Vivir con alergia

–  En primavera aumenta en forma considerable la presencia de polen, por lo que también aumenta la presentación de síntomas de rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica y asma. La doctora Carolina Caulier explicó diversos aspectos de esta respuesta exagerada del organismo a ciertas sustancias.
Flor Vásquez

 

Afectan la calidad de vida de las personas que las padecen y en algunos casos sus manifestaciones pueden ser graves, incluso con peligro de muerte. Son las alergias, de las cuales hay muchos tipos.

La doctora Carolina Caulier, jefe del Departamento de Otorrinolaringología de Hospital Clínico FUSAT, explicó que la alergia en general es una respuesta exagerada del sistema inmunológico cuando tiene contacto con una sustancia que reconoce como extraña o alérgeno, que genera una reacción que provoca algún daño en el organismo produciendo  los síntomas de alergia.

– ¿Cuáles son los principales tipos de alergia y qué características tienen cada una?

– Hay muchos tipos de alergias y manifestaciones clínicas muy variadas, algunas muy difíciles de diagnosticar y no siempre se puede identificar el alérgeno.

Las alergias se podrían clasificar según el órgano afectado. Una de ellas es la anafilaxia, que es una manifestación precoz y extremadamente grave, potencialmente letal de una reacción alérgica; se produce dificultad respiratoria y baja de presión arterial. Están las alergias respiratorias, como la rinitis alérgica cuyos síntomas más conocidos son la picazón nasal, ocular, goteo y congestión nasal, pero puede gatillar otras enfermedades, como aumentar el riesgo de sinusitis, otitis y asma. También están las  alergias en la piel, como urticaria, eczema, dermatitis atópica y de contacto y angioedema; alergias alimentarias que tienen manifestaciones digestivas, cutáneas y hasta reacciones anafilácticas; alergias a medicamentos y a venenos de insectos. Estas diferentes manifestaciones se pueden presentar en forma aislada o combinada, produciendo un espectro de síntomas en cada paciente que pueden variar en el tiempo.

– ¿Existen pruebas o exámenes para determinar a qué es alérgica una persona?

– Hay test in vitro, que son exámenes de laboratorio; y test in vivo que son mediciones de diferentes respuestas cuando se inocula el alérgeno a la persona. Dentro de los primeros el más útil es la determinación de la inmunoglobulina E específica para los alérgenos que se sospecha; sin embargo su negatividad no descarta la alergia. Los test in vivo son variados, pero los más comunes son los test cutáneos, también la intradermorreacción y el test de parche, en los que se evalúa la respuesta inmediata o tardía de la piel al tener contacto con el alérgeno, ya sea contactando la piel, a través de una punción o inyección subcutánea. En este grupo también se encuentran las reacciones de provocación, en las que se evalúa la respuesta del paciente al administrarle por ejemplo un medicamento en el que se sospecha alergia. Cabe señalar que los test in vivo pueden llegar a provocar reacciones alérgicas graves; algunos test se tienen que realizar en un centro que esté preparado para enfrentar y manejar estas complicaciones.

– ¿En qué casos son peligrosas las alergias?

– Dependiendo de la respuesta alérgica, algunas manifestaciones de ésta pueden ser graves e incluso fatales, por ejemplo una  crisis  de asma severa o broncoespasmo generado por el contacto con un alérgeno respiratorio o la picadura de un insecto. También la temida anafilaxia, en la que se produce una reacción temprana y grave que puede llegar a la muerte si no se maneja apropiadamente.  Hay enfermedades poco frecuentes de la piel y las mucosas que pueden ser desencadenadas por alergias a medicamentos. Afortunadamente estas reacciones severas son poco frecuentes.

ALERGIA A LA PENICILINA

– Se habla de la alergia a la penicilina. ¿Cómo se sabe si una persona es alérgica a ella si nunca ha recibido ese antibiótico? ¿Hay un protocolo para indicar penicilina?

– La alergia a la penicilina o a la familia de las penicilinas es menos frecuente de lo que se cree, muchas veces se confunde con reacciones cutáneas virales en pacientes que reciben algún antibiótico de esta familia. Sin embargo, es la alergia medicamentosa más frecuente, por lo que hay que considerarla siempre. El diagnóstico no es fácil de hacer, sin embargo la historia clínica nos entrega información valiosa al respecto, hay algunos exámenes de laboratorio que podrían ayudar en el diagnóstico, también se pueden realizar test cutáneos, intradermorreacción o test de provocación. No obstante, estos test se realizan en centros especializados en el manejo de alergia y su negatividad no descarta la reacción alérgica.

Cabe señalar que para presentar una reacción alérgica a la familia de las penicilinas, el paciente tiene que haber tenido contacto previo con el medicamento, por lo que es imposible de predecir ante la primera administración del fármaco, que puede producir una reacción a los días de iniciado el tratamiento. En este sentido es importante reiterar que uno de los riesgos de la automedicación es aumentar la frecuencia de reacciones adversas a medicamentos sin que necesariamente esté indicado, por lo que siempre hay que consultar con su médico.

