Villa Santa Cruz de Triana después de su fundación

Finalizada la ceremonia de fundación de la Villa de Santa Cruz de Triana, el 5 de octubre de 1743, el Gobernador don José Antonio Manso de Velasco se aprestó para regresar a Santiago . Antes designó a don Martín Gregorio de Jaugueri y Ollo, como subalterno para la construcción, con el título de “Protector de la Villa”.

Don Pedro Vicente de Espexo, uno de los firmantes del Acta de Fundación, era el Corregidor del valle de Rancagua, y tendría también misiones importantes en las tareas de construcción.
Los extensos terrenos eran eriazos, con pastos, arbustos y árboles que crecían en forma natural, además, de mucha tierra, piedras, pequeñas rocas, basuras, etc,
Lo primero era continuar despejando el terreno, que abarcaba un kilómetro cuadrado.
El sector se encontraba cruzado por el Camino Real (actual calle del Estado) que, a su vez, era solo un ensanche de las huellas camineras construidas en tiempo de los Incas. Unos pocos ranchos o pequeñas casas de adobe se encontraban al borde del camino, formando una especie de caserío campesino. Lo más destacado era una modesta y pequeña Iglesia, que años antes, era la base de una llamada Doctrina, que después fue Parroquia.
Despejado medianamente el terreno, había que hacer el trazado de las 64 manzanas de la villa, con sus respectivas calles y dividir las manzanas en cuatro cuadrados llamados solares. Para ello, se contaba con el trabajo previo que había realizado el juez agrimensor general don Juan Francisco de Arrechea.
Seguía la tarea de dotar de agua a cada uno de los solares. Se construyó el primer canal, con agua traída desde el Cachapoal, y que cruzaba a lo largo de todo el costado oriente de la villa, de sur a norte, que se conocía como acequia grande”, (actualmente Avenida Freire). Estas aguas provenían de otro canal que fue construido también en tiempo de los incas para abastecer el pueblo de indios o Pueblo de naturales, como se le llamó años después, o, “pueblo natural”, que como tal existía aún en mi niñez y juventud. Se ubicaba más o menos al sur de la actual Villa Triana.
La tarea de construcción de los canales fue encomendada a Miguel Desma, a cambio de la adjudicación de algunos solares de la villa y de terrenos en campos vecinos que estaban comprendidos en las 36 cuadras por lado, que formaban el Partido de Rancagua.
Desde la acequia grande, se desprendían ocho acequias más pequeñas, que atravesaban de oriente a poniente por el centro de todas las 64 manzanas. Circundaban las manzanas a todo lo largo, un camino por el norte, que se llamó cañada, otro por el sur (actual avenida Millán,) la cañadilla oriente (actual Freire) y la “cañadilla poniente”, atravesada a todo su largo por un canal que recogía las aguas sobrantes de las acequias de la villa (actual Avenida San Martín).
Estando ya todas las manzanas con acceso al agua, vino la repartición de tierras. Se otorgó 154 cuadras al cacique Tomás Guaglén, “que le correspondían por título” (según dice textualmente un documento) y “154 cuadras a los indios”(textual). En los documentos que se firmaron se dejó constancia de que “los indios no quedaron satisfechos”.
Son muchísimos los detalles que se podrían agregar. El hecho es que todo lo más importante demoró varios meses. El 30 de octubre de 1744, el Gobernador Manso de Velasco, envió al Rey de España un largo informe sobre la fundación de la Villa de Santa Cruz de Triana.
En algunas de las líneas finales del extenso documento, el Gobernador dice textualmente que: “por repetidas providencias, en las que no he descansado y las que ha producido el celo de este ministro, se ha logrado poner a la villa en breve tiempo, en el buen estado que tiene”.
Un año después. Santa Cruz de Triana ya tenía 40 casas construidas, lo que significaba unos 300 habitantes.
La respuesta del Rey de España, aprobando la fundación de la Villa de Santa Cruz de Triana, llegó a Chile seis años después, cuando Manso de Velasco ya no estaba en el país, porque fue designado Virrey del Perú.

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