El día en que Fidel Castro revolucionó a la Region de O’Higgins

En noviembre de 1971 el líder comunista cubano visitó a los trabajadores de El Teniente, y a los campesinos de Colchagua. Hoy, tras su muerte, un entonces joven dirigente minero, y un valiente locutor de radio recuerdan como fue estar cerca de una de las figuras más icónicas del siglo XX .

 
IRENE PADILLA A.
FOTOS: ARCHIVO DIARIO EL RANCAGUINO/ ARCHIVO PERSONAL DE EUGENIO JARAMILLO

 

 

“Se revolucionó Rancagua con la visita del Primer Ministro cubano Fidel Castro” este fue el título de la crónica del 25 de noviembre de 1971 de Diario El Rancagüino, la que resumía el recorrido que hizo por la capital regional el líder máximo de la revolución cubana , quien hasta hoy es una de las figuras más relevantes de la política internacional del siglo XX.
Y precisamente, este viernes, 45 años después, el revolucionario cubano murió, a los 90 años de edad, generando múltiples análisis sobre su legado, y a su vez miles de recuerdos de quienes, de una u otra forma, se sintieron influenciados por su figura.
En este contexto, un importante hito es la gira de Fidel Castro por Chile, durante el gobierno del Presidente Salvador Allende.
Fidel Castro llegó a nuestro país el 9 de noviembre de 1971 con el fin de quedarse durante 10 días de visita oficial, sin embargo, el fervor que producía su figura en buena parte de los chilenos hizo que su visita se extendiera por casi un mes. Fue durante este agitado noviembre, que el día 24, Castro llegó a la capital regional de O’Higgins para conocer uno de los recintos mineros más grandes de Chile y América Latina, la mina subterránea El Teniente, que por esos días vivía la efervescencia de la nacionalizacion del cobre.
Fidel Castro, recorrió la histórica ciudadela de Sewell, Caletones, y dos piques de la mina, según la crónica noticiosa de la época “libreta en mano”, anotando cada detalle del proceso de producción, el cual le generaba profundo interés. Posteriormente, dió un intenso discurso de 25 minutos a cientos de mineros reunidos en la Plaza O’Higgins de Sewell, donde fue interrumpido múltiples veces por fervorosos aplausos del público presente. Un extracto de sus palabras resume su impresión tras conocer la Mina: “Quiero expresar por lo menos nuestra impresión de esta visita, de esta mina, de los kilómetros y kilómetros de túneles que ustedes han hecho, de las riquezas fabulosas que han extraído de las entrañas de estas montañas, de este pueblo situado aquí en estas abruptas pendientes, de este paisaje duro, pero a la vez bello y a la vez heroico (…) Generaciones enteras lucharon, generaciones enteras trabajaron, y una gran parte de sus recursos, de su sudor, de su esfuerzo, de su sacrificio, fue a parar a los bolsillos de personas que jamás estuvieron ni a mil millas de Chile; es por eso que se experimenta esta sensación de justicia, esta sensación de equidad, cuando ya se sabe que toda esta riqueza, la que ustedes están extrayendo ahora, será para para los padres, para los hijos, para los nietos y hasta para los bisnietos de los obreros del cobre de “El Teniente”.

 

 

Manuel Tapia y la noche en que Fidel paśo en Coya
Manuel Tapia Allende, militante comunista, tenía 28 años y era dirigente de la zonal El Teniente en 1971. Aún recuerda el intenso trabajo que hicieron los mineros por armar un programa de recorrido por la mina para el líder cubano, quien se salió de libreto constantemente “nosotros hicimos una pauta de recorrido pero él decía que quería ver todo (ríe), esa era su inquietud, de ver como trabajaban los mineros de Chile, por eso estuvo en la mina, estuvo en Caletones donde teníamos nuestro sindicato, en Coya y Rancagua, no se cansaba nunca, además que todo el mineral se movilizó para saludarlo”.
Tras ese agitado día, Tapia cuenta que Fidel Castro se reunió con 45 dirigentes de El Teniente en la sede del sindicato minero en Coya, donde el entonces primer ministro cubano durmió. Ese encuentro, más íntimo con Fidel Castro es el que conserva más nítidamente en su memoria. “Él nos dejó una huella muy profunda, nos dijo que teníamos que ir a la revolución por un camino distinto, no tan violento. Tenía respuesta para todo, era para escucharlo horas y horas, la reunión partió en la tarde y seguimos en la madrugada, algunos se quedaron dormidos (ríe) porque hay gente que no se compenetra mucho, y como él notó que algunos dirigentes se estaban durmiendo, dijo llegamos hasta aquí y mañana seguimos, era inalcanzable, un profesional de la revolución”.
Manuel Tapia explica que lamenta que buena parte del material de registro de la visita de Fidel Castro a El Teniente haya desaparecido tras el Golpe de Estado de 1973, sin embargo, valora que la memoria de los dirigentes pueda reconstruir ese episodio. Así también destaca que la figura de Fidel Castro tendrá siempre relevancia en el desarrollo de la política internacional “ fue un dirigente de lo máximo que representa el pueblo, fue producto de una revolución, tenía una amplitud de criterio tremenda y sabía que todos los pueblos iban hacia allá, permitió que los países de América Latina hoy tengan una proyección de futuro. Creo