– ¿Es efectivo que en primavera aumentan las alergias en general y las causadas por el polen en particular?

– En primavera la presencia de polen aumenta en forma considerable, por lo que aumentan las reacciones desencadenadas por polen, entiéndase polen de flores, de pasto, etc. Aumenta la presentación de síntomas de rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica y asma, por lo que es muy importante que los pacientes que tengan un antecedente claro de estacionalidad de los síntomas, consulten con su médico para comenzar el tratamiento antes del inicio de la primavera y poder así controlar los síntomas y minimizar las complicaciones.

– ¿Hay vacunas para algunos tipos de alergias?

– Las conocidas vacunas para la alergia corresponden a un tipo de tratamiento en el que se va inoculando cantidades crecientes de alérgenos en los pacientes, para ir desensibilizando al sistema inmunológico y que no reconozca al alérgeno como un “enemigo”. En eso consiste la inmunoterapia, que se puede administrar por vía subcutánea (las llamadas vacunas), o por vía sublingual, los preparados, que se hacen en forma individualizada para cada paciente cuando se logra identificar el alérgeno. Las más frecuentes son a pastos, pólenes y dermatofagoides (especie de ácaros de polvo).

– Hay personas que pasan todo el otoño e invierno con congestión nasal. ¿Existe algún tratamiento efectivo para ello?

– Puede ser todo el año y no sólo durante el invierno. Estos pacientes presentan un deterioro importante de la calidad de vida, algunos presentan ronquido, cefalea, etc., por lo que es fundamental consultar con el otorrino, quien realizará un examen físico y eventualmente endoscópico para establecer la causa de la obstrucción nasal,  ya que la congestión puede estar producida o agravada por muchas causas, entre ellas la rinitis alérgica, desviación septal, enfermedades crónicas de la mucosa como la poliposis nasal, sinusitis crónica, etc. Cuando se identifica la causa se puede plantear un tratamiento médico o quirúrgico específico que solucione el problema y disminuya el impacto de la rinitis alérgica en algunos pacientes.

– Muchas personas alérgicas se quejan de que el medicamento desloratadina no les hace ya efectos. ¿Existe algún otro tipo de fármaco más efectivo?

– En los pacientes con rinitis alérgica hay un espectro de síntomas que se manejan con medicamentos específicos, la desloratadina es un antihistamínico  de segunda generación, potente, seguro y efectivo en controlar los síntomas precoces de rinitis alérgica. En series grandes de pacientes no muestra diferencias significativas al ser comparado con otros antihistamínicos, por lo que probablemente la “falta de efecto” del medicamento se deba  a que en forma aislada sea insuficiente para controlar otros síntomas como la congestión, o la cefalea que no se controlan sólo con antihistamínicos.

– ¿Es verdad que las personas alérgicas suelen presentar ojeras, por qué?

– La histamina, que es una sustancia liberada al presentar una reacción alérgica, produce vasodilatación y acumulación de líquidos en el espacio intersticial, como la piel debajo de los ojos es más delgada, se hace notoria la inflamación y aparecen las ojeras.

Las alergias  más frecuentes en niños

 Las manifestaciones clínicas y los alérgenos van variando con la edad, en los lactantes es más frecuente la alergia alimentaria, que se puede manifestar con eczema, síntomas gastrointestinales y hasta anafilaxia,  en los niños pequeños la alergia se manifiesta como asma y en niños más grandes la rinitis alérgica comúnmente gatillada por polen, pasto, hongos, etc., esto es a grandes rasgos ya que hay un tremendo espectro de manifestaciones clínicas que se pueden ir sumando en cada paciente o tender a una remisión de los síntomas, señala la especialista.

Tratamientos en general

Según la doctora, el tratamiento consiste en 3 pilares fundamentales: primero, evitar el alérgeno cuando es posible, por ejemplo en el caso de las mascotas, evitar irritantes y contaminación. Segundo, tratamiento farmacológico individualizado según la sintomatología y complicaciones de cada paciente; tercero, inmunoterapia sublingual o subcutánea. Cada caso tiene que ser evaluado en conjunto con el paciente y así decidir el tratamiento más apropiado para cada caso en particular según el tipo de alergia, las manifestaciones clínicas y la magnitud de los síntomas

– ¿Cuál es la terapia para el asma de tipo alérgico?

– Hay muchas variación con respecto a la severidad del asma, el numero e intensidad de las crisis y la función pulmonar basal, pero en general los pacientes asmáticos mejoran los síntomas y disminuyen la exacerbaciones del asma cuando se controla la rinitis alérgica, por lo que el manejo de ésta es fundamental para controlar las crisis obstructivas bronquiales. El uso de inhaladores también está indicado en forma permanente o intermitente según la necesidad de cada paciente.

– ¿El aire contaminado agrava las alergias?

– En los casos de rinitis alérgica y asma efectivamente el aire contaminado y en general todos los irritantes como el aire seco, frío, los solventes, perfumes fuertes y especialmente el humo del tabaco agravan los síntomas, ya que producen un aumento de la inflamación que tiende a empeorar los síntomas, explicó la especialista.

 

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