“Hay que tomar medidas urgentes de prevención en la Iglesia San Francisco”

“Compromiso estructural. Grietas en muros laterales y en cúpula. Daño en pilares. Desprendimiento de ornamentos en fachada principal.  Recinto no habitable” son las palabras textuales con las cuales  el Ministerio de Obras Públicas detallaba el daño sufrido por la Iglesia San Francisco de San Fernando, el edificio patrimonial más representativo del centro de la ciudad , algunos meses después del terremoto de 2010. Han pasado más de seis años desde ese trágico 27 de Febrero y la estructura sigue igual de dañada.

La primera semana de marzo de 2010, era la fecha estipulada para la ceremonia de reinauguración de la Iglesia San Francisco, la que había sido ganadora de un FNDR en 2008  de más de mil 100 millones de pesos que buscaba mejorar la condición del monumento histórico, sin embargo, todo terminó en un desastre. La estructura sufrió más daños que nunca antes, quedando congelada en el tiempo hasta el da de hoy.

Jacqueline Muñoz es arquitecto, y  oriunda de San Fernando. Realizó sus estudios en la Universidad de Valparaiso y hoy es una de las pocas expertas en Chile en Conservación y Patrimonio. Cada vez que viaja a su ciudad natal, observa con preocupación el estado de este edificio, declarado Monumento Nacional en 1984,  el cual cada día se deteriora más. Muñoz estudió en el Liceo de Niñas sanfernandino y por ello recuerda con cariño  las decenas de veces que dibujo la Iglesia para sus tareas de artes plásticas, en aquellos años cuando estaba abierta y recibía a buena parte de los creyentes de Colchagua.

Es por ello que preocupada, especialmente por la seguridad de quienes circulan por el centro sanfernandino cada día, la experta accedió a realizar un recorrido por el exterior de la edificación donde advierte que son evidentes las muestras del potente daño sufrido más de seis años después del terremoto.

ACERO DESTRUCTIVO

Desde la Plazoleta Manuel Rodríguez, Muñoz explica en primer lugar,  el fenómeno que trajo consigo que una estructura recién modificada sufriera daños irreparables enfrentada a un sismo 8.8. “ Primero que todo, toda materia constructiva tiene una propiedad que se llama dilatación, que tiene relación con la elasticidad de cada material, por ejemplo una piedra es más dura que  el barro, cuando nosotros pensamos en un material  no construido, vemos que se comporta de manera distinta ante un movimiento,  por esta propiedad de dilatación. Estas propiedades son distintas  si hablamos de madera,  hormigón, de acero o de  piedra,  entonces cuando tu mueves ese elemento constructivo con un sismo, un material se va a comportar de manera distinta a otros”.

La arquitecto enfatiza que en el caso de la Iglesia San Francisco “aunque no la podemos ver por dentro es evidente que es un edificio de  albañilería  reforzada, con  refuerzos  de madera  pero muy bien dimensionada. El gran valor de esta iglesia  recae, no solo en su antigüedad, sino que también en su sistema constructivo, tiene belleza arquitectónica, belleza estética y tiene un valor que es estructural, no es casualidad  que se haya mantenido tantos  años en pie  enfrentando terremotos”.

En este sentido la experta explica que la intervención realizada en 2009,  incluyó el uso de materiales distintos a los originales,  como el acero, el que fue el principal causante del daño estructural que hoy se puede apreciar. “Al ver la fachada se nota un gran error de diseño que consiste  en lo siguiente, primero tienes esta iglesia que posee un  elemento arquitectónico único que es la albañilería de ladrillo reforzada en madera, y me da la impresión, que en el ala hacia la avenida Manuel Rodríguez se vació esa zona, se dejó la fachada  y podemos ver una intervención moderna de acero, de pilares y vigas de acero.

“Lo que pasa en este caso, al analizar la estructura como un todo, es que  con el terremoto, lo que ocurrió es que, como estos materiales tienen distinta rigidez ( el acero y la albañilería en ladrillo), empezaron a oscilar por sí mismos, con movimientos distintos, y en esta iglesia el acero, lo que hizo,  fue golpear todo el resto de la torre más el ala lateral hacia la calle Valdivia,  produciéndose  un efecto conocido como Aplauso, donde las estructuras se mueven hasta un punto en que estos ritmos comienzan a chocar ganando el más fuerte, que en este caso fue el sistema de acero”

Muñoz avanza hacia la esquina de Manuel Rodríguez con Valdivia donde apunta a los sectores donde se nota de manera clara hasta donde llegó la fuerza de las ondas sísmicas de esa madrugada. “La fuerza de los golpes llegaron hasta la esquina y se ve que el daño hacia el ala ubicada en la calle Valdivia  es menor. Esta masa de material de la esquina de Manuel Rodriguez y Valdivia, es la más débil, es la punta, y recibió toda la fuerza del impacto, por eso su destrucción”.

La arquitecto recalca que el hecho fatal de haber usado acero en la estructura, sin las medidas de prevención adecuadas trajo consigo lo que hoy se puede apreciar a simple vista en este, uno de los pocos Monumentos Nacionales de la Región de O’Higgins. “ Yo me di una vuelta por San Fernando cuando estaban realizando los trabajos antes del terremoto y vi que estaban utilizando acero lo que encontré grave, si bien se usa, cuando se realizan estas obras se hacen lo q técnicamente se conoce como juntas de dilatación, o sea que  el cuerpo en que tu vas a poner acero tiene que funcionar  independiente del total de otra zona, para que la fuerza sísmica  se concentre ahí y por ningún motivo toque el edificio central, en este caso”.

En conclusión los golpes de martillo del acero, trajeron consigo grietas que evidencian el daño estructural del edificio “ las grietas son evidentes, y estas no son fisuras, son grietas que delatan un daño estructural, o sea el daño no es superficial, todo esto que se ve es daño estructural que perjudica la resistencia del edificio. Por ejemplo la cruz arriba del rosetón central, en el centro de la nave, denota que existe daño estructural. La cruz demuestra que el sistema de ladrillos súper posicionados no funcionan unitariamente, como debería ser”.

UNA ESTRUCTURA QUE SE PUDRE POR DENTRO

Jacqueline Muñoz indica que otras  imprudencias se agregaron en las obras fallidas de 2009.

En primer lugar está el uso de estuco en el frontis, el cual no hizo más que dañar la delicada albañilería de ladrillo que tiene la iglesia originalmente . “ En la fachada se aplicó estuco, puede  que originalmente haya sido cal  en algún momento, porque al ladrillo y al adobe en general se le aplicaba cal con técnicas muy tradicionales,  lo que idealmente se debería haber sido respetado  porque si le aplicas  cemento,  que es  otro error de criterio, evitas que el cuerpo de albañilería respire; el cemento puede pudrir todo, partiendo por la madera, no es conveniente aplicar cemento, porque se crea una capa hermética que si entra agua por lluvia comienza a humedecerlo, daña la junta de los ladrillos, y la madera es lo primero”.

Muñoz muestra que el musgo es evidente en los ladrillos que quedan a la vista en la esquina derecha del edificio, así como la aparición de pasto bajo los ventanales demuestran una alta concentración de humedad que destruye día  a día la estructura,  además destaca que no hubo preocupación por cubrir los sectores más dañados de la intemperie, los que han estado durante seis años expuestos  la corrosión propia que producen los efectos de la naturaleza.

PELIGRO LATENTE

La arquitecto y experta en patrimonio finalmente afirma que para el país es sumamente importante resguardar y conservar estos edificios por su valor patrimonial, pero al mismo tiempo, se debe tener cuidado de proteger a la comunidad, especialmente ante estructuras tan dañadas como la Iglesia San Francisco de San Fernando. “Lo urgente que hay que hacer es tomar medidas de prevención ante un sismo muy fuerte, por el daño que puede venir a la población, después de un terremoto ante una obra patrimonial se debe ver la protección de las persona ante todo, antes de reforzar el edificio”.

Según la profesional el  tener veredas y calles con tránsito al lado del edificio es un riego gravísimo que corren los sanfernandinos cada día:  “ lo más preocupante es que estas  calles no deberían estar transitadas, estamos hablando de masas de 80 kilos que caen , y eso no cae por gravedad verticalmente, eso va a golpear en un borde, en otro borde y ahí va a caer en la calle , esa punta de la esquina de Valdivia es gravísima porque  puede caer en cualquier minuto, está muy frágil”. Muñoz agrega que “ creo que ante un terremoto puede que la Iglesia colapse pero no completamente, sino en algunos sectores, para saber  eso de manera más precisa  tendríamos que ver como esta por dentro, pero por fuera vemos una masa de ladrillo que se puede venir abajo, cuando perforas un muro por ejemplo donde están las ventanas, a simple vista se puede apreciar que  el muro no fue capaz de resistir todo y transmite hacia abajo el daño, y se nota, especialmente en  los vanos de las ventanas,  cuando están los vanos rotos  quiere decir que los muros no están funcionando en integridad,”.

Ahora ¿se puede recuperar la Iglesia San Francisco de San Fernando? Según la experta es completamente viable pero para ello se necesita a los mejores profesionales, ya que el monumento no soportaría nuevos errores de ingeniería “ El edificio es rescatable, aunque hay mucho que rehacer y para ello hay que tener fuentes documentales claras y los planos para poder hacer eso. Debió haber en el proyecto un encargado local especialista en patrimonio. Se hace un registro de lo que queda, se desarma para volverla a armar y mejorar. Hay que evaluar los daños y pedir a las autoridades centrales un presupuesto urgente de prevención porque el riesgo a la población es inmenso”, sentencia.

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