Propaganda politica

 

Por estos días comenzó oficialmente la campaña electoral y afortunadamente no hemos visto como en años anteriores a carteles políticos tomándose gran parte de las calles de Rancagua.
Es que este año debuta una nueva ley que establece que entre el 24 de agosto y 30 de octubre, los brigadistas pueden realizar actividades relacionadas con difundir, entregar elementos que distingan sus candidatos pero sin poner carteles y además se permite el avisaje en medios impresos o radiales y es después del 23 de septiembre( 30 días antes de la elección) que se permite la publicidad en el espacio público (determinado por el Servel) y privado.
Si bien en términos de campaña hemos avanzado enormemente, el desafío ahora es para los candidatos en encontrar maneras cada vez más creativas de llevar su mensaje hasta la gente. Donde el ideal sigue siendo un voto informado, que entregue su sufragio basado en propuestas e ideas más que en un letrero en la vía pública.
Pero este año, además del desafío de conseguir votos para la propia candidatura existe un problema general y transversal a toda la clase política. Es que dado el actual clima de desconfianza el gran miedo es que la gente simplemente no vote, entonces legítimamente (porque así lo establece la ley) la minoría organizada de quienes voten terminará imponiéndose sobre la mayoría silenciosa que erróneamente manifestará su descontento no votando. Es de esperar que el Estado abarque la complejidad del no voto y al mismo tiempo que se realice la campaña electoral encabecen una gran campaña llamando a votar.

 

 

Luis Fernando González V.
Sub Director

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