Justicia determinará responsabilidad en muerte de niña de 15 años tras cirugía

  • Familia de Maite Vera Pino presentó una querella criminal contra la Clínica Isamedica por el cuasidelito de negligencia médica.

Por: Flor Vásquez

 

Sin duda fue una tragedia. Maite Vera Pino, una hermosa adolescente de 15 años, presentó molestias digestivas, concurrió a una clínica privada de Rancagua y allí fue operada de urgencia por una colecistitis  aguda (inflamación de la vesícula biliar). Días después su estado empeoró, tuvo una insuficiencia renal y otras complicaciones. Ante su gravedad, la familia decidió trasladarla a la Clínica Alemana, donde lamentablemente la niña falleció de una falla orgánica múltiple, shock hipovolémico y hemorragia digestiva.

Hace unos días, los padres de Maite, a través de su abogado Jaime Silva interpusieron una querella criminal, en el Tribunal de Garantía de Rancagua, contra la Clínica Isamedica por “el cuasidelito de negligencia médica con resultado de homicidio culposo”. Corresponderá ahora a la justicia investigar los hechos y determinar las eventuales responsabilidades en la muerte de la niña de 15 años.

La Clínica Isamedica, a través de un comunicado, señaló:  “Hemos revisado detalladamente el procedimiento completo asociado al caso, concluyendo que todas prestaciones se ajustaron a Lex Praxis”. Agregó que “lamenta profundamente el posterior deceso de la paciente” y expresa sus condolencias a la familia. Finaliza la declaración señalando que “de acuerdo a las políticas de transparencia de nuestra institución hemos puesto los antecedentes del caso a disposición de los organismos correspondientes que los requieran”.

 

RELATO DE LA MADRE

Marcela Pino, mamá de Maite Vera, relató que el 26 de mayo de este año su hija presentó dolor agudo estomacal por lo cual la llevó a la clínica, donde esa misma tarde es operada de urgencia por una vesícula inflamada. “Una operación que debería durar 40 minutos duró casi tres horas. Cuando el médico sale nos dice que se complicó un poco, pero ya todo está bien y  por precaución la dejaran esa noche en UCI. A los tres días la vuelven a pasar a pabellón por una filtración en el ducto biliar. De una operación que era ambulatoria  paso a estar 9 días hospitalizada. Cada día veía a mi hija más decaída”.

Agrega: “Al noveno día le dan el alta contra mi voluntad, ya que ella quedó con una sonda. Me la traje y al cuarto día comienza con mucho dolor abdominal nuevamente, le di los analgésicos que me dieron en caso de dolor pero no pasaba, así que al quinto día la llevé a urgencia, pedí que la hospitalizaran pero me dijeron que no era necesario. Cada día veía que mi hija se decaía más y más.  Al sexto día comenzó con fiebre  y la llevé nuevamente a urgencia. La tuvieron dos días en sala, administrando paracetamol y antibiótico. Viendo los exámenes me di cuenta que tenía una infección intrahospitalaria”.

Añade: “El domingo 12 de junio mi hija ya estaba muy decaída, me decía que tenía mucho miedo. El lunes 13 de junio me llama una enfermera a las siete de la mañana pidiendo que calme a Maite porque estaba muy angustiada; me dice que vomitó unos hilitos de sangre y se asustó”.

Pasan a Maite a la UCI y su madre pide el traslado a Santiago. La niña se sigue agravando “A las dos y media de la madrugada sale una enfermera y nos dice que hay que pasar a despedirse de Maite porque fallecerá en cualquier momento. Sentí que me dejaban caer en caída libre “.

Agrega: “Le dije al médico de ese turno que mi hija estaba haciendo falla renal ya que llevaba muchas horas con sonda y no tenía nada de orina. Pedí diálisis y no me tomaron en cuenta. A esa altura de la madrugada mi hija ya estaba muy hinchada y sus piernas y brazos era como tocar un fierro duro y helado”. Consigue que reciban a la niña en la Clínica Alemana.

“Cuando ella llegó a la Alemana estaba muy hinchada, su peso normal era de 53 kilos y llegó pesando más de 100 kiios, con sus facciones irreconocibles, era el doble que yo. En menos de media hora en la Alemana ya sabían dónde estaba la hemorragia y ya la habían parado, la pasaron nuevamente a pabellón y le sacan 3 litros de sangre de su estómago”. Lamentablemente, a las horas falleció.

 

ANTECEDENTES PERICIALES

A petición del abogado Jaime Silva, el médico forense Hernán Lechuga Farías investigó el caso y analizó la documentación “para determinar si en las prestaciones médicas otorgadas en la Clínica Isamédica a Maite Vera – desde el 26 de mayo al 14 de junio y luego en la Clínica Alemana en Santiago desde el 14 al 15 de junio- se respetó la lex artis médica de la especialidad involucrada. Seguidamente, de comprobarse que algunas de las conductas profesionales desarrolladas fueron constitutivas de negligencia médica, si éstas tuvieron incidencia en el resultado final de muerte”.

En su informe pericial, el médico forense concluyó que el cuadro que presentaba Maite no ameritaba una cirugía de urgencia, que hubo “confusión de un drenaje abdominal, efectivamente instalado, con un drenaje de la vía biliar, inexistente”, lo que “impidió el diagnóstico oportuno de la fistula biliar”.

También concluyó que “el alta con una fistula biliar en tratamiento y los rechazos de rehospitalización impidieron la observación y produjeron la sepsis de foco abdominal que lleva a la muerte a la paciente”.

Asimismo, indicó que “el diagnóstico de insuficiencia renal aguda no se hizo en Isamédica, sino en fase final, en la Clínica Alemana”. Concluyó finalmente que “las conductas médicas que intervienen de urgencia una litiasis vesicular no complicada; que no diagnostican oportunamente una fístula biliar quirúrgica; que dan alta extemporánea en una paciente con  fístula biliar en observación;  que rechazan el reingreso de un abdomen agudo quirúrgico y que no diagnostican ni tratan una insuficiencia renal aguda, son constitutivas de negligencia médica”.

 

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