O’Higgins, una Región Internacional.

Roder Acevedo Astorga

Cientista Política, Universidad Alberto Hurtado

 

 
En los últimos veinte años tanto en el escenario nacional como internacional, hemos estado haciendo frente a un contexto de globalización e integración donde el concepto de interdependencia, referido a situaciones caracterizadas por efectos recíprocos entre sociedades conectadas por múltiples canales, actores y escenarios, -que fue expresado por autores de las Relaciones Internacionales Kehoane y Nye- se hace cada vez más real y complejo.
Este nuevo escenario no solo se ha limitado a las esferas ya mencionadas, sino que a nivel regional ha ido adquiriendo gran relevancia debido a los nuevos actores, asuntos y temas que se han posicionado en las agendas de gobierno y con ello a los nuevos problemas – tanto de seguridad, migración, económicos, entre otros- que han ido emergiendo.
En este contexto, la Región de O’Higgins posee ciertas características que le permiten enfatizar su condición internacional. Por una lado, dos de sus comunas- Machalí y San Fernando- son fronterizas, situación que les incita a tener un mayor contacto y a promocionar las buenas relaciones con su contraparte internacional; por otro lado, una de sus provincias – Colchagua- se caracteriza por ser un valle que cuenta con exclusivas viñas que no solo exportan al mundo un buen vino, sino que también se han ido consolidando como un atractivo turístico de gran realce en la región. Además de lo anterior, es necesario mencionar que es en estas tierras donde se extrae parte del mineral que exportamos al mundo y que se ha convertido en el principal motor de nuestra economía nacional, el cobre.
Al analizar este escenario regional, podemos notar que son estas condiciones las que nos permiten generar y estrechar lazos con distintos actores ya sea estatal, regional o transnacional alrededor del mundo. Es a través de estas instancias que tenemos la oportunidad de integrarnos e insertarnos en este nuevo escenario internacional, donde los lazos ya no solo se basan en asuntos nacionales o militares.
Es hoy, en el presente, que nuestras particularidades como región nos están dando la oportunidad de crear nuevas relaciones basadas en asuntos interculturales, económicos, políticos, con fines turísticos, u otros. Donde distintos y nuevos actores se interesan en los productos de nuestras tierras, y donde contamos con los canales de comunicación y las capacidades para internacionalizar aún más nuestra localidad.
Sin embargo, frente a estas características y las oportunidades que estas nos generan, es posible notar que, a dicho de buen chileno, “nos hemos ido quedando en los laureles”. Si bien, reconocemos y valoramos los esfuerzos que hasta ahora nuestras autoridades en nombre de la región han hecho, aún falta, y los esfuerzos no han sido suficientes.
Por lo tanto, es tiempo cambiar, es tiempo de aprovechar y fomentar esta condición internacional de nuestra región, y para ello es necesario que tanto las autoridades como los empresarios y la ciudadanía nos despojemos de nuestros intereses particulares, colores políticos e ideologías que nos separan y nos enfoquemos en construir una mejor región, enfatizar sus particularidades y consolidar sus fortalezas.
Que aticemos las instancias ya suscritas, reforcemos los lazos que ya hemos construidos con los distintos actores internacionales, que promovamos los acuerdos de cooperación e integración enfocados en las virtudes de nuestra región, y por supuesto, que aprovechemos la riqueza de nuestra tierra como de nuestra gente para posicionarnos en el escenario internacional como una región arraigada a sus tradiciones huasas, pero con la virtud de ser una región internacional.

Top