EDITORIAL: Fiesta de Graduación

En esta época del año los centros de Eventos, Restaurantes, discos y otros, trabajan a plena capacidad para atender a los casi doce mil alumnos de cuarto Medio que finalizan su enseñanza escolar.

La graduación es un rito social que cada vez más se ha ido complicando y que requiere muchos esfuerzos y sacrificios de parte de los apoderados que en algunos casos comienzan con un año de anticipación a reunir los fondos necesarios para el gran acontecimiento.
Son muchos los detalles, el lugar, el menú y el bar abierto son cuestiones que se debaten en reuniones de curso con muchos argumentos repetitivos y algo de creatividad. El maestro de ceremonias y el libreto de la fiesta, el regalo para los alumnos y para el profesor o profesora la cantidad de acompañantes, las proyecciones de fotos del recuerdo y el baile son los temas que se debaten intensamente hasta conseguir algo de consenso el que generalmente materializan un grupo de apoderados, los mismos de siempre, para lograr que todos disfruten del acontecimiento.
En el trasfondo familiar el tema de las vestimentas no es menor, sobre todo en las mujeres, elegir el “vestido de graduación” es el ensayo general para la elección del “Vestido de novia” y requiere de mucha atención, horas de tiempo y por supuesto mucho dinero.
Pero lo material no es lo más importante. Es en esta situación cuando los problemas familiares se hacen visibles y en muchos casos dolorosos. Cuando alguno de los padres ya no está, cuando los padres están separados, cuando alguno de los parientes más cercanos está enfermo, y otros imprevistos hacen que la realidad supere a la ilusión de la gran fiesta propia de los cuentos de hadas.
Es bueno celebrar, es bueno celebrar sin gastar demasiado y sin gastarse hasta agotarse.
El fin del período escolar es una etapa importante que requiere comunicación y conversación, pero sobre todo decirse lo que se siente. Para los padres, la satisfacción de ver crecen los retoños. Para los hijos, el ser capaces de decir gracias a quienes los formaron.
Para la mayoría de los jóvenes de nuestra región, la incertidumbre del camino a seguir en los estudios y el tener que abandonar el hogar para trasladarse a otra ciudad. Esto marca profundamente.
Se es niño en diciembre y se comienza a ser adulto en marzo.

 

 

Alejandro González Pino
Director de Diario El Rancagüino

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