Los recuerdos, los silencios y las sombras del antiguo Hospital Regional

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 El edificio del otrora recinto asistencial base ya se encuentra vacío atesorando cada recuerdo que quedaron plasmados en sus paredes, así como en sus pasillos y espacios. Mole de cemento que fue testigo del regocijo de la vida y también del dolor desgarrador, de tantos sueños y expectativas.

 
Gisella Abarca
Fotos: Claudia Campos.

 
“En estos años trabajando en el hospital, mil gracias y felicidades”, así dice uno de los miles de saludos, frases o agradecimientos que fueron escritos en el proceso de traslado hacia el nuevo Hospital Regional Rancagua que se inició el 18 de abril de este año y que ahora adornan las paredes interiores del otrora recinto asistencial base de O’Higgins.
Este mensaje es uno de los miles de mensajes que están escritos en una de las ventanas de Pediatría del antiguo recinto de salud, servicio que estaba ubicado en el sexto piso del recinto asistencial, el que acogió con gran cariño y dedicación a miles de niños y padres que hicieron de sus espacios su segunda casa y del equipo médico su familia. Ahora sus salas están vacías y en algunos muros se puede observar los mensajes de despedida de los funcionarios que con un dejo de tristeza y nostalgia abandonaron el recinto para iniciar otra etapa en el nuevo e imponente edificio del nuevo Hospital Regional.
Y es que cómo no dejar plasmados los buenos sentimientos en su estructura, si allí se registraron las máximas expresiones. Fue testigo de la muerte, del dolor desgarrador, pero también de alegrías, resignación y esperanzas. Fue testigo del regocijo, de la vida y la alegría, de llantos y risas; de luchas y reivindicaciones, de tantos sueños y expectativas. En el edificio, muchos conocieron el amor y el desamor, supo de esforzados funcionarios que pasaban más horas en su puesto de trabajo que en sus hogares, también supo de profesionales con vocación de servicio. Miles de historias que fueron dando vida a ese hospital que se construyó más allá de sus paredes.
Mientras recorremos algunos sectores del edificio azul que comenzó a funcionar en la década del 60, en sus pasillos se siente la nostalgia y la tristeza que fueron compartidos por pacientes y sus familiares. Este hospital fue testigo de las lágrimas de la vida, pero también del llanto desgarrador de la muerte. Cada rincón del antiguo hospital guarda una historia que va a quedar por siempre en el recuerdo de las personas que allí estuvieron.

 

  • Mario Enrique Contreras Silva

    Creo que este edificio, debiera destinarse a reunir oficinas públicas, con poca afluencia de público, que funcionan en el damero central de Rancagua, cuyo número debe ser de varias docenas. Creo que destinar este edificio a una universidad, es un error garrafal.

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