EDITORIAL: Paro del sector público y una gran masa que solo mira y sufre el conflicto

Mientras la sorpresa mundial ocurrió en Estados Unidos al ganar Donald Trump la presidencia de, en nuestro país nos mantenemos ante un extenso y resistido paro de los empleados públicos. Resistido, no necesariamente estando en desacuerdo con sus reivindicaciones sino por el complejo daño que la paralización causa en los usuarios, entre quienes están los más pobres que desde la vereda del frente miran como podrían subir sueldos que son – en algunos casos- inalcanzables para la gran mayoría de los chilenos.

Si bien es cierto que el mayor número de empleados públicos no ganan sueldos millonarios y al igual que todos quienes trabajamos para el sector privado deben juntar peso a peso para poder llegar a fin de mes, también es cierto que esta paralización podría también beneficiar a quienes ganan 2, 3,4 y a veces más millones de pesos. Un primer punto debiese ser siempre en épocas de escaces económica, el congelamiento de los más altos ingresos. Una petición así podría hace un poco más entendible para los millones de usuarios perjudicados con la paralización la actual coyuntura, todo lo anterior cruzado por un nivel inédito de desconfianza y falta de coordinación al interior de la Nueva Mayoría.
No sabemos si finalmente el gobierno insistirá con la fórmula propuesta, o si se subirá el reajuste o llegará la fecha letal del 1 de diciembre y todo quedará en 0. Poco nos importa si el ministro de Hacienda ha sido tozudo, o si realmente es o no el máximo esfuerzo posible. Lo que nos interesa, haciéndonos eco de las millones de voces silenciosas del gran público que simplemente observa y sufre este conflicto, que el paro termine y los servicios públicos vuelvan a atender. Se recuperen las operaciones no realizadas y las audiencias pospuestas y que la atención que todos recibimos de parte de los organismos del Estado sea la óptima.

 

 
Luis Fernando González Vallejos
Sub Director

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