Murales del sector de El Manzanal rescatan los orígenes del valle regional

El proyecto es ejecutado por Julio Jeanmaire y Carlos Maturana, quienes han apostado por destacar el patrimonio local en diversos espacios públicos.

Marcela Catalán

“Pinceles nómades por Rangkülwe (Rancagua): Murales ancestrales y patrimoniales, Valle de O’Higgins” es el nombre del proyecto desarrollado por Julio Jeanmaire y Carlos Maturana en el sector de El Manzanal de la capital regional. Ejecutado desde abril gracias a la adjudicación de un Fondart Regional en la línea de Fomento a la Creación Artística, la iniciativa consiste en la realización de siete pinturas en murallas del citado barrio, para rescatar los orígenes y la historia del valle regional. Lo anterior, mediante representaciones a la vista de vecinos y transeúntes, a quienes invitan a la reflexión.

En la actualidad empiezan la tercera imagen, efectuando además charlas sobre su quehacer en cinco escuelas de la ciudad. La primera tendría lugar este miércoles 18 de mayo en el Colegio Quimahue, para más adelante presentarse en el Saint John, como también en los liceos Óscar Castro y en el de Adultos Francisco Tello, aparte de llegar al Instituto Sagrado Corazón.

El fin de estas conversaciones es explicar las complejidades de esta labor: desde la generación de una idea y las dificultades técnicas, hasta la postulación de un proyecto, la consecución de financiamiento y aspectos logísticos, entre otras cosas. “Queremos comunicarle a los estudiantes que esto merece respeto, porque es una profesión, no un hobby. Se trata de nuestro trabajo”, argumenta Jeanmaire. Por su lado, Maturana complementa que igualmente es relevante educar a la gente del sector y a los que pasan por la zona. “Nuestra intención es contribuir a valorar lo que hacemos”, agrega.

En cuanto a la temática de los murales, el primero abarca el periodo paleoindio y muestra la megafauna del lugar y entorno del valle, mientras que el siguiente alude al periodo arcaico y al hombre Cuchipuy que habitó en Tagua Tagua. Por estos días ejecutan la tercera representación, relativa al periodo alfarero temprano, concentrándose en la horticultura y alfarería de las culturas bato y llolleo. La cuarta pintura remitirá al periodo alfarero tardío, destacando la cultura de Aconcagua, en tanto que la quinta imagen se titulará “La llegada del inca siglo XV”. El sexto y el séptimo mural, de manera respectiva, se denominarán “Picunches promaucaes: el arte y sus creencias” y “El último cacique Tomás Guaglén y Agûada”

El concepto técnico llevado a cabo apunta a los onírico abstracto, sostienen, procurando entregar un mensaje no tan explícito y que invite a la reflexión. “Queremos romper con lo típico de los libros o lo que se ha venido realizando, con una información muy fácil de leer. No es que queramos hacer algo complicado, pero sí jugar con el imaginario y la gente”, añade Maturana.

Sobre por qué decidieron efectuar las pinturas en El Manzanal, explican que se trata de un sector estratégico en la conurbación entre Machalí y Rancagua. “Por aquí transitan muchas personas. Por eso es que todos los murales están al borde de Einstein, para que tengan más impacto visual”, esgrime Jeanmaire. “De la mano del avance tecnológico y urbano, nuestro aporte es hacer presente el arte y la cultura”, declara su compañero.

La idea de trabajar juntos surgió al darse cuenta de que cada cual, por su lado, realizaba proyectos pictóricos de rescate patrimonial en espacios públicos. Es así como Maturana ejecutó el mural de la Catedral de Rancagua por calle Estado, mientras que Jeanmaire hizo representaciones acerca de personajes y lugares históricos en bancas de la ciudad, por mencionar algunas de sus iniciativas. En cuanto a propuestas que pretenden llevar a cabo más adelante y en conjunto, su objetivo es seguir resaltando los orígenes de la Región de O’Higgins, relatando visualmente cómo se habitó la zona cordillerana y de la costa.

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