Los primeros buses de Rancagua a Santiago: 1931

El 27 de junio de 1931, la Municipalidad de Rancagua anunció que se había aprobado la solicitud de un empresario para instalar una línea de autobuses de movilización colectiva entre Rancagua y Santiago. Se trataba de un negocio difícil y muy arriesgado. No había pavimentación. Todo el camino era de tierra y en algunas partes en malas condiciones.
No existía el túnel de Angostura, que se construyó casi 20 años más tarde, en 1949, lo que acortó y facilitó grandemente el viaje, sin tener que pasar la cuesta sobre el cerro por una ruta peligrosa.
Pero surgieron los primeros pioneros, como también los pasajeros que usaban los vehículos, generalmente en tramos más cortos, entre los pueblos del camino, que no tenían acceso al ferrocarril, que era mucho más rápido y seguro o que necesitaban otro horario diferente al del tren.
Los autobuses pasaban por el interior y centro de cada pueblo, deteniéndose para tomar o dejar pasajeros. Había detenciones breves, especialmente en las Plazas de Buin y San Bernardo, en donde algunos aprovechaban los 10 minutos para tomar un refresco o un café con un sándwich. O simplemente para “estirar las piernas”.
Los autobuses tenían tres recorridos diarios: en la mañana, al mediodía y en la tarde. El viaje demoraba alrededor de tres horas… o un poco más.
Solamente años más tarde, cuando se terminó la pavimentación y el túnel de Angostura, los autobuses, que ya se llamaban “micros “, pudieron competir a parejas con el tren. Rancagua y Santiago quedaron más cercanos.

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