Mucho más que la mitad del vaso lleno

La opinión de Carlos Osses: Director de Enlineadeportes.cl

Desde que la actual dirigencia celeste asumió el rumbo del club, allá en el 2005, justo cuando O’Higgins estaba “en la UTI” por su grave situación económica, se han cumplido once años, y el balance sin lugar a dudas es tremendamente positivo.

Haciendo un recorrido de los logros, recuerdo que una de las primeras metas autoimpuestas por el equipo de dirigentes, que desde ese entonces lidera Ricardo Abumohor, fue posicionar a O’Higgins como protagonista de cada torneo, intentando así cambiar el perfil a un club que, si bien es cierto, históricamente ha producido grandes futbolistas para el medio, su perfil era el de un club provinciano y ascensorista. Por décadas no salía de aquella situación, por lo que a luz de estos primeros once años, el objetivo está cumplido, y con creces.

El segundo gran objetivo del directorio, fue el de lograr por primera vez en la historia el primer título. Recuerdo que la exigencia fue hacerlo en los primeros tres años de conducción. Eso sí, tardó más tiempo de lo proyectado, pero después de ocho años de ser protagonista, el 2013 lo grabamos a fuego con la primera estrella alcanzada con el otrora cuerpo técnico liderado por Eduardo Berizzo.

Ciertamente que este logro se pudo haber conseguido en dos ocasiones anteriores, el 2006 y el 2012, en ambas, los malos arbitrajes condicionaron no obtener la copa, pero el 2013 fue un año notable ya que el título se logró sin jugar ningún partido en casa. Es decir, segundo objetivo cumplido.

La tercera meta que se autoimpuso la directiva, fue el de posicionar a O’Higgins como actor en el concierto internacional. Los números también han comenzado a avalar aquella aspiración, pues el club celeste, en los 4 últimos años, ha estado presente en tres competiciones, con dos participaciones en la Copa Sudamericana y una Copa Libertadores.

Mención no menor tiene, por cierto, la gran inversión que ha hecho el club en infraestructura con un reducto deportivo como el Monasterio Celeste, el complejo deportivo La Gamboína en la cual se desarrollan las escuelas de fútbol, y las series menores que también cuentan con títulos históricos nunca antes logrados como la Milk Cup 2016, en Irlanda. Sin ir más lejos, el primer semestre de este año coronó a la serie sub-17 como campeón, con una camada de jugadores que ya se perfila para llegar al primer equipo.

Tal vez el dolor de haber perdido recientemente una final cuando todo era favorable, y el de haber quedado eliminado en primera ronda en Copa Sudamericana, le hacen mal a un impaciente sector de la hinchada que olvida que esto es fútbol, y que para continuar el ascenso constante del crecimiento, seguramente se van a cometer involuntarios errores.

El actual torneo tiene posicionado a O’Higgins en los primeros lugares de la tabla de posiciones, y con el triunfo de este domingo ante Huachipato, quedó segundo, y tendrá, ante Audax Italiano, la linda oportunidad de seguir confirmando el mismo protagonismo de la última década, ganarse el merecido perfil de candidato al título y continuar en la carrera ascendente del tercer objetivo que es posicionar a la tienda celeste en el concierto sudamericano, ojalá clasificando con un cupo a algunos de los torneos.

Por todo lo anterior, el medio vaso está más que lleno, y no por detalles o errores involuntarios, se va a empañar un andar que a todas luces es por los lejos mejor que las décadas anteriores.

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