pena en el exterior. Históricamente, del total de solicitudes, que son cientos en cada región del país, no más de un promedio de un 7% eran efectivamente aprobadas; un panorama que cambió en 180 grados esta semana, cuando la Corte de Apelaciones de Valparaíso creó un precedente, acogiendo un 90% de las peticiones de libertad condicional, quedando de esa forma 788 reos porteños liberados la noche del viernes.
Algo similar, pero de menor magnitud teniendo en cuenta su población penal, sucedió en Santiago donde a 500 condenados también les fue permitido terminar su castigo en libertad. A pesar de las quejas de políticos y de la ciudadanía, el Poder Judicial fue claro y tajante en indicar que los reos beneficiados contaban con las recomendaciones pertinentes de Gendarmería, institución que analiza el cumplimiento de algunas condicionantes en cada reo como: el que este tenga una conducta intachable, que haya aprendido un oficio al interior del penal y haber cumplido al menos la mitad de la condena.
En defensa de la polémica decisión tomada por los jueces el vocero de la Corte Suprema, Milton Juica subrayó: “el motivo que tuvo el Ejecutivo de proponer el cambio se basó principalmente en el fin de reducir el elevado y generalizado nivel de hacinamiento e inhabitabilidad que se vive en nuestras cárceles y centros de detención en los que se registra un promedio aproximado de 60% de la sobrepoblación penal “, al mismo tiempo Juica agregó que “lo que tenían que hacer los jueces es hacer operable este beneficio de la libertad condicional (…) los jueces deciden, sobre la base de una proposición de un órgano vinculado al Ministerio de Justicia, que es Gendarmería, quien propone de acuerdo a niveles de conducta a aquellas personas que cumpliendo los requisitos tiene derecho a obtener el beneficio de la libertad condicional”.

 

 

LA REGIÓN MANTUVO EL PROMEDIO
Ahora, qué pasó en la Sexta Región. En el caso de O’Higgins, la Comisión de Libertad Condicional de Rancagua recibió 458 solicitudes de libertad condicional de las cuales solo 67 fueron aceptadas. La comisión estuvo encabezada por el ministro Emilio Elgueta, e integrada por dos jueces del Tribunal Oral de Rancagua, Óscar Castro Allendes y Paulina Chaparro Bossy; y dos jueces de Garantía -también de la capital regional-, Alejandro Vilches y Mauricio Silva. De esta forma, acogiéndose a una legislación que data de 1925, los jueces locales rechazaron 390 solicitudes y omitieron una, liberando un 14,6 % de la población penal, casi lo mismo que en 2015.
En cuanto al detalle por Centro Penitenciario; la Cárcel de Rancagua fue aquella con un mayor número de reos liberados (37), seguida por Rengo (12), Santa Cruz (10) y Peumo (8).

Respecto a la situación de la región y del país, el diputado gremialista por Rancagua, Issa Kort subrayó que “lo encuentro preocupante, primero porque el Estado debe definir una política para poder reinsertar a las personas que delinquen en la sociedad, y esa política no existe, ni hemos visto un compromiso de parte del Gobierno de definir cuál será la estrategia. Nosotros, particularmente junto al senador Alejandro García- Huidobro hemos tenido reuniones con la gente de Gendarmería para buscar mejores opciones para los reos, para mí el tema de los reos no es ajeno, yo he visitado la cárcel a diferencia de la mayoría de los políticos, que no se preocupan de los reos porque no votan”.
Así también el parlamentario afirmó que las políticas de cambio deben venir del Poder Ejecutivo ya que ahora el problema está en sus manos. “Aquí en Chile tenemos un sistema presidencialista donde el Ejecutivo, o sea quien ejecuta las leyes es el Gobierno. Si bien una ley que mandata una determinada condena, esta es ejecutada por el gobierno a través de Gendarmería, por tanto, más allá de la modificación de las leyes, si los Tribunales de Justicia están entregando libertad, es porque los niveles de hacinamiento ya son imposibles de mantener, y viene un tema de reinserción social. Cada vez que una persona se convierte en un antisocial, y afecta o ataca a su sociedad, esa es una derrota para el Estado. Necesitamos una política de quien maneja los recursos y eso está en manos del Gobierno, no está en manos ni de los Tribunales ni del Congreso”, sentenció Kort.

