Pasión por el arte

Percibir la pasión del artista por lo que hace, es una de las cosas que más agradezco y valoro de mi trabajo como productor y conductor del programa Creadores, que se transmite todos los lunes a las 20:30 hrs. en el canal Sextavisión. Ese vibrar, ese brillo en los ojos, esa alegría que emerge del creador al hablar de aquello que le da sentido a su vida y que puede compartir, ya sea en el oficio mismo o a través de la palabra, sin cansarse ni aburrirse jamás.

Es algo que siento con cada entrevistado, pero que a veces noto con más fuerza aún, sobretodo en aquellos que llevan muchos años de trayectoria y que pese a ello tienen las mismas ganas, hacen con el mismo ímpetu, que cuando descubrieron que les gustaba siendo niños.
Y si bien esta columna podría estar inspirada en cada uno de los que han estado en el programa, la entrevista al maestro titiritero, gestor cultural y productor Juan Carlos Olmos, terminó por convencerme de que es algo importante de destacar.
Titiritero desde siempre, asegura que cuando nació, salió primero del vientre de su madre su mano y no su cabeza. Tiene 45 años de trayectoria, los que cuenta desde que tenía 15, cuando ganó su primer sueldo haciendo títeres, en un país, que asegura, es el único en el mundo en el que el teatro de los títeres no es considerado un arte.
Para él, ser titiritero significa asumir una filosofía de vida, pues contempla todas las disciplinas artísticas y técnicas (pintura, escultura, teatro, poesía…), las que son importante conocer, dominar y saber aplicar para cumplir el objetivo principal, que es el desarrollar la capacidad de asombro, algo que se ha ido perdiendo según él, que es tan importante mantener y que no es posible describir pues la imaginación del niño es infinita.
Tal vez Juan Carlos Olmos, su nombre, no le suene tanto como sí su personaje como perro Lenteja del programa infantil Patioplum, que se transmitíó en el canal Universidad de Chile Televisión (hoy Chilevisión) desde 1985 a 1988, con repeticiones en 1990 y 1995. Recién hoy es capaz de dimensionar lo que significó para él y para quienes disfrutaron del programa, cuando la gente lo abraza y se emociona con él con alegría, lo que le llena de satisfacción por haber sido alguien importante en sus vidas. De vez en cuando vuelve a personificarlo para regocijar el espíritu de todos aquellos que se criaron y crecieron con él.
Desde que su trabajo comenzó a ser reconocido se mantuvo al margen de la fama y el glamour, pues ha entendido siempre que es una persona como cualquier otra. Quizás por lo mismo, jamás luchó por la dignidad de los títeres, porque según él, son dignos por sí solos, es el artista el que debe mantenerse digno para así dignificar su arte.
Hoy se encuentra tratando de abrir puertas en su región natal para que el teatro de títeres tenga en su país el lugar que le corresponde, como una disciplina artística más.

 

 
PaViTo, Escritor
Representante Legal y Editor de Primeros Pasos Ediciones
Conductor y Productor Televisivo, Programa de TV Creadores.

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