EDITORIAL: Los cables que nos rodean

No es primera vez que en estas páginas escribimos sobre el tema, desde al menos unos 30 años diversos editoriales de este medio han reclamado por esta situación.

Y no es tan solo un problema de contaminación visual, sino que puede llegar incluso a ser un problema de seguridad, no referimos a la gran cantidad de cables que pasan por sobre nuestras cabezas especialmente en el centro de Rancagua.
Iniciativas en torno a limpiar los postes de nuestra ciudad han existido muchas, algunas han logrado algún resultado, pero pocos años después la maraja de cables vuelve a estar presente, lo más lamentable es que gran parte del cableado está en desuso pero es más barato dejarlo colgado que eliminarlo.
Pero este no es un problema solo de Rancagua, sino que está presente en todas las grandes ciudades del país pero existen casos exitosos fuera del gran Santiago como Valdivia, donde una ordenanza municipal inédita en Chile obliga a las empresas de servicios (electricidad y telecomunicaciones, principalmente) a hacerse cargo de la limpieza del tendido aéreo, retirando aquellos cables que estén en desuso. Pero no basta con que se retire el cableado en desuso, se requiere una política que aborde de manera definitiva el problema del cableado subterráneo como solución no solo para el centro, sino que para todo el territorio comunal.
Así como las industrias se hacen cargo de sus externalidades negativas, como la emisión de contaminantes a la atmósfera, es justo que las empresas de servicios que generan contaminación visual también lo hagan, lo que claramente no está definido en la legislación chilena. Solo existe un proyecto de ley que duerme en el Senado y que propone obligar a todas las empresas a soterrar sus cables en las ciudades con más de 50 mil habitantes.

 

 
Luis Fernando González V
Sub Director

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