65% de los encuestados considera que el uso de licencias médicas fraudulentas es frecuente

Por tercer año consecutivo la organización Inmune, promotora del correcto uso de la licencia médica en Chile, elaboró en la VI Región una encuesta de percepción mediante el levantamiento de datos de Georesearch, con el objetivo de dar a conocer la evaluación que posee la población respecto del mal uso de licencias médicas en el sistema de salud.

La encuesta, que abarcó a hombres y mujeres mayores de 18 años, pertenecientes a un grupo socio-económico ABC1, C2, C3, D y E de la VI Región; específicamente de las comuna de Rancagua y San Fernando, también determinó quiénes, según los encuestados, son los responsables de este fraude, cómo se reacciona frente a personas que hacen mal uso de este instrumento, quién financia las licencias médicas, quienes se benefician o perjudican con el uso indebido de esta práctica, entre otros aspectos.

Los resultados arrojaron que el 65% de los encuestados considera que el uso de licencias médicas fraudulentas es frecuente o muy frecuente. Frente a esta acción, el 60% indicó que justifica que se cometa el fraude debido a que “el sistema es injusto”. No obstante, el 43% de los entrevistados  calificó este acto como “poco legítimo” y el 22% como “una falta”, siendo ambas respuestas incorrectas de acuerdo a la ley. El 24% estuvo en lo cierto al aseverar que es un delito o un delito grave. Fueron las personas pertenecientes al tramo ABC1 y C2 quienes más se inclinaron por esta opción.

“Lamentablemente las personas no tienen conciencia de la magnitud y el daño que genera el fraude, ni tampoco de que al ser un delito, arriesgan penas de cárcel que van desde los 61 días a los 3 años, además de multas que alcanzan hasta los 2,5 millones de pesos. La ley 20.585 sanciona de igual forma al doctor que emite una licencia sin fundamento médico o que simplemente la vende, como al paciente que la recibe o la compra”, señala el gerente general de Inmune, Juan Cristóbal Palacios.

Es relevante destacar, además, que más del 80% de los entrevistados calificó como delito conductas como, “evadir impuestos no dando boletas”, “usar las autopistas urbanas pagadas sin pagar”, “el robo con violencia”, “adulterar medidores del agua o de la luz” e, incluso, “comer cosas en el supermercado sin pagarlas”, sin embargo, solo el 26% considera que el uso de una licencia médica es un delito o un delito grave. Esta realidad refleja la poca conciencia que sigue existiendo en torno al uso fraudulento de un beneficio que busca apoyar a personas realmente enfermas.

Asimismo, según la encuesta el 64% de los encuestados no sabe que existe una ley que sanciona a quienes utilicen una licencia médica fraudulenta.

Perjudicados y responsables

De los entrevistados,  el 92% considera que por el uso fraudulento de licencias médicas quien se ve mayormente perjudicado es Fonasa, luego el 83% cree que es el Empleador, seguido por las Isapres con 76%y en último caso los trabajadores o usuarios del sistema de salud con un 73%.

Frente a esto, el gerente general de Inmune, Juan Cristóbal Palacios, explica que “las licencias médicas se pagan con el 7% de las cotizaciones de todos los trabajadores y su uso irregular genera aumento de los planes de salud y de las prestaciones médicas, por lo que es un problema que nos afecta a todos. Esto impacta no solo la armonía de los equipos de trabajo, sino especialmente a la productividad de las empresas y en definitiva al país”

El 83% de los encuestados cree que “por culpa de quienes usan licencias médicas fraudulentas, el sistema es mucho más estricto con quienes las necesitan”. En la misma línea, el 61% piensa que en los últimos años ha aumentado el uso de licencias médicas fraudulentas. Además, el 78% asume que por culpa de quienes usan licencias médicas fraudulentas suben los costos de la salud.

En esa misma línea, el fiscal de Inmune, Rodrigo Varela, recalca que “son estas molestias contra el sistema las que también se convierten en una justificación para cometer el delito, pese a que el constante mal uso del instrumento genera más costos para todos. El gasto en licencias médicas se ha triplicado los últimos 10 años y se estima que entre el 25% y el 30% es generado por licencias médicas fraudulentas, con un costo asociado a 195.000 millones de pesos (US$300 millones)”.

A pesar de estas consecuencias del mal uso, el 89% de los entrevistados considera que quienes usan licencias médicas fraudulentas no sienten nada de remordimiento. Pero, el 90% de ellos admitieron que si ellos mismos cometieran fraude por esta vía en sus trabajos, sentirían mucho remordimiento.

Mal uso y sanciones

Respecto al uso de las licencias médicas, el 76% de los entrevistados sabe que la licencia médica, si es de Fonasa o de Isapre, debe ser apelada en la Compin. El 17% no sabe o no responde, el 5% piensa que debe hacerse en Fonasa y el 2% en Isapre.

El 75% de los entrevistados sabe que las licencias médicas se financian con el 7% de las cotizaciones de todos los chilenos. Mientras que el 20% no sabe o no responde, el 3% piensa que se hace con fondos de las Isapres, el 1% con fondos del Estado y también un 1% indicó que se financia con fondos del Empleador.

En relación con el mal uso de este instrumento, el 77% de los entrevistados sabe que tanto médico como paciente son responsables ante la ley del uso fraudulento de licencias médicas. Sin embargo, el 17% piensa que es el sistema el responsable, el 5% el doctor y el 1% ninguno. Nadie indicó al paciente como único responsable.

En cuanto a las sanciones, el 86% de los entrevistados está de acuerdo o  muy de acuerdo con que existan sanciones contra médicos. El 8% se declaró indiferente y el 6% dijo estar en desacuerdo o muy en desacuerdo. El 81% de los entrevistados dijo estar de acuerdo o muy de acuerdo con que se sancione a pacientes. Mientras, el 16% dijo estar indiferente y el 3% dijo estar en desacuerdo o muy en desacuerdo.

Cabe destacar que, del estudio en general, solo en la VI Región la mayoría de los encuestados se manifestó muy de acuerdo con que existan sanciones para el médico y el paciente que cae en este delito, pese a que esta región es la que tiene más uso de licencias fraudulentas en Chile, según el estudio de junio pasado de la Superintendencia de Seguridad Social, la Superintendencia de Salud y Fonasa.

 

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