Miguel Littín

 

Miguel Littín nació el 9 de agosto de 1942 en Palmilla, ciudad de la provincia de Colchagua, ubicada a 97 kilómetros de la capital regional. En esta localidad, que tiene una población actual de un poco más de diez mil habitantes y que está ligada profundamente a la historia del Chile Colonial, vivió su infancia y juventud junto a su familia en casa de su abuela Matilde, que era árabe y que hablaba apenas el español. La vivienda que se encontraba frente a la estación de trenes, tenía un huerto que la dueña de casa prestaba para la instalación de circos y un montón de otras cosas. Un día, un señor de apellido Ávila, puso una sábana entre los árboles y ahí proyectó la primera película que vería Miguel Littín, con tan solo tres años, sentado en la falda de su abuela.
De ahí siguió viendo y viendo películas hasta que aproximadamente unos seis años después, vio “Roma ciudad abierta” de Roberto Rossellini, que sin duda marcó su destino y que se inspira en la historia verídica del sacerdote Luigi Morosini, torturado y muerto por los nazis por ayudar a la resistencia.
A esa edad, por ahí por los nueve años, les comunicó a sus padres muy jóvenes y bellos, que quería ser director de cine, lo que no tenía mucho sentido en Palmilla entre las montañas y el río. Sin embargo, siempre contó con el apoyo de sus progenitores, lo que sería fundamental para el cumplimiento de ese sueño. Hoy es un cineasta reconocido a nivel internacional, que entre tantos otros logros y reconocimientos, fue nominado dos veces en el Festival Internacional de Cine de Cannes como mejor película por sus cintas “Actas de Marusia” y “El recurso del método” (1978), y a los Premios Óscar correspondientes a 1975 y 1982 como mejor película extranjera, por “Actas de Marusia” y “Alsino y el cóndor”, respectivamente.
¿Por qué le cuento todo esto?
Tuve el honor hace poco de entrevistarlo para el programa Creadores, instancia en la que además de dar a conocer más de sus inicios en el cine y de su trayectoria hasta el día de hoy, aprovechó de contarnos del Instituto de Altos estudios audiovisuales Internacional que tendrá la Universidad de O’Higgins, que constará de cuatro departamentos: La cinemateca encargada de recoger la memoria audiovisual de la región; Los talleres, los cursos y la escuela, la formación de nuevos cineastas y audiovisualistas. Las inscripciones estarán abiertas hasta fines de agosto, para mayor información y consultas puede escribir al mail iea@uoh.cl; El Centro de estudios e investigación de nuevos lenguajes, pues como afirma Littín, una universidad que no tiene investigación y búsqueda, no existe como tal; y finalmente un canal universitario que recoja la cultura que está oculta bajo tierra y la devuelva a quienes la producen. Lo internacional viene de los cuatro acuerdos que ya se han firmado con dos universidades de Argentina y dos de Colombia, además se encuentran en conversaciones con la UCLA de Los Ángeles, Estados Unidos, y con la Universidad de Nueva York.
¡¿Y aquí en nuestra región?! Claro que sí, porque es una de las formas que encontró Miguel Littin para dar una vuelta de mano a su propia historia, tras nacer en Palmilla, hacer ahí sus primeras películas (además fue alcalde de dicha ciudad durante el periodo 1992-1994 y reelecto para el periodo 1996-2000), y tener siempre a esta zona en su corazón. Así como buscaba a Chile en todas las partes del mundo en que estuvo, ahora que está en su país, quiere que también se le abran las posibilidades a los jóvenes de su región, que puedan hacerse un camino y tengan un campo laboral en las comunicaciones que son para él universales en esencia.

 

PaViTo, Escritor
Representante Legal y Editor de Primeros Pasos Ediciones
Conductor y Productor Televisivo, Programa de TV Creadores

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