EDITORIAL: La fórmula para elegir intendentes (gobernadores regionales) en 2017

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Un importante paso para lograr que la elección de intendentes se realice en diciembre del próximo año se llevó a cabo en el comité político de La Moneda realizado el lunes en La Moneda, en la ocasión el ministro del Interior Mario Fernández informó que el Ejecutivo apoyará finalmente la fórmula que permite la elección de un intendente con un mínimo del 40% de los votos.

Es que el mecanismo para lograr la elección de intendentes era una piedra de tope en el avance del proyecto que originalmente establecía como mecanismo de elección la mayoría absoluta con segunda vuelta en caso que sea necesaria, pero en la Comisión de Gobierno cambió dicha disposición por la mayoría simple, tal como hoy son electos los alcaldes. Es decir el que tiene más votos gana sin importar el porcentaje de los mismos.
Desde el gobierno para justificar la segunda vuelta argumentaban la necesidad de que los nuevos intendentes tengan un alto grado de legitimidad respaldado por un importante número de votos, mientras que en contraparte se argumenta que poner un umbral tan alto de elección imposibilitaría en la práctica el surgimiento de movimientos locales. La fórmula que se acuerde para la elección no es menor, ya que de esto dependen las chances que pudieran tener los dos grandes conglomerados que hoy hay en nuestro país y los independientes de imponer sus candidatos.
Fernandez justificó el cambio en la postura del gobierno señalando que fijar el umbral en 40% era la única fórmula para que el gobierno lograra aprobar el proyecto este año y, así, garantizar que la elección de intendentes debute en 2017.
“Elegir a los intendentes no es la solución al centralismo, pero sí es un paso importante en el contexto de un proceso gradual y de largo plazo que le va a entregar mayor autonomía a las regiones, y con miras a contar con intendentes que efectivamente velen por los intereses de la región y que no estén sujetos a las directrices del gobierno central y al riesgo de ser cambiados cada uno o dos años”, decía en una columna de opinión publicada en estas mismas paginas el subsecretario de Desarrollo Regional Ricardo Cifuentes
Con todo, el presidente del Senado, Ricardo Lagos Weber (PPD), manifestó sus reparos a la fórmula del gobierno. “Lamento que la Nueva Mayoría haya cedido al chantaje de la derecha (…). Lo que se ha hecho con esta decisión -que yo no comparto- es que nuestra descentralización va a quedar media coja, porque vamos a terminar eligiendo intendentes eventualmente con pocos votos”, dijo el senador según consigna La Tercera.
Con todo este cambio no garantiza que se alcance a elegir a los intendentes en 2017, si la ley no es aprobada en septiembre de este año la elección no se podrá realizar junto a las presidenciales y parlamentarias, el problema es que queda muy poco tiempo y no hay acuerdo alguno en torno a las atribuciones que debería tener la máxima autoridad regional, y ya vivimos esta situación anteriormente cuando fue legislada la elección de los consejeros regionales con la promesa de una nueva legislación que abordara sus atribuciones, y cuando los primeros cores elegidos democráticamente ya están por terminar su periodo aún se espera dicha ley.
No solo hay que elegir a los intendentes, hay que saber porque se eligen y más importante para qué se eligen, es decir cuál será su papel cuando claramente tendrán menos atribuciones que las que actualmente tiene el jefe regional.
Con todo estamos de acuerdo con la fundación Chile Descentralizado cuando afirman que este es un paso de gran importancia para la ansiada descentralización y claramente es un proceso que hay que mirar en el largo plazo y no con la vista puesta en las próximas elecciones.
Hace algunos días la organización definía la elección de intendentes como “Una reforma de Estado, una reforma País, que da inicio a un proceso complejo y de largo plazo, una reforma que por su trascendencia debiera unir, más que caer en las disputas cortoplacistas y electoralistas entre gobierno y oposición” . En este sentido señalan que se “hace evidente la necesidad de diálogo constructivo entre gobierno y oposición, no sólo porque de otra forma no es posible alcanzar el quorum calificado que requiere, sino por un asunto de legitimidad: un cambio llamado a desatar las amarras del centralismo, un paso histórico que no puede ser patrimonio exclusivo de un partido, conglomerado político o gobierno, ni ahora ni mañana, más allá́ del evidente mérito de la Presidenta Bachelet que ha instalado y en todo momento apoyado esta reforma”.
No podemos estar más que de acuerdo con esas palabras.

 

 
Luis Fernando González V
Sub Director

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