 

 
Padre Luis Escobar, capellán de Gendarmería en la región
“Los niveles de hacinamiento en las cárceles son cada vez más espantosos”

En nuestra región, quien conoce de cerca el drama de las cárceles y de quienes están privados de libertad es, sin duda, el padre Luis Escobar, capellán de Gendarmería quien durante años ha defendido con fuerza los derechos de los detenidos, en especial de aquellos recluidos en la Cárcel de Rancagua.
Respecto a la polémica surgida esta semana, el sacerdote deja en claro que esta es más que nada un tema de los medios de comunicación que no se acerca a la realidad: “ creo que hay un tema comunicacional que no entiendo lo que busca, porque todos los años hay libertades condicionales y la mayoría de ellos ya estaban de alguna manera en la calle, porque es gente que estaba cumpliendo con un beneficio, con la dominical, fin de semana, firma mensual, entre otros, por tanto, de alguna manera ya tienen un camino (en libertad condicional) hecho. Si uno considera la cantidad de habitantes por cárcel, solo en Santiago la Penitenciaría tiene 8 mil reos, más todas las cárceles, deben haber aproximadamente 15 mil, por eso me imagino que en ese universo no es tan dramático”.
Al mismo tiempo el padre Escobar afirma que las cárceles en Chile no tienen ni la más mínima intención de recuperar a las personas que han delinquido, al contrario, no harían más que entregarles dolor y castigo. “Yo me pregunto cuál es el objetivo de mantenerlos presos, en la cárcel no hay reinserción, los niveles de violencia son altísimos, ayer mismo en la Cárcel de Rancagua mataron a un interno de una sola estocada y nadie sabe quién fue. El sistema dice ‘yo quiero que una persona que cometa un delito se rehabilite’, pero lo mando a un centro de deshumanización, un campo de concentración. Eso es una incongruencia, los centros penitenciario nuestros son solamente de castigo, no de rehabilitación, donde hay gente rescatable pero están mezclados y trae como consecuencia que se contaminen: el que no era drogadicto en la calle termina siendo drogadicto en la cárcel, el que no sabía tal maña , la aprende ahí. Las cárceles no son lugar para rehabilitar”.

Respecto a que algunos de los motivos para esta liberación haya sido el hacinamiento de los reos en las distintas cárceles del país, entre ellas, el propio centro penitenciario rancagüino, el capellán de Gendarmería, considera que es una razón absolutamente coherente. “Los niveles de hacinamiento son cada vez más espantosos y aquí todo el mundo quiere que estén presos (los delincuentes). Yo creo que si van a meter presos a los más de 100 mil condenados que hay en Chile, no habría cárceles para acogerlos, por eso la mitad de estos condenados está cumpliendo penas alternativas. Por ejemplo, Rancagua tenía un tope de 2.057 reos, por cada interno que se agregaba había que pagar una multa, entonces ahora se aplicó lo que se llama densificación, para no decir hacinamiento, por eso ahora se pueden meter como 400 reos más, pero la cárcel no crece, tiene los mismos metros cuadrados, los mismos patios, e iguales baños y comedores”.
Finalmente, el sacerdote considera que esta situación sirve para que los chilenos pensemos un poco más en cómo estamos abordando la delincuencia, ya que desde su punto de vista, solo hay opción para el castigo pero no políticas públicas que eviten esta situación desde su origen. “Este es un tema que se debe ver desde un principio, poblaciones, como donde yo vivo, han sido nidos de delincuencia porque el tráfico de drogas, producto de la cesantía y la violencia en el sector es inmenso, de eso el Estado se debe hacer responsable, por tanto no vengan después a castigar lo que ellos mismos han hecho”. El capellán agrega que “se requieren políticas de inserción más efectivas, porque la gente sale de la cárcel y tiene que cumplir otra pena, firmando, pero ¿por qué? Si él cumplió su pena y era de privación de libertad, por qué una vez que termina su condena tiene que firmar dos años, cinco años, con eso a la gente le cortan las alas. Yo conozco el caso de un ex reo que tenía ganas de rehabilitarse, encontró trabajo, se lo dieron, hasta que le pidieron los documentos y como no los tenía al día porque no había firmado, lo echaron. El comenzó a delinquir de nuevo ¿quién tuvo la culpa entonces? La sociedad”.

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