…DEL COLEGIO ES O’HIGGINS EL NOMBRE, INSTITUTO DE HUMANO SABER…

Lamentable, es por decir lo menos, la decisión de cambiar el nombre de un colegio que es parte importante de la historia de la ciudad y de la región. Triste es también que esta decisión se tome cuando el colegio traspasa recién la barrera de un siglo de vida habiendo generado una indeleble identidad con Rancagua y su gente. Cuando tratamos por todos los medios de incentivar el apego a nuestro patrimonio, el respeto a las tradiciones y el sentido de pertenencia a un territorio, a una cultura y a una sociedad solidaria, esta noticia nos cae como un balde agua fría a quienes fuimos educados en ese plantel educacional. No debemos tampoco olvidar que el nombre del colegio se asocia con el de la Región y con la fundación del club que nos representa en las lides deportivas: O’Higgins de Rancagua.
No esperamos 100 años para ser testigos de tamaño atentado a la historia regional. El orgullo de ser marista, el orgullo de ser institutano y el orgullo de llevar el nombre del Padre de la Patria, se ven vilipendiado por quienes tomaron esta más que discutible decisión. Aún más grave es la gratuita descalificación que hace el rector del establecimiento, Pedro Díaz, de quienes discrepamos abiertamente de esta medida. Con palabras muy alejadas del concepto social cristiano que destacados educadores maristas inculcaron a decenas de generaciones de nuestra región, el rector se refiere a que quienes critican “son exalumnos que de algún u otro modo están bastante alejados del colegio, ex maristas que aparecen cuando hay que criticar algo (…) no son gente que esté metida en la vida del colegio y con mucha desinformación”.
Para información del rector le comento que todos quienes han manifestado públicamente su rechazo a esta cuestionada medida son orgullosos exalumnos del INSTITUTO OHIGGINS DE RANCAGUA, que en todas las instancias de sus vidas han dado muestras de la educación marista que los marcó indeleblemente y no es justo que el actual rector del colegio descomedida y peyorativamente trate así a quienes discrepan de él. Con sus palabras demuestra que el sí trata con absoluta desinformación.
El himno de nuestro colegio, obra de Arturo Arancibia, tampoco merece ser borrado de un plumazo “…del colegio es O’Higgins el nombre, Instituto de humano saber, donde el niño transformase en hombre, siempre pronto a cumplir su deber”. En razón, de la letra de nuestro himno, es que además consideramos que es nuestro deber como institutano hacer ver a quienes corresponda que esta decisión debe ser analizada nuevamente y ponderar si los beneficios que se pretenden lograr con este cambio de nombre se justifican en desmedro de una rica tradición histórica que daña gravemente la memoria colectiva de miles de institutanos y sus familias, que se educaron bajo el alero de un centenario establecimiento orgullo de nuestra ciudad.
Si efectivamente lo que se pretende es que no se pierda “la identidad propia de cada ciudad y colegio”, como lo manifiesta el rector Díaz, no era preciso cambiar el nombre del colegio, bastaba con agregar en su logo “Maristas Rancagua” y asunto solucionado. Borrar el nombre de INSTITUTO O’HIGGINS, no es un error, ES UNA ABERRACIÓN que atenta contra todo sentido. Confiamos en Dios que aún sea tiempo para corregir esta decisión… los Hermanos Maristas tienen la palabra, los valores que ellos mismos nos enseñaron se cuestionan con esta decisión.

 

 

Luis César Fernández Z.

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  • Leandro José Cuesta Fernández

    Si bien es cierto que el cambio de nombre creo que obedece a un tema comercial, no estoy de acuerdo en absoluto de dicho cambio…..es una falta de respeto para mis tíos ex alumnos,,,,,yo ex alumno y mi hijo ex alumno,,,,hay muchas historias y muchos años que respetar.

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