Las regiones esperan una decisión

Subsecretario de Desarrollo Regional, Ricardo Cifuentes Lillo

 

 

El próximo miércoles el proceso de descentralización que está impulsando el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet vivirá una jornada clave. Ese día la Comisión de Gobierno del Senado votará en particular la reforma constitucional sobre elección democrática de intendentes.

Para quienes somos regionalistas, lo que se juega no es menor. Si dicha instancia aprueba el proyecto y lo despacha a la Sala, se abrirá la posibilidad para que en noviembre de 2017 la ciudadanía pueda elegir por primera vez a su máxima autoridad regional.

Sin embargo, con la misma claridad debo afirmar que si se rechaza esta iniciativa, entonces le cerrarán la puerta al proceso descentralizador y a la aspiración de las regiones de Chile de contar con mayores espacios de autonomía.

El Gobierno ha cumplido en todo lo que se ha comprometido a hacer. Incluso, en la tramitación de esta reforma en particular, hemos hecho todo lo posible para lograr una convergencia lo más amplia posible en torno al proyecto. No obstante, algunos insisten en resistirse a la idea de darle más poder a las regiones amparándose en argumentos falaces que no son más que una excusa para no tener que votar la iniciativa.

Se ha dicho, por ejemplo, que la elección de los futuros gobernadores regionales no viene acompañada de nuevas competencias para las regiones. Categóricamente, eso no es verdad. Desde un principio el Gobierno tuvo clara conciencia que sería absurdo generar una autoridad electa sin que tenga facultades para ejercer su cargo.

Por eso el proyecto sobre fortalecimiento de la regionalización –también en trámite en la Comisión de Gobierno del Senado- dispone el traspaso de 49 nuevas competencias que se suman a las 23 ya existentes. Esto significa que cuando asuman los nuevos gobiernos regionales, estos van a contar con 72 atribuciones a las que se les van a añadir otras 29 durante el período 2018-2022, llegando a un total de 101 al cabo de cuatro años. Todo ello, sin contar las que se podrán solicitar en los cuatrienios siguientes para lo cual la iniciativa establece mecanismos y plazos concretos.

Se acabó el tiempo de las dilaciones. Llevamos más de un año de debate y es suficiente. Cada uno debe hacerse cargo de su decisión. O estamos por darle más poder a las regiones o dejamos todo igual para perpetuar el centralismo que es un obstáculo para el crecimiento de Chile.

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