EDITORIAL: La compleja elección de gobernadores regionales

Tal como se preveía, la Comisión de Gobierno Interior del Senado votó ayer a favor de la reforma constitucional que permite la elección directa de intendentes. Aunque en estricto rigor hay se debe decir que no elegiremos intendentes –figura que desaparece-, sino gobernadores regionales. Estos asumirán algunas de las atribuciones que tienen hoy los jefes regionales y paulatinamente deberían ir recibiendo nuevas competencias. Al mismo tiempo, a su lado tendrían a un delegado presidencial que sería el representante del Mandatario en el territorio. La próxima semana, la sala verá el proyecto. Luego –de ser aprobado- lo remitirá a la Cámara de Diputados.

Son varias las cuestiones que atraviesan este proyecto. Entre los pasillos del poder se habla de la soterrada oposición de algunos parlamentarios. Ellos temerían la pérdida de poder que podría significar, pues en la práctica los senadores y diputados hoy tendrían bastante influencia a la hora de los nombramientos de las autoridades regionales.
Del mismo modo, se dice que el proyecto genera reparos en el entorno, tanto de Lagos como de Piñera. Hace bastante tiempo que el primero resalta su postura en torno a pensar nuevamente la conformación de las regiones, límites que fueron impuestos durante el gobierno militar. El ex Jefe de Estado plantea que Chile no debiese tener más de 6 ó 7 regiones. Mientras, desde el círculo del otrora Presidente Piñera no se evalúa bien que, en caso de resultar electo, sea él quien deba enfrentarse al nuevo diseño regional y tenga que resolver los problemas generados. Tampoco le haría mucha gracia tener que hacer cara a, a lo menos, a unos 7 gobernadores regionales de oposición.
Junto a lo anterior, fuertemente se le ha criticado al ejecutivo el tema de la transferencia de competencias. Dicha ley se debate en paralelo a la elección, donde no sólo ha recibido reparos desde la oposición, sino que la ANCORE, Agrupación que reúne a los Consejeros Regionales del País, critica la iniciativa por considerarla un retroceso. A su juicio, ésta le restaría poder de decisión a los consejeros y la gran mayoría de los recursos se seguirían decidiendo a nivel central y no en la región.
Con todo, la determinación del Gobierno es continuar adelante sí o sí con el proyecto, con tal de poder cumplir con la promesa presidencial de tener la elección de intendentes en 2017. Esto, pese a hoy no estar seguros de disponer de los votos necesarios para su implementación. Pues no sólo los senadores de oposición votarían en contra del proyecto, sino también se tiene dudas sobre la postura de senadores independientes y de otros al interior de la propia Nueva Mayoría. Donde, además de caerse ahora la propuesta, la elección de intendente podría convertirse en bandera de lucha de algún candidato a La Moneda.
No está claro si el proyecto se aprobará, siendo complejo el escenario entre avanzar en la elección, como un detonante de un cambio de paradigma, donde el gobernador regional empoderado por los votos, se verá en la obligación de luchar por los mejores intereses de su región. Donde además, deberá batallar por lograr una mayor autonomía del poder central o esperar y posponer una vez más esta elección, en busca de una normativa más robusta y consensuada con el peligro de que nunca se haga.

 

 
Luis Fernando González V.
Sub Director

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