EDITORIAL: Desconfianza e incertidumbre

El surgimiento de internet, y en una segunda etapa de las redes sociales, causa una súper abundancia de información a solo un clic de distancia. Cualquier hecho ahora tiene múltiples aristas, y cualquier verdad puede y es rebatida con afirmaciones no siempre respaldadas, pero ampliamente difundidas.

Este fenómeno no es de por si malo, la información debe circular libremente y es derecho de todo individuo el informarse, emitir opinión y a la vez informar sobre los hechos que afectan a la propia vida. El problema está en la verificación de hechos y en la responsabilidad que se adquiere con una afirmación que puede cambiar, y a veces hasta destruir, vidas.
Esta súper abundancia de información desde su perspectiva más positiva causa que muchas ventanas se abran, que muchos opacos sean iluminados y que se cuestione cientos de verdades creadas. Cada uno de nosotros es un virtual reportero y al mismo tiempo capaz de convertirse en medio para difundir o repetir información.
En este escenario ¿cuál es el rol del periodismo?,¿ o más específicamente del periodismo regional?
El rol del periodismo sigue siendo el mismo de siempre, informar. Pero tal vez ya no como la luz en medio de la oscuridad de la ignorancia, sino como la brújula que indica el camino en un mar de información muchas veces contradictorias. En la organización profesional que permite clasificar, dar contexto, explorar y entregar información que permita a cada uno de nosotros tomar mejores decisiones.
Y en un contexto global, pero desde lo local, cuando abundan las fuentes que informan de todo lo que acontece en medio oriente o en China, o incluso en Santiago el foco vuelve a nuestras raíces, a ser un medio local de la región de O’Higgins que informa sobre el acontecer de nuestra localidad y de cómo los hechos nacionales o mundiales nos afectan en nuestra vida, un ejemplo de este vuelco a lo local es que Colo-Colo o la U de Chile no son noticia para nosotros salvo que jueguen con O´Higgins.
En este sentido poco importa el formato en que se entregue esta información, ya sea en el diario papel, en la web o en redes sociales.
Con orgullo podemos decir que ningún medio del mundo, incluido los gigantes como el New York Times o CNN informan o conocen mejor a la comunidad de la región de O´Higgins, somos el diario de la mejor y la más bella –porque así el enamorado ve siempre a su “dulcinea”- región de nuestro querido país Chile, la del Libertador General don Bernardo O`Higgins Riquelme.
Así lo entienden nuestros lectores y amigos que por un siglo nos han premiado con su preferencia.
Y es que hoy, pese a que muchas y respetadas voces predicen el fin de los diarios, podemos decir sin temor a equivocarnos que más gente que nunca en los últimos 100 años lee El Rancagüino, tal vez haya bajado el número de ejemplares de papel pero más de un millón de personas nos lee en la web y otros tantos miles se enteran de las ultimas noticias en twitter o se emocionan en facebook. El desafío hoy, tanto para nosotros como para la industria de medios informativos en general, no es tanto el captar audiencia sino el descubrir la fórmula para monetizar estas preferencias y la mayor amenaza no está en la tensión entre el papel y lo digital sino en los agregadores y cientos de sitios que se dedican a copiar información y obtener beneficios de esto.

 

 

 

Luis Fernando González
Sub Director

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