¿MALFORMACIONES LETALES COMO CAUSAL DE ABORTO?

Dr. Enrique Oyarzun Ebensperger

Obstetricia y Ginecología
Clinica Universidad de los Andes

 

 

Frente al proyecto que permite el aborto, y más allá de las ideologías, nuestros legisladores están hoy en pleno proceso de análisis para tomar una decisión bien informada, por lo que los argumentos médicos cobran fuerza.
Respecto de la primera causal del proyecto, referente al peligro de vida inminente de la madre, ya se ha establecido que se trata de legislar sobre lo que la práctica médica realiza habitualmente, de modo que su análisis debe considerar la lex artis. Respecto de la tercera causal referente al embarazo consecuencia de una violación, no hay motivos médicos para intervenir, y no resulta comprensible la discriminación arbitraria que implica privar de la vida a un no nacido en razón de su origen. Mas bien parece que estamos frente a una sanción, y no se explica que se aplique la pena de muerte al no nacido.
Muchos piensan que la segunda causal propuesta, -aborto libre cuando se trata de malformaciones “letales” o “incompatibles con la vida”-, es fácil de aceptar y de realizar. Es por ello necesario detenerse en esta casual, ya que aquí caben precisiones médicas fundamentales.
Después de la trisomía del cromosoma 21 o síndrome de Down, las trisomías 13 y 18 son las anomalías cromosómicas más frecuentes en la especie humana. Éstas se han considerado el ejemplo típico de malformaciones letales, por lo tanto susceptibles de ser incluidas en una lista que el proyecto hiciera para permitir el aborto.
Sin embargo, actualmente la sobrevida reportada a un año del nacimiento para estas dos anomalías es de alrededor del 10%. Como en otras anomalías cromosómicas existen recién nacidos que no tienen una trisomía “completa” sino variantes de ellas, y sus expectativas de sobrevida son aún mayores.
A raíz de que se han considerado malformaciones letales, la conducta tradicional ha sido no realizar intervenciones quirúrgicas en los individuos afectados. Una revisión del año 2012 en Estados Unidos mostró, sin embargo, que muchos niños y niñas con estas trisomías y defectos cardíacos congénitos, son intervenidos quirúrgicamente. En Japón la mayoría de los afectados son intervenidos , reportándose sobrevidas hasta de 75% al año del nacimiento.
Lo que esto significa es que el concepto universal de “letal”, es relativo. De hecho, a lo largo de la historia de la medicina se ha usado en numerosas circunstancias que luego han dejado de serlo,.
Otro punto relevante es que el diagnóstico de estas anomalías es muy impreciso en todas partes del mundo, con errores que van desde el 50 al 80%; el diagnóstico se sospecha habitualmente en el segundo trimestre de la gestación; no es ni puede ser realizado por médicos generales; el 90 por ciento de los especialistas capacitados está concentrado en la Región Metropolitana; el diagnóstico debe corroborarse con un segundo observador; debe realizarse muchas veces determinación de cromosomas fetales; y, finalmente, cuando son abortados, una gran mayoría de los fetos afectados nace vivo, ocurriendo la muerte en tiempos variables que pueden incluso ser de un mes o más. A mayor abundamiento, las cardiopatías congénitas están en el AUGE de modo que estos niños nacidos vivos tienen derecho a ser intervenidos. El proyecto presentado no se hace cargo de ninguno de los aspectos recién señalados.
Si lo que se está analizando es la posibilidad de sobrevida de los recién nacidos, solo se puede aseverar a ciencia cierta que ella es incierta. Mi experiencia, que no es poca en esta materia, es que las madres completan y cierran su duelo mucho mejor cuando avanzan en el embarazo y pueden estar con el recién nacido aun cuando sean minutos u horas.

Por lo demás y a diferencia de lo que se repite con frecuencia, los padres cuyos hijos o hijas son portadores de anomalías cromosómicas graves, cuando son consultados acerca de su experiencia con sobrevidas prolongadas de ellos, la refieren uniformemente como positiva. Reconocen las dificultades vividas, pero afirman que la experiencia ha enriquecido a su familia.
En definitiva, invertir en acompañar es lo médicamente aconsejable pensando en la salud de la mujer, además de ofrecer un futuro mejor a la sociedad. Los líderes y legisladores de nuestro país tienen la gran responsabilidad de velar por la salud de los chilenos, y ella se logra mejor en un país más humano, donde el aborto no es la solución a la incertidumbre de sobrevida de un recién nacido enfermo.

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