EDITORIAL: La designación de candidato por Rancagua

POR: Luis Fernando González V- Sub Director

Compleja ha sido la nominación del candidato a alcalde por Rancagua de la Nueva Mayoría, no solo por las dificultades propias de cualquier negociación política, sino también por la cierta popularidad que tiene el actual alcalde Eduardo Soto que hace que cualquier campaña que pretenda sacarlo de la alcaldía no será fácil.

Pero también es cierto que ha existido por lo menos en las apariencias cierto nivel de improvisación en las filas de los partidos de gobierno a la hora de levantar esta candidatura, no hubo un trabajo previo o algún nombre que con tiempo prepara esta candidatura, reflejo al mismo tiempo de la compleja y a veces poco amigable relación que al interior de la coalición existe en nuestra región. Como ejemplo de lo anterior basta con consignar que los principales problemas políticos que ha enfrentado nuestro gobierno regional durante estos años de gobierno de Michelle Bachelet han tenido relación con “fuego amigo”, más que con situaciones propiciadas por la oposición.

El gran problema tras la negativa a asumir la candidatura por parte del ex intendente Juan Ramón Godoy es que casi no queda tiempo para buscar un candidato, el lunes es el plazo fatal sino se llega a un nombre ocurriría un hecho político único, un candidato corriendo solo.

Salvo que se dé el escenario anteriormente descrito (el de correr solo) Eduardo Soto pese a su reconocida popularidad tampoco tiene la carrera ganada de antemano, en política todo puede cambiar, más aún con una campaña.  Si bien Soto corre con ventaja enfrenta también otro peligro, el de que las personas voten. La sensación de victoria entre sus partidarios –para que voy a ir a votar si ya ganó- sumado la molestia de la gente con la política puede causar que muy pocos asistan a votar el próximo 23 de octubre, por lo que una minoría organizada y disciplinada podría hacer que su candidato se alce con la victoria.

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