Elección de intendentes: Hagamos las cosas bien

 

No es posible pensar en un Chile desarrollado con los actuales niveles de centralización. ¿Cómo no alarmarse, si uno de cada dos pesos del PIB se queda en Santiago? Las economías modernas tienden a tener planes descentralizados de desarrollo, con diferentes polos de crecimiento que permitan diversificación de la matriz productiva y desconcentración territorial y poblacional. Así, formular una política de Estado relativa al crecimiento solidario de las regiones es prioritario.

Por lo tanto, en este tema no nos podemos permitir improvisar. En eso, lamentablemente el historial del actual Gobierno no es de los mejores: tanto la Universidad regional como el “Rancagua Express” son símbolos de buenas ideas que se traducen en mala planificación y ejecución. Así, si vamos a hablar de descentralización, hagámoslo en serio. Partamos por convocar instancias de discusión regional donde la ciudadanía pueda expresar su parecer. Si dicho formato se empleó para algo tan poco prioritario –a juicio de todas las encuestas de opinión– como la discusión constitucional, ¿por qué no exigirlo en algo prioritario a nivel regional?

En ese sentido, el tema de las autoridades debería ser el último a tratar. Mucho antes de eso, hay varios temas que resolver. Por ejemplo: ¿Cuáles son las posibilidades reales que tienen las personas para acceder a una educación y salud de calidad en las regiones? ¿Cómo hacemos para generar polos de crecimiento sustentables, donde se involucre el sector productivo, las Universidades y el Estado? ¿Cómo retenemos los talentos jóvenes en sus regiones de origen, motivándolos con espacios de emprendimiento que exploten las potencialidades específicas de las regiones? ¿Cómo mejoramos la conectividad terrestre, marítima y comunicacional? ¿Cómo incentivamos el desarrollo mediante franquicias tributarias y subsidios que favorezcan la generación de emprendimientos y fuentes laborales? Y así una seguidilla de preguntas previas a hablar de la estructuración estatal y de la elección de las autoridades.

Por último, si atendemos exclusivamente al proyecto de ley: ¿Cómo no va a ser preocupante el que no se haya resuelto todavía esta duplicidad de cargos entre el Gobernador y el Delegado regional? Además, ¿cómo se relacionará el nuevo Intendente con los CORES, con los SEREMIS y con las jefaturas de los distintos servicios? En síntesis: ¿cómo discutir acerca del modo de elegir al Intendente, sin saber qué atribuciones o nivel de autonomía presupuestaria tiene?

Nada nos apura tanto como para sumar una nueva improvisación al historial. Acá no se trata de ser o no regionalista; sino cómo se es regionalista. Todavía estamos a tiempo de ser regionalistas y responsables al mismo tiempo. Que no gobiernen los tiempos electorales, sino el bien común del país. Pongamos el pie en el freno, discutamos bien el contenido global del proyecto de regionalización y recién ahí, resolvamos sobre la manera en cómo se eligen las Autoridades. No pongamos la carreta electoralera por delante. Hagamos las cosas bien.

 

 

Presidente ONG Me Comprometo
Diego Schalper

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