EDITORIAL: El profundo error del cambio de nombre del Instituto O´Higgins.

Primero que nada esta columna la escribo como subdirector del diario. Como medio de comunicación no tenemos otra opción que hacernos eco del clamor de miles de nuestros lectores que a través de redes sociales, llamados telefónicos y cartas han hecho sentir su profundo malestar. Pero también escribo como ex alumno del Instituto O´Higgins, como ex guía del movimiento de pastoral juvenil Marista Marcha y también como un hombre que paso por un profundo discernimiento vocacional, que recibió y agradece el acompañamiento que los Hermanos Maristas realizaron a este proceso, que estudio muy profundamente la posibilidad de hacerse el mismo religioso, pero que logró discernir que su vocación estaba más ligada al periodismo.
El anuncio del cambio de nombre del Instituto O´Higgins ha levantado una casi unánime voz de rechazo, no se puede pisotear la historia y la tradición basadas en una centralista decisión.
Creo que la Congregación parte de un diagnostico que puede ser correcto, la escasa fuerza que tiene la marca Maristas en contraposición a la potencia de las marcas de los colegios o en contrapartida del reconocimiento que otras “marcas” tienen en el país como la de los jesuitas.
Pero cometen un profundo error al querer de un plumazo –al menos simbólicamente hablando- borrar lo anterior cambiando el nombre y una insignia que nos identifica, sin aprovechar las potencialidades de las marcas ya establecidas para fortalecer el nombre Maristas.
Pero también hay muchas otras maneras de “crear” marca e identidad. Los Maristas se han caracterizado (al menos en Rancagua) en el último tiempo a centrar todo su servicio y comunicación en exclusiva hacia el interior del colegio, en la práctica el gran establecimiento no está inserto en su barrio ni abierto a la comunidad. Es muy raro que algún evento, por no decir servicios religiosos sean publicitados más allá del colegio o sean abiertos, no conocemos o no existe un servicio desde el colegio a la diócesis en la que está inserta y la misión al parecer la entienden solo como educar a sus alumnos y no en el sentido amplio de expandir la buena noticia del evangelio en el mundo. Buenas iniciativas como el preuniversitario solidario nacen desde la inquietud de un grupo de ex alumnos y no desde el colegio.
También una Congregación que tiene colegios en todas las esferas sociales y de varias modalidades. Colegios particulares pagados como el aún llamado Instituto O´Higgins, colegios industriales como el Diego Echeverría (futuro Maristas Quillota) o colegios Técnico Profesionales insertos en lugares de mayor necesidad como Alto Hospicio, La Pintana y Las Compañías Altas de La Serena. Una Congregación que puede contar con casi un millón de egresados en su historia, debiese tener una opinión clara y precisa en medio del gran debate nacional que se da por la llamada reforma educacional. No basta que el hermano Jesús Triguero sea el presidente de FIDE, porque el habla a nombre de la Federación de Instituciones de Educación y no a nombre de los Maristas. Los expertos en educación de esta gran diversidad de colegios deberían estar permanentemente opinando y aportando al debate público sobre calidad.
También se crea identidad a través del intercambio. Cada provincia marista trabaja casi aislada sin mayores lazos con sus similares de Brasil, Estados Unidos o Europa. Grandes encuentros fraternos de alumnos, ex alumnos, intercambio de profesores sirven para reafirmar la identidad Marista global. No es suficiente solo una Olimpiada deportiva en Chile o más recientemente con encuentros culturales pero sólo del país.
Hay muchas formas de crear marca y no utilizar añejas técnicas de marketing que simplemente buscan uniformar el producto y a semejanza del retail tener la misma imagen en todos lados. La educación no puede convertirse en un mall. Los Mall Plaza por ejemplo utilizan la técnica de solo cambiar el nombre de la ciudad para diferenciar un mall de otro. Así tenemos el mall plaza Vespucio , plaza Egaña, entre otros. O el mall Patio Rancagua, Patio Antofagasta, etc.
M°CDonalds utiliza el mismo argumento, un M°CDonalds en Rancagua debe tener el mismo sabor que otro en México o en Uganda. Pero incluso este gigante se ha visto obligado a someterse a costumbres locales, así en Chile debieron incluir la palta en su oferta, en México Los Tacos o en Estados Unidos Macarones con Queso. La educación no es ni puede ser un producto de consumo, por lo que las técnicas de marketing aplicadas al retail no debieran tener cabida en este análisis.
También se equivoca profundamente el actual rector del colegio Pedro Díaz al minimizar las críticas a la medida, al señalar que solo son de un grupo de gente alejadas del Instituto que solo critican.
Hemos recibido llamados de apoderados, alumnos y profesores que manifiestan su descontento pero que no han tenido el espacio para opinar. Y también el rector de una congregación que se dice es una gran familia, la Familia Marista, en vez de rechazar y alejar aún más a esos ex alumnos debiese preguntarse porque estos Maristas están alejados de la institución, como acercarlos, hacer fraternidad y no simplemente desechar sus críticas por no estar de acuerdo con ellas. Sí ese es el concepto de familia que maneja el rector, creo que no pertenecemos a la misma Familia Marista, que quería Marcelino Champagnat. Me quedo con la familia, a lo mejor alejada del establecimiento, pero que se reconoce en los valores comunes y en la fraternidad, donde las opiniones diversas se escuchan y respetan y donde la identidad común nos une.
Dejo para una próxima columna , o para otra pluma mejor que la mía, analizar los lazos que el Instituto tiene con la identidad de la ciudad, de cómo desde el Instituto O´Higgins nace el club celeste, donde no solo se hereda el nombre sino que el club adquiere como propio el tradicional grito de guerra institutano. Una historia de 100 años no puede ser borrada simbólicamente hablando por una inconsulta decisión.
Si bien el movimiento de oposición a los cambios de nombre ha adquirido más fuerza en Rancagua, sabemos de movimientos subterráneos que pronto saldrán a la luz de importantes grupos de ex alumnos que harán sentir su molestia en otras ciudades del país.

 

 

Luis Fernando González V
Sub Director

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4 Comments

  1. Dani Orellana said:

    Qué triste ver cómo una institución, con tantos años de tradición y prestigio, se destruya solo al cambiar el nombre y una insignia que todos identificamos a lo lejos. Y, al parecer, ni siquiera le importa a la cabeza actual.

  2. Luis said:

    Quiero sumarme a los comentarios expresados por Luis Fernando; fui alumno y hoy apoderado en el colegio, y ciertamente he recibido con sorpresa y particularmente con pena el cambio de nombre del querido colegio, pues en tiempos donde se hace mandatorio mantener espacios de participación y opinión, una congregación a la cual por historia consideramos y respetamos, pero que ciertamente esta lejana a nuestra propia historia y vida.

    Ademas la verdad es que dentro de la comuna de Rancagua el nombre de Instituto O´higgins esta directamente vinculado y asociado al Marismo, por lo cual no era necesario hacer este cambio que entregaba identidad a generaciones de ciudadanos que pasamos por dichas aulas y las cuales marcaron nuestras vidas y accionar en las mismas.

    Por lo cual aun entiendo las palabras del sr Diaz, pues como representante y finalmente como empleado debe de obedecer ordenes, pero esto no quita se debe tener respeto por los ExMaristas que fuimos, somos y con seguridad seguiremos vinculados a nuestra segunda casa, al Instituto O’higgins.

  3. Oscar Pérez Pons said:

    Solo quiero sumarme a sentir de don Luis, no tuve la fortuna de pertenecer al Instituto O´Higgins, pero como Rancaguino, siento mucho el que no se escuche a los institutanos, ni a sus ex alumnos en la desición de cambiar el nombre a tan prestigiosa institución.
    Me identifico mucho con nuestra Historia y el Instituto O´Higgins de Rancagua es parte muy importante de esta.
    Realmente espero que el Director del Instituto escuche las voces de toda la familia, ya que comprendo que el IO es una familia, y él pueda dar pie atrás a la decisión de cambio de nombre.
    Mi apoyo y respeto a todos quienes son y han sido parte del “Instituto O´Higgins de Rancagua”.

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