“Nunca pensé llegar a los cien años, y estoy por cumplir 104”

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 A sus 104 años cuando nos entrega la receta para tener una larga vida “nunca dejé de hacer porotos, tortillas, criaba pollos, sacaba la leche de las vacas, hacía mote mei, harina tostada, comía hartas legumbres, cosas de trigo porque es el mejor alimento, o sea todo del campo, todo natural”, expuso.

 

 

Con cerca de seis mil habitantes cuenta Coínco, la comuna que se ubica a 25 kilómetros de Rancagua, abarca una superficie de 98 km2 y tiene una actividad eminentemente agrícola. Su nombre significa “Agua del arenal” que proviene del mapudungum “Coyún” nombre que proviene de las abundantes reservas de agua que surgen de sus napas subterráneas.
Es aquí, en estas tierras donde nació Rosa Madrid Rojas un 12 de diciembre de 1912 y así lo confirma su Rut que no supera el millón de habitantes, 705.867-5. Esta mujer que hoy ya cuenta con 103 años de vida, se crió en un fundo de la zona, vio al primer alcalde de en ese entonces la joven comuna Luis Valenzuela Lavín (1957- 1961) “mi mamá se casó muy mocosa tenía 16 años, mi papá era mayor tenía 30 y tantos años y cuando se casaron no tuvieron familia al tiro a mi me tuvo a los 20 años”.
Tiempo más tarde vino la historia de amor junto al que sería su futuro marido, Segundo Abarca Carrasco “yo me casé a los 25 años con Segundo, en ese tiempo no se pololeaba. Él empezó a llegar donde yo vivía, enamorado de una cabra de por ahí, no de mí. Entonces yo me reí cuando fui a dejarle el desayuno a mi taita a un sandial porque Segundo andaba a las vueltas de la otra, pero le fue mal y un día se taimó porque una noche no lo convidaron que se alojara en la casa de la cabra y tuvo que dormir en el escaño, ahí lo vi todo trasnochado”.

 

 

MÁS DE 70 AÑOS DE MATRIMONIO

El hospital de Coinco, vio a nacer a parte de los hijos de Rosa.

El hospital de Coinco, vio a nacer a parte de los hijos de Rosa.

Pasaron los años y la pretendiente de su amado se casó con otro, ahí cambió la historia “como las vueltas del mundo son tantas, y ‘pa la lesera (amor) no hay remedio ni en la botica’, yo salí de la casa con unos planchados y me senté en una banca afuera de la casa, él iba pasando y se sentó, comenzó hablarme. Yo estaba aburrida de trabajar, me sacaba la cresta lavando, cociendo, planchando, amasando… así que le pidió permiso a mis taitas para que nos casáramos”, relató.
En esos tiempos estrictos, donde los compromisos los aprobaban los padres, la veinteañera Rosa ya había sido madre de su primogénito Julio, que tenía 5 años de edad cuando contrajo matrimonio con Segundo Abarca “Cuando quedé esperando, mi mamá no me dijo nada, porque sabía que yo no era suelta, fue un descuido, el diablo que mete la cola. Segundo siempre me aceptó con Julio, sabía que existía y no me lo tuvo que sacar en cara tampoco”, subrayó la valiente mujer.
Con sus propios ojos vio encenderse la luz eléctrica en su natal Coínco, el invento había llegado en 1883 iluminando la Plaza de Armas de Santiago deslumbrando a los chilenos. La nueva energía cambió los hábitos domésticos y laborales de los habitantes de ciudades y pueblos donde en las primeras décadas del siglo XX, la electricidad se convirtió en símbolo de la modernización.
Al comenzar 1920, el suministro de energía experimentó una expansión donde el Estado debió legislar para regular la actividad y en 1925 se promulgó la Ley General de Servicios Eléctricos, de este modo las personas poco a poco gozaron de los beneficios de la electricidad con la iluminación de calles y casas particulares con ampolletas incandescentes, que desplazó a las lámparas de gas “Nos alumbramos con puras velas y parafina. La luz eléctrica llegó cuando estaban grandes los chiquillos. En ese tiempo había una matrona que nos mejoraba en la casa a pura vela”, recuerda.

: Una panorámica de la plaza de Coinco del pasado.

: Una panorámica de la plaza de Coinco del pasado.

