Teatro Regional apuesta por estética futurista en su ópera “Orfeo”

El montaje se presentará este 29 y 30 de septiembre en el Teatro Oriente de Santiago, teniendo el 1 de octubre su única función en Rancagua. La propuesta cuenta con la participación de cuatro robots, uno de los cuales tendrá un papel estelar. Desde Francia arriba una sorpresa: Les Sacqueboutiers de Toulouse.

Marcela Catalán

El próximo sábado 1 de octubre, el Teatro Regional presenta su tercera y última ópera del año. Se trata de “Orfeo”, con la composición de Claudio Monteverdi y texto de Alessandro Striggio, montaje que ahora llega a Rancagua con una versión futurista. La dirección musical está a cargo de Eduardo Egüez, quien conduce a la Orquesta Barroca NuevoMundo (Chile) y a Les Sacqueboutiers de Toulouse (Francia), mientras que la puesta en escena es de Marcelo Vidal, que en su pasada obra (“Las indias galantes”) incluyó elementos del teatro negro, además de aprovechar el alcance del reciclaje. Un aspecto, según comenta a El Rancagüino, al que otra vez echará mano.

En sus palabras, el objetivo es seguir integrando otros componentes, “para hacer la propuesta más entretenida y atractiva” a ojos del público. Esto, considerando que la función se realiza en un recinto nuevo y que está creando su audiencia. “Queremos que observen un gran espectáculo, como fue pensado este género”, agrega.

La trama está basada en el antiguo mito griego de Orfeo, quien intenta rescatar a su difunta amada del mundo de los muertos.

Respecto a cómo plantean esta versión, declara que ésta sugiere la ocurrencia “de un cataclismo o una guerra que lo destruyó todo”, por lo cual “la humanidad debe vivir bajo tierra”. Todo se inspira “en el arte de postguerra que empleaba materiales usados para la lucha”.

Sabemos que ‘Orfeo’ fue la primera ópera, una especie de fábula musical. Y dentro de la fábula, siempre está la fantasía. Por lo mismo ocupamos un robot que mueve toda esta máquina”, adelanta el director del espacio, en referencia a la escenografía de esta ocasión. Es así como destaca la estructura de metal que se impone en el escenario.

Es una escenografía que participa en la dramaturgia. Hay correas transportadoras, por lo que habrá movimiento. Todo esto es manejado por un robot, que a través de los sentimientos reflejados en su rostro, hace este montaje más atractivo de lo que ya es. Son 40 minutos. O sea, se trata de un formato familiar que todo el mundo puede escuchar. La obra tiene una estética futurista, como se pensaba en los años 80 o cuando se lanzaron películas como “Volver al futuro”. La idea surge de acuerdo a lo que tenemos. Yo soy un reciclador de cosas”, apunta.

Bender es el nombre del robot al cual se refiere. Es el resultado de un proyecto de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (Fcfm) y el Advanced Mining Technology Center (Amtc), ambas instituciones dependientes de la Universidad de Chile. Su propósito original es asistir a personas enfermas, adultos mayores o cuidar niños, para lo que posee un torso antropomórfico con brazos, cabeza y una plataforma móvil, además de poder detectar y reconocer personas, manipular objetos y expresar emociones. En la puesta en escena también participan otros tres robots NAO, fabricados por la francesa Aldebaran Robotics (ahora SoftBank Robotics).

La intención de Vidal es dar vida a los autómatas y a Bender para que representen a los cuidadores de los dioses. Gonzalo Olave es alumno de la citada casa de estudios y manipulará esta tecnología. “Bender acompaña a Orfeo durante su viaje. Debe desplazarse, entregar flores y hacer de apoyo, porque nosotros lo controlamos. El papel de Himeneo es bastante importante”, revela acerca del rol que cumplirá la máquina, encarnando la divinidad de las bodas. “Hace un par de semanas empezamos a recibir información sobre el montaje y nos integramos el martes a los ensayos”, agrega Rodrigo Muñoz, del mismo plantel. El robot hace demostraciones en colegios y hospitales, donde niños quedan maravillados por su capacidad para expresar emociones mediante una especie de rostro.

Eduardo Egüez, director musical de la ópera, argumenta que la trascendencia de ésta radica “en su trama contrapuntística, a partir de coros hechos a la antigua. Posee un nuevo modo de encarar la música a partir de 1600, que es la monodia acompañada. Monteverdi dedica prácticamente el 90 por ciento de la propuesta a este estilo de recitar cantando. Y lo logra con resultados impresionantes, en particular desde el manejo de la armonía”, detalla.

Conforme con él, en la obra “hay partes terrestres u olímpicas destinadas a la orquesta de cuerdas. También hay otras infernales, representadas por los vientos y los sacabuches. Además hay violines, violas y cuerdas frotadas que aluden a la relación de Orfeo y Euridice, hasta que ella muere y desciende a los infiernos. Esto es caracterizado por los vientos y sacabuches”.

Chiara Granata es italiana y por primera vez está en Chile, con el fin de cumplir un papel fundamental desde el arpa. Y es que cuando el personaje protagónico baja al infierno para rescatar a su amada, debe convencer con su talento, la música, a quien custodia la entrada Por eso “realiza un solo de este instrumento, en una especie de prolongación simbólica de los dedos de la lira de Orfeo. Es el arpa quien hace dormir a Caronte”, dice Egüez respecto al vigilante.

Es una ópera llevada a cabo en muchos lugares de Europa y en otros sitios del mundo”, comenta ella. No obstante, destaca el trabajo de esta producción local. “He visto un enorme entusiasmo para hacer justicia a lo propuesto por Monteverdi en la partitura, no sólo por la orquesta, sino que también en cuanto a la parte técnica”, asegura Granata.

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