Zúñiga, más de 250 años de historia y tradición

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El poblado, ubicado en la comuna de San Vicente de Tagua Tagua, destaca por su arquitectura tradicional, y por su tranquilidad.

 

El 11 de enero de 2005, la localidad de Zúñiga, en San Vicente de Tagua Tagua, fue declarada “Zona Típica”. El territorio, marcado por casas de adobe, gente sencilla, trabajadora, tradiciones del campo, y una belleza sin igual, es visitada no solo por turistas de la región o del país, sino que además por extranjeros, quienes buscan encontrar tranquilidad.
El poblado, fundado -según la historia oficial- el 28 de enero de 1765 por el sacerdote, cura y vicario de Peumo, Antonio de Zúñiga, tiene pocos habitantes, pero todos muy amantes de su pueblo.
Ellos, cual más, cual menos, se preocupan de mantener a Zúñiga con su limpia imagen. El pueblo, que entre los años 1899 (Decreto Nº 2297 del 22 de diciembre de 1891 firmado por el Presidente Jorge Montt) hasta 1928 tuvo la calidad de comuna, pasó producto de una nueva división administrativa a formar parte de San Vicente (Decreto Ley Nº 529 del 17 de septiembre de 1925 firmado por el Presidente Arturo Alessandri Palma).
Con su parroquia Nuestra Señora de la Merced, la casa parroquial, y dos casonas (Galafe y Cáceres), declaradas como “monumento histórico”, Zúñiga se alza como un lugar de historia viva, donde queda de manifiesto cómo se vivía en años pretéritos, donde se vivía sin apuro, en calma.

 

 

ARQUITECTURA COLONIAL
Desde el ingreso al poblado, por la ruta que une San Vicente y Quinta de Tilcoco (H-50), se puede apreciar su principal característica.
Según el Consejo de Monumentos Nacionales “el pueblo constituye una experiencia arquitectónica sumamente particular. Su edificación es representativa de los asentamientos rurales del Valle Central en los que predominan el adobe y la teja como elementos constructivos y estilísticos. El conjunto local está formado por construcciones de gruesos muros de adobe en las que predomina la horizontalidad de los parámetros de fachada. Son notorias, además, las vistosas techumbres cubiertas de tejas de arcilla colonial, que además de ser un elemento decorativo cumplen la función de proteger los muros con sus grandes aleros”.
Es más, agrega que “la particularidad de las casas de Zúñiga también se manifiesta en una serie de otros elementos que configuran una identidad estilística local. Destacan las puertas de acceso, en su mayoría rectangulares y de dinteles horizontales; las ventanas, generalmente rectangulares, de orientación vertical y distribuidas en la fachada; los patios interiores; y los corredores (o pórticos) que dentro de las viviendas comunican los patios y espacios internos”.
Todo esto, comenzó a gestarse alrededor de 1850, cuando potentadas familias de la zona central se trasladaron al lugar, con el fin potenciar productivamente esta zona campesina. Así, las construcciones cambiar, y quedaron plasmadas en lo que hoy vemos al caminar por sus calles.

 

 

LOS MONUMENTOS DE ZÚÑIGA
El 11 de enero de 2005, además de ser declarada como “Zona Típica”, cuatro construcciones fueron declaradas monumento histórico.
Una de ellas, es la “Parroquia Nuestra Señora de la Merced”. El edificio, es considerado como la parte fundamental de la imagen y memoria colectiva de sus habitantes desde el año 1765. Es conocida además como “Capilla del Cura Zúñiga”.
En tanto, la “Casa Parroquial”, conforma, junto con la Parroquia de Nuestra Señora de la Merced, una unidad con la plaza, además de haber servido de vivienda al párroco que le dio nombre al pueblo. Tanto la parroquia, como la casa parroquial, fueron construidas en técnicas de adobe casi extintas, en un estimo de viviendas propias de la época en la zona central del país.
Lo propio para la “Casa Guillermo Cáceres”. El inmueble se encuentra ubicado en la calle principal n° 185, esquina calle Gultro. Enfrenta la plaza de Zúñiga, y fue construida en albañilería de adobe en su primer piso y tabiquería rellena con adobe en su segundo nivel. En ella, destaca un balcón de madera de caracter rústico, asomándose al oriente de la plaza del pueblo. Esta característica es única en el lugar y constituye un gran aporte a la imagen e identidad del pueblo.
Finalmente, la “Casa Carmen Gaete”, ubicada en calle Gultro n° 166, está edificada con una planta en forma de “L”, con su puerta de acceso en arco que le da un toque de distinción respecto del resto de las viviendas de esa calle.

 

 

SU HISTORIA
Un informe, de la Revista Invi, de Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, llamado “Zúñiga: La sencillez de la vivienda continua elevada a rango de Zona Típica”, de los autores Antonio Sahady Villanueva, Felipe Gallardo Gastelo y Camilo Guzmán Heim, expone cómo se gestó su construcción.
En este documento, se señala que en 1757 el sacerdote Antonio de Zúñiga llegó a Peumo como teniente del cura que estaba enfermo, y que murió al año siguiente, sucediéndole en el cargo como interino y como propietario dos años después.
Es más, tras la creación de la “casa del cura” en 1765 (actual ubicación de la casa parroquial y capilla), la formación del poblado comenzó a gestarse en 1778, cuando Antonio de Zúñiga advirtió al obispo Alday del abandono espiritual en que se encontraban feligreses de Toquigua (hacienda cercana), con “164 personas de confesión y comunión”, quienes, por su avanzada edad, no podrían cruzar el río Cachapoal durante las crecidas.
Los autores manifiestan que, en 1772, el párroco intervino en la “la mensura y demarcación de deslindes entre la estancia de Toquigua y propietarios de tierras en Tunca”. Esto, con el fin de interceder entre los corregidores de Rancagua y Colchagua, para determinar a cuál de las jurisdicciones debía pertenecer. Ahí, Antonio de Zúñiga certificó que el valle de Toquigua pertenecía al partido de Santa Cruz de Triana y a la doctrina de Peumo, “pues este es uno de los valles pertenecientes a mi Doctrina el que he recorrido y he administrado los Santos Sacramentos, el espacio de diez y nueve años, y dicho valle reconocieron, por uno de esta Doctrina de Peumo todos mis antecesores; pues habiendo registrado, y visto los Libros Parroquiales, y principalmente el más antiguo que se encuentra en este archivo, el cual comenzó a correr desde el año de mil seisientos y setenta y seis”.
De esta manera, y hacia fines del siglo XVIII y comienzos del XIX “la capilla del cura Zúñiga” constituía lugar de paso hacia la ribera norte del Cachapoal, hacia Coltauco. De ahí que su nombre se hizo extensivo al lugar, cuya densidad poblacional había aumentado por la gran parcelación de tierras. Es así que, hacia fines de 1839, “se identifica el lugar como ‘Distrito de Lo Zúñiga’, inspección segunda de la cuarta demarcación de la villa de Rengo”.
Ahora bien, el poblamiento de esta zona de la región se intensifica hacia 1850, ya que, llega a Zúñiga, la familia Lisboa Huerta (había adquirido una propiedad de aproximadamente 6 cuadras). Su solvente situación económica y su interés por el progreso del lugar hacen de Ramón Lisboa, el principal impulsor del crecimiento y desarrollo de Zúñiga (tarea en la que lo suceden sus hijos Luis Antonio, Francisco y Genaro entre otros).
Finalmente, un hecho de progreso marcó a Zúñiga como “lugar de paso”: la llegada del ferrocarril a Coltauco y a San Vicente de Tagua Tagua.

 

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