Daniel Osorio, protagonista y director de “El soltero de la familia”: “Los más adultos me preguntan si me casaré o tratan de recomendarme un pariente”

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El documental será exhibido por última vez este sábado, en la Biblioteca Eduardo de Geyter de Rancagua, gracias a MiraDoc. Con un claro tinte tragicómico, la cinta pone entre paréntesis el matrimonio y lo sitúa como un asunto político. En ésta, su realizador es el personaje principal.

Marcela Catalán

Más allá del amor, el matrimonio es un tema político. Ése es el argumento detrás de “El soltero de la familia”, documental realizado y protagonizado por Daniel Osorio, y que MiraDoc se propuso exhibir en la Biblioteca Eduardo de Geyter de Rancagua durante todos los sábados de agosto, a las 16 horas. Una cinta teñida de ironía y de la capacidad de reírse de si mismo por parte de su director, pero que también pretende hacer reflexionar sobre la relevancia de vivir en pareja, “felices por siempre”, poniendo entre paréntesis dicho tópico.

Por ello es que Osorio se atreve a mostrar su propio caso. De ahí que en pantalla se revele como un hombre solo de más de 40 años, cuestión que preocupa a amigos y familiares. Así enseña cómo su entorno y la sociedad le demanda cambiarse de vereda y contraer este enlace, mientras él invita a preguntarse por qué no puede seguir tal como está y por qué esa opción es tan mala a los ojos de muchos. En el filme, la presión de su madre es fundamental y ella se convierte en una particular antagonista. Sus ex igual adquieren un papel especial, pues a éstas recurre para consultarles la razón de su distanciamiento y el motivo de que aún no dé el sí.

“El matrimonio es una forma de control, porque reproduce la estructura de nuestra sociedad y establece lo que es correcto e incorrecto. Es correcto ser soltero hasta cierta edad, pero después no. Se transforma en una anomalía. (…) Incluso pensaba en estas protestas contra las AFP. Si la gente no se casara y no tuviera la barrera que impone la familia en general, habrían muchas más manifestaciones”, sostiene.

Y aunque Osorio no pretende erigirse como un detractor de las argollas de oro, si tiene una postura clara. “Hay que ser capaz de tomar las riendas de la propia vida y decidir qué está bien o no”, opina el realizador. “Por ejemplo, le consultaba a mi sobrino si quiere casarse y me decía que sí. Le pregunté el motivo. “Porque hay que hacerlo”, respondió. Esto es lo que se debe poner en cuestión”.

En ese sentido, respecto a cómo se afronta esta presión social, argumenta que cada cual debe definir qué quiere para su existencia. “Uno de los problemas es que la gente no piensa mucho en eso”, esgrime. “Es un error eso de completarse con otro. Siempre se está completo y si uno decide estar en pareja, es porque quiere complementarse y estar acompañado. Hay que combatir lo otro y crear estrategias de convivencia que no necesariamente pasan por estar enamorado”, propone. Por eso da relevancia al rol de la amistad. “Se debe estar bien con uno mismo. Cuando uno se cultiva, uno sabe qué hacer con el tiempo en soledad. Si no, se aburre”.

Pero Osorio también exhorta a meditar acerca del trasfondo de la soltería. “Así como creo que el mandato de la sociedad es casarse, quizá se debe romper con la idea de ser soltero porque sí”.

Sobre la reacción de su madre frente al documental, dado el papel que ella desempeña en el mismo, el director revela que ha pasado por varios momentos. “Lo ha visto unas tres veces y ha experimentado diferentes estados. Primero le gustó que fuera público y aparecer en televisión, por así decirlo. Después meditó un poco más y le dolió la soledad de este personaje que es su hijo. La última vez le volvió a gustar, aunque en una oportunidad me dijo “me he dado cuenta de que soy la culpable de muchas cosas, porque te puse una visión muy elevada de las mujeres. Por eso te cuesta encontrar una. La autocrítica es media difícil en ella, pero todas las madres chilenas son así”, comenta con ironía el realizador.

En cuanto a la recepción del público, lo tragicómico ha hallado continuidad por ese lado. Y es que mientras los más jóvenes comparten el tinte político que hay detrás del matrimonio, Osorio ha comprobado la particular respuesta que causa en el público mayor. “La gente más adulta se interesa más en la historia. Me preguntan si me casaré o tratan de recomendarme un pariente. Les llama la atención la parte más emotiva y romántica”, suelta entre risas.

En la actualidad, el documentalista trabaja en el filme “Volver la vida de Hernán Helman’. Éste se desarrolla en torno a un cantautor trasandino que pretendió recorrer Latinoamérica en bicicleta, en tanto subía fotos a su blog. “Empezó por el sur argentino, trasladándose a Chile al Paso Cardenal Samoré. Llegó a Tomé y se ahogó. La película intentará reconstruir este viaje al revés, contactando a quienes lo conocieron. Quiero descubrir el misterio de esta vida, porque me importan las personas. En su caso, él quería ser cantante. Lo hizo contra todo y murió en su gira, aunque ésta haya sido en bicicleta, presentándose en plazas o en festivales de colegio. Es algo bonito, porque creyó en su sueño y lo vivió hasta el final”.

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