Los encantos de Coya

La localidad precordillerana esconde hermosos rincones. Su arquitectura fue reconocida como Zona Típica, donde el turista puede apreciar la belleza y la mezcla de urbanidad y ruralidad.

Con presencia humana datada hace miles de años, el valle del Alto Cachapoal tuvo siempre un punto de encuentro: Coya. La precordillerana localidad ubicada en la comuna de Machalí, despegó como tal con el surgimiento de la industrialización de la minería en El Teniente, esto a comienzos del siglo XX, y, poco a poco, se transformó urbanizando sus angostas calles, pero siempre destacando por un paisaje y una tranquilidad envidiable.
Con su incipiente población, en 1907, Coya figuraba con poco más de mil 400 habitantes previo a la potenciación de la gran minería, hecho que finalmente llevó al poblado a crecer exponencialmente en solo 23 años, pasando a tener, según el Censo de 1930, más de 14 mil habitantes. Hoy, mucho menos que aquella cifra, sin lugar a dudas.
Es en este territorio, que históricamente fue habitado por indígenas cazadores – recolectores (Picunches – Promaucaes), surgió el hoy apacible poblado y que, después de muchos años, logró que uno de sus sectores haya sido reconocido como “Zona Típica”.

 

 

LA POBLACIÓN ERRÁZURIZ

En pleno centro urbano de Coya, una de las primeras poblaciones de la naciente villa, la Población Errázuriz, recibió un enorme reconocimiento por parte del Consejo de Monumentos Nacionales.
En 2010, el sector construido para los obreros que participaron de la construcción de las centrales hidroeléctricas que abastecen a la mina El Teniente cuenta, desde el 14 de julio de ese año, con el título de “Zona Típica”.
El nombre de esta locación, se lo debe al dueño del Fondo Los Perales y antiguo propietario de los terrenos, Benjamín Errázuriz.
Su denominación actual, se basa principalmente en la arquitectura de las viviendas, denominada “vernácula”. Es decir, construcciones no planificadas, desarrollada en forma lineal, adaptándose a la geografía, como lo señalan algunas publicaciones.
El sitio, cuenta con construcciones en zócalos de piedra que permiten habitarla sin tomar en cuenta la fuerte pendiente precordillerana. Además, conforma un conjunto de particular belleza que ha hecho considerar a los actuales de vecinos el desarrollo del turismo, contribuyendo así a su sustento y a la difusión de su valor patrimonio.

 

OTROS ATRACTIVOS

Un lugar, también urbano, y que fue postulado para recibir la misma denominación de la Población Errázuriz, es el Población Americana.
En ella, por muchos años, habitaron los cargos más altos de la minera Braden Copper. Es más, cuenta también con instalaciones de carácter industrial además de otros hitos en su entorno, antecedentes que, según la Comisión de Arquitectura y Patrimonio Urbano del Consejo de Monumentos Nacionales, daban luz para la postulación que se realizó un par de temporadas atrás.
Consignar que, las dos poblaciones nacidas con el rápido crecimiento del asentamiento, se desarrollaron en conjunto a la Casa de Fuerza de Coya (1909), primera central hidroeléctrica del lugar, y Pangal (1917), 12 kilómetros aguas arriba.
A su vez, todo esto se complementó con el arribo de la Gerencia General de la empresa, esto para 1929, año donde aquella oficina dejó Sewell.

 

 

LA CASA 100

Otro hito arquitectónico de Coya, es la Casa 100. Construida en la década de 1920 por la Braden, era el lugar de residencia para el gerente general y su familia.
Edificada en medio de un extenso jardín compuesto por árboles y plantas nativas de la precordillera, es una casa levantada a semejanza de las típicas casas del centro sur de los Estados Unidos. En ella, se utilizó madera de pino oregón americano y estuco liviano, que la transformó en un edificio sobrio y sencillo.
Es más, desde 1973, año de la Nacionalización del Cobre (decretada por el Presidente Salvador Allende), esta casa pasó a ser una residencia para connotados huéspedes.
Finalmente, otro atractivo del poblado es el Museo Electro-Tecnológico, ubicado en el antiguo edificio del almacén.
Hoy, Coya, posee una superficie urbana de 287,9 hectáreas, esto según cifras del municipio machalino.

 

Fondo de medios

 

 

Top