De esas nupcias Abarca Madrid que se extendieron por más de 70 años, nacieron nueve hijos, Jaime, Ducelina, Tomás, Isidro, Andrés, Horacio, Gloria, Nicolasa y Elena, donde algunos de ellos nacieron a pulso en sus casas, mientras que los menores lo hicieron en el hospital de la comuna “tuve varios en la casa, total los dolores se sentían en todos lados igual, tuve a Andrés y Tomás en la casa, los tuve con una matrona recibida, a la Nena (Elena) la tuve en el hospital”.
Cada uno de ellos – a su vez- tuvieron familia, abultando la descendencia de Rosa con nietos, bisnietos y tataranietos, los que cada fin de semana disfruta en su casa de La Cuadra de Coínco.
Su esposo Segundo Abarca falleció pasados los 80 años de edad.

 

 

SU LONGEVA VIDA
Cansada se siente la abuelita que ya cuenta con un siglo de vida a cuestas, mientras en Coinco gobierna el alcalde Gregorio Valenzuela Abarca (1994- 2016) y como no estarlo si por su cuerpo ha quedado el rastro de tres terremotos, en los que ha tenido que parar una y otra vez su casa.
Actualmente la acoge una vivienda que obedece a una línea colonial, con frontis de corredores y techos de tejas, casas antiguas y de adobe, ahí es donde recibe cálidamente a todos los que la van a visitar.
“He vivido los tres terremotos, el del ’60, del ’85 y del 2010. En el del ’60 se calló todo el techo, luego en el del ’85 la casa resistió un poco. En el del 2010 no arranqué porque me caí y ahí quedé, sentí que Jaime (hijo) me llamaba, pero

Algunos de sus recuerdos, las antiguas fiestas populares que se vivían en la comuna.

Algunos de sus recuerdos, las antiguas fiestas populares que se vivían en la comuna.

no me podía parar, ya no tengo las mismas fuerzas”, apuntó.
Sin embargo, esta señora joven de espíritu es una agradecida de la vida, pues fue ella quien oraba Dios para ver crecer a sus hijos y entre risas cuenta “le pedí a Dios que me diera vida para criar a mis cabros, pero parece que se le pasó la mano, porque ya están todos criados y aquí estoy todavía. Nunca pensé llegar a los cien años, y ya voy a cumplir 104. Mi taita murió de edad y dicen que las cosas se heredan. Ahora de lo que me cuido es del corazón, pero lo que me jode harto es la artrosis en las piernas, que de repente me he caído y no me he podido parar”.
Es precisamente aquí donde nos entrega la receta para llegar a los cien años “nunca dejé de hacer porotos, tortillas, criaba pollos, tenía huevos que es lo principal, sacaba la leche de las vacas, hacía mote mei, harina tostada, comía hartas legumbres, cosas de trigo porque es el mejor alimento, o sea todo del campo, todo natural. Ahora la gente es pituca y crían a los chiquillos con las tripas peleando, comen puras sopas de fideo o cosas preparadas y tienen que comer cosas naturales”, expuso.

 
VIVIÓ LA APROBACIÓN DEL VOTO FEMENINO
Rosa Madrid ha estado en muchos de los gobiernos de los Presidentes Chile, desde Arturo Alessandri Palma (diciembre 1920- septiembre 1925) hasta la actual Michelle Bachelet (2014-2018), tiempos en que recuerda

espacios de agraz, amargo y alegrías en algunos períodos que marcaron su vida.
Uno de ellos fue en 1935 cuando se aprobó el voto femenino para las elecciones municipales, y recién en 1949 se concedió el derecho a voto a las mujeres para las elecciones presidenciales y parlamentarias. De

Cada fin de semana, sus bisnietos llegan a visitarla.

Cada fin de semana, sus bisnietos llegan a visitarla.

este modo, participó por primera vez en la elección presidencial de 1952, en donde fue electo Carlos Ibáñez del Campo (1952 a 1958)
“Del primer presidente que me acuerdo es de Alessandri que estuvo dos veces, con Carlos Ibáñez del Campo las mujeres pudieron votar. Años más tarde fue el período de Allende, con el que fue un tiempo muy malo, había mucha crisis, escasez de todo. Me acuerdo que cuando estaban los cabros chicos había que andar como ladrón de noche consiguiéndose un tarrito de leche, en el hospital daban pero no alcanzaba, había que hacer colas a las 4 de la mañana para conseguir comida”.
Recuerda que cuando llegó el Gobierno Militar mejoró en parte la situación, pero aún habían momentos de crisis “cuando llegó Pinochet se arregló algo la cosa, porque había más, aunque hubiera poca plata y había trabajo. Había que ir corriendo donde vendieran cosas para tener algo, en ese tiempo todo era necesario”. En cuanto al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet no se inmuta en reconocer que no comparte sus ideales y su gestión “ella no me da ni me quita, porque yo no vivo por ella, ni ella por mí, pero por el partido, yo nunca he sido comunista, ni a misa con la izquierda, porque son contrarias a la religión y yo soy católica”, subrayó.

 

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