¿Adiós a la Filosofía?

“La Historia, antes de ser historia de

los hechos, es la Historia del Pensamiento;
antes de ser la historia de las acciones
materiales de los hombres, es la historia de
las ideas que dieron origen a aquellas
acciones materiales”. (Luis Castagnola Ph. D.)

 

 

Hace ya medio siglo que venimos contemplando, con impotencia y pena, sobre todo con estupefacción y pavor, cómo los programas educacionales de nuestra educación se han ido deshaciendo de asignaturas que los gobiernos y los ministros de educación y sus expertos han considerado “inútiles”. Primero, vimos cómo se descartó la Educación Cívica. Los resultados están a la vista: Una clase política cada vez más desprestigiada, exceso de partidos y de candidatos, escasez de votantes e indiferencia total de los electores. Nuestra democracia se convierte en una farsa. Después, durante el gobierno militar, la asignatura de Filosofía sufrió el primer zarpazo: el programa fue expurgado con una saña inaudita. Murió, como pariente pobre, sin exequias, tirada a la fosa común de la ignorancia, la asignatura de Francés. No quiero hablar de la asignatura de Educación Musical, porque me dan ganas de llorar. La pobreza de nuestra cultura musical, la del pueblo, la de la gente común y corriente es de una miseria vergonzante y se deja notar hasta en los templos donde desafinan las guitarras, triunfa el ruido de las percusiones (bombos, tambores, panderos, etc.) y los cantores, no cantan sino que gritan unas canciones cuya música y letra estaría a años luz de ser música sacra. Ahora le ha tocado a la Filosofía poner el cuello a la guillotina de la revolución cultural que embriaga a nuestros expertos en educación. ¡Gravísimo! “La peculiar capacidad que posee el hombre de pensar de distinta manera que el resto de los animales” es lo que hace posible esas cualidades completamente particulares que hacen del hombre un animal excepcional y único: la técnica, la tradición, el progreso, la reflexión. “El hombre es capaz de abstracción. Y no de cualquier abstracción, sino que, además de la abstracción física, (idea de las cosas) de la abstracción matemática (cantidad y sus operaciones) accede a la abstracción metafísica. El hombre es capaz de REFLEXIONAR. Es decir, de darse cuenta de que se da cuenta, como decía el Cardenal Mercier. Por lo expuesto, todo hombre es filósofo. Por burdo e ignorante que sea, alguna vez siquiera se dará, inconscientemente, a la tarea de reflexionar. Hemos de admitir que hay filosofías ingenuas, infantiles, falsas. Al lado de esa filosofía, está todo el tesoro de la auténtica filosofía, partiendo de Sócrates, Plutón, Aristóteles, que forjaron la civilización occidental, pasando por los períodos éticos (estoicismo, epicureísmo, eclecticismo, etc.) para venir al pensamiento cristiano (Patrística y Escolástica) y desembocar en la filosofía moderna (racionalismo, empirismo, iluminismo) y todo el aporte de Kant hasta llegar al existencialismo y el renacimiento de la filosofía racional.
Quizás, las mentes brillantes –lo digo con sarcasmo- que opinan que no hay filosofía –son las que pretenden desterrarla de nuestros ya escuálidos programas educacionales. Pero, al decir de Bochenski ¿en nombre de qué disciplina o ciencia se niega la existencia de la Filosofía? Aristóteles aseveraba frente a los que negaban la filosofía: “O hay que filosofar o no hay que filosofar. Si no hay que filosofar, será en nombre de la Filosofía. Luego, si no hay que filosofar, hay que filosofar”. Considero que, como ha ocurrido siempre en nuestro suelo, una vez más llegamos atrasados. Hace 60 años en Europa y EE. UU. había quienes sostenían que la filosofía no era ciencia, que la filosofía no existía, que filosofar no significaba investigar con la razón, sino casi irracionalmente. (existencialismo) Un distinguido maestro, in illo tempore, Jean Wahl, llegó a decir que entre filosofía y poesía no había distinción. Próximo a él estaba Karl Jaspers. Jeanne Hersch, mujer y “filósofa”, decía que la filosofía era un pensar entre ciencia y música. Bueno, otro filósofo. Shopenhauer (1788-1860) decía que “cabellos largos –féminas- ideas cortas” ¿Serán mujeres las que están tramando borrar de los programas educacionales la filosofía?
Vayamos a las razones por las cuales no se debe atentar contra la Filosofía y su enseñanza en los colegios.
Sea la primera, considerar cómo la Filosofía, que en un comienzo comprendía todo, absolutamente todo el saber humano, es, por decirlo de algún modo, la madre de una considerable cantidad de ciencias humanas de las cuales no podemos prescindir. De la filosofía se desprendió la Lógica. Todos los días hablamos de “sentido común”, es decir de la lógica natural y primera, aquella que deduce por el solo hecho de que somos animales racionales. Sin embargo, la lógica es, por su propia naturaleza “ciencia del pensamiento pensado”, no del pensamiento pensante, cuyo objeto lo constituyen “los actos y operaciones de la mente”, de donde las relaciones de la lógica –filosofía del pensamiento correcto- con la gramática y la matemática resultan más que evidentes. Ya los pre-socráticos buscaban la racionalización del cosmos en su imagen. Pero, en la imposibilidad de extendernos sobre la excelencia y valor de la lógica digamos que los métodos científicos se originan en esta ciencia: el método matemático, el inductivo, el histórico, el metafísico. “El hombre tiene un sentido lógico porque es racional”. La racionalidad es la que posibilita la lógica cuya dinámica y proyección es casi desconocida en nuestro medio. De la Filosofía nacieron también la Psicología, la Sociología, la Política, la Estética…
En segundo término. ¿Cómo negar que la filosofía tiene que ver con la teoría del conocimiento? Tal vez, quienes buscan suprimir la filosofía pretenden convertirnos en robots. La filosofía estudia la POSIBILIDAD DEL CONOCIMIENTO (Gnoseología, Epistemología) y además los presupuestos y límites del conocimiento posible. (Véase Kant y su escuela)
En tercer lugar, los Valores. (Axiología) Una cosa es ser y otra es valer. Los valores, como dice García Llorente, son ajenos al tiempo, al espacio y al número. Son ajenos al tiempo. No se puede confundir valores con sentimientos. (impresiones subjetivas) Hace 80 años atrás, hubo quienes negaron la entidad propia de los valores. Confundieron la polaridad de los sentimientos con la polaridad de los valores. Toda ciencia estudia lo que es. La filosofía investiga lo que debe ser. Hoy no solo negamos la objetividad, jerarquía y polaridad de los valores, sino que hemos cerrado el corazón a los valores lógicos (verdad, falsedad) a los valores estéticos. (lo bello, lo feo, lo sublime, lo ridículo) Más aún, a los valores éticos (justo, injusto, misericordioso, despiadado) y a los valores religiosos, cada vez más ausentes. (santo, profano) En cuarto lugar, la filosofía es una ciencia antropocéntrica. Busca satisfacer el ansia de verdad que hay en cada ser humano. El Hombre es el objeto propio del filosofar. Las ciencias naturales y aún, las del espíritu eluden esta referencia. (Bochenski) “La Filosofía es, por tanto una construcción, la más alta y sólida construcción de la razón humana que parte del terreno firme de la experiencia para justificarla” (Humberto Podovani) y como dice el ya citado Bochenski, “El hombre no tiene más que dos medios o métodos posibles de conocer las cosas: viendo directamente de algún modo, por los sentidos o por la inteligencia, el objeto, o deduciéndolo”. (En ambos casos hay un proceso racional)
Finalmente, las ciencias conocen. La Filosofía se pregunta qué es conocer. Las ciencias determinan leyes. La Filosofía averigua qué es la ley. Ciencia radical, la filosofía no se agota. ¡Qué pena! En un mundo donde el tecnicismo y el materialismo se imponen no queda espacio –se le niega- a la Filosofía una de las más nobles y bellas prácticas del espíritu que puede haber en la vida.
Hemos de admitir que, en muchos casos, la clase de Filosofía no se supo dictar. No entendemos por qué, cada vez que en nuestro país algo no funciona, se suprime. ¿Ley del menor esfuerzo? Por anticlericalismo y por lo difícil se suprimió el latín en nuestros liceos. En consecuencia, hablamos mal, escribimos mal y no entendemos lo que leemos. Las clases de francés se terminaron porque el futuro era del inglés y del chino mandarín. ¡Naranjas! Ahora, en vez de organizar una malla curricular que comprenda un sólido programa de temas de filosofía y psicología, se decreta la suspensión y desaparición de la asignatura sin averiguar las consecuencias que eso traerá a corto plazo. Se habla de fusión, pero ya conocemos estas simulaciones. El hombre está destinado a la Filosofía porque la Filosofía nace de su condición y de su razón de ser. Suprimir la enseñanza de la Filosofía contribuirá a convertir a las nuevas generaciones en animales amaestrados. No fue el hombre creado para ser ni robot ni bruto circense.
No soy profeta. Este hachazo contra el árbol del saber, traerá pronto, ojalá me equivoque, otro tan alevoso y depravado como el de rechazar la Filosofía y será la supresión de la clase de Religión. Cerrando las puertas a la Filosofía y a la Religión estaremos, retrocediendo una vez más, adhiriendo al materialismo riguroso, donde no hay pensamiento ni conciencia. Como dice Aristóteles, el hombre es un todo. Hay en él funciones físicas y vegetativas, pero también funciones espirituales que no se dan en ningún otro animal. Me temo que en esta decisión nefasta, retrocedamos a soluciones de siglos pasados y que aun siendo filosóficas estaban erradas.

 

 

Mario Noceti Zerega

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