EDITORIAL: Elección de intendentes

Varias líneas, suficientes tal vez para escribir un libro, hemos escrito en estas páginas en contra del centralismo asfixiante que existe aún en nuestro país. En este sentido una pequeña luz de esperanza se ve en la elección democrática de intendentes.
De concretarse este esperado anuncio la relación política entre la capital y las región cambiaría radicalmente, ya que ante conflictos los intendentes ya no tendrían la compleja tensión que enfrentan hoy al deberse a su región por un lado, y por otro ser representantes y depender jerárquicamente del poder central. Por lo menos en la teoría, ya que la ecuación se complejiza al momento de entrar a discutir las atribuciones que tendrá el “gobernador regional”.
Nna verdadera descentralización necesariamente pasa por la posibilidad de que las regiones puedan decidir gran parte de sus destinos, pero más allá del ya importante paso de empoderar vía los votos a esta nueva autoridad la propuesta del gobierno le da pocas atribuciones a este nuevo intendente electo, creando una resistida figura que mantendría muchas de las atribuciones del actual intendente dejando a la autoridad regional electa con atribuciones más bien simbólicas. Otro punto sin resolver es cómo se mantendrá la relación de esta nueva figura electa con los seremis que seguirán representando a los ministerios y al poder central.
Creemos que elegir a nuestro intendente es una necesidad para garantizar la legitimidad y representación territorial en la acción de gobierno en la región. Esto, obviamente, no es excluyente con mantener un representante directo e inmediato del Presidente de la República en la región, pero el nuevo intendente electo ahora gobernador regional necesita atribuciones y la autonomía que permita que el anhelo no se convierta en una decepción .

 

 

Luis Fernando González V.
Sub Director

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