¿Por que los femicidios?

Domingo Soto fuentes
Profesor de Historia
Escritor

 

 

Frente a las reiteradas noticias de femicidios en el país motivo de este articulo, en un intento de ubicarlo en el contexto socio cultural y económico. Para lo cual haremos hincapié en el concepto de autoridad.
Pocas veces ha estado este concepto tan desacreditado como en la actualidad. Se ha señalado a la revolución industrial como el momento disruptivo del rol paterno, en particular respecto al hijo varón. El padre en la fábrica u oficina, el niño “atrapado” en el mundo de la madre y la maestra. En ese momento comenzaría lo que ha sido descrito como la “La omnipresencia de la madre “y la “Feminización del mundo”.
Otra línea de abordaje la que plantea la crisis actual del Estado Nación, producto del desencadenamiento de las fuerzas del mercado hacia su transnacionalización. Estado que hacía de ultimo referente institucional en la regularización cultural y económica de un territorio. Fuente de autoridad legítima qué regulaba lo social vía la producción del sujeto moderno en dos instituciones claves: la escuela y la familia. Estado Nación que ha sido avasallado por un mercado transnacional que no tiene pretensiones de regulación social cuyo único aporte a la cultura occidental ha sido el de su mercantilización.
Los conservadores advierten de la decadencia cultural occidental, pero negándose a reconocer en esta las lógicas de desarrollo económico y social que propone el neoliberalismo. El” vive sin límites “de las campañas publicitarias es, en todo caso un” consumo sin límites”.
Cabe enfatizar que el concepto de límite abreva el concepto de autoridad y, en el plano de la familia se manifiesta como “función” o “autoridad” paterna (la ejerce el papa, la mama, la abuela, o quien fuere)
En otras palabras, el mercado y su propuesta de” borrar los limites “es una fuerza cultural globalizada que hoy corroe la noción de autoridad y la función paterna. Noción que en la modernidad asumía el Estado Nación en el plano político y social y que hacía de egida para la autoridad parental y escolar. A esta fuerza confluye también el discurso técnico científico “Tecnología sin límite” para una vida sin límite. Discurso utilitarista que desgasta los fines trascendentales que organizaron históricamente a las sociedades por vía de la cultura. Al mercado no le interesa la función paterna ni ninguna otra diferenciación familiar. Requiere de consumidores, y para ello necesita hacer caer el límite para dar rienda suelta a la impulsividad. Anulación de diferencias de género y familiares las que muchas veces coincide con los discursos Light del pos modernismo.
Afinemos nuestra posición, la autoridad (o límite) es lo que regula la impulsividad. Es la canalización de los impulso del niño por quien ejecuta la función paterna, cuando aquel quiera hacer lo que cree conveniente, con los objetivo de su mundo. Con suerte, limites que ofrecerá a la vez opciones constructivas. En torno a la impulsividad vemos girar fenómenos tales como la madre que golpea a la maestra en la Escuela, las adicciones, el consumo, los abusos sexuales, el homicidio y el propio femicidio.
Pero aun más sorprendente ha sido la confluencia con el mercado, en sus ataques a la autoridad de variopintas corrientes culturales modernista y posmodernistas.(las vanguardias artísticas, y algunas modas teóricas humanistas y sociales etc. )Extraña alianza subterránea “progresismo” que hoy insiste en confundir autoridad con autoritarismo, mas allá de las razones históricas que podría justificar la confusión.
Parafraseando a Daniel bell, desde hace un siglo ya no queda autoridad, ni padre a derribar. Es polvo ya muchas veces pisoteado, y en sociedades pobres y neoliberales, el desempleo y la marginación, también han hecho un flaco favor a la figura paternal. Figura desdibujada o ausente en el mejor de los casos.
Con lo cual no parecen ser los derivados de la autoridad moderna (lo paterno) lo que esta detrás de las muertes violentas de mujeres, si observamos el sujeto”disciplinado” que producía la troica Estado Nación, Familia, y Escuela Mas lo contrario el femicidio, parecía crecer al amparo del declive de la función paterna; ante el descredito y ridiculización de la noción de autoridad; ante la propuesta cultural (y por lo tanto familiar) de impulsividad y ausencia de límites. Bastaría para confirmar esto, la comparación de tazas delictiva (femicidio incluidos) del Chile posmoderno actual con el Chile del pasado, organizado en torno a la cultura moderna.
Desde nuestra postura no podemos disociar el femicidio de otros fenómenos delictivos. Quien delinque no hace discriminación según tipos penales. El hombre que mata por un celular, o que trafica o estafa de guante blanco, probablemente no tenga mucho pruritos a la hora de matar o mandar a matar a su pareja, sea esta hombre o mujer, frente al engaño, abandono, o lo que fuera.
El arco “progresista” no parecería considerar al femicidio junto al resto de los delitos, sino que hace más bien cierta diferencia de la figura que como delito tipificado respondió a una concepción de “mano dura” en tanta como agravante de la pena. Mantiene su ya clásica reducción social mecanicista y justificadora para explicar los delitos en general(orientación erróneamente llamada “garantista”) mientras que el femicidio denunciaría con mano dura, algo así como un exacerbamiento de la autoridad ( unida históricamente a la figura del padre) Claro que nuestra postura respecto a esto último difiere por completo y preferimos seguir al filosofo Luciano Luterau, cuando en alusión al asesinato de mujeres titula un artículo suyo ”ya no hay hombres, hay femicidios “ estableciendo así una relación causal.
Concluyendo, el futuro del femicidio y de los delitos en general dependerá del recorrido iconoclasta del mercado y de su correlato cultural respecto la descalificación de la función paterna: En el contexto ya sempiterno de agudas desigualdades. Desautorizada la autoridad en el plano cultural, es de esperar que continúe impactando de forma directa en la dinámica familiar, condicionando el papel del límite en la construcción subjetiva. Fallando la regulación de los impulsos, de los delitos vinculados a la violencia y a la agresión sexual continuaran expresándose en la victimización anónima como también en la intrafamiliar.
En este contexto, será ardua tarea para quien hoy elija asumir la función paterna en la crianza. Y para quien elija asumir cualquier posición legitima de autoridad. Sea hombre Mujer, etéreo o gay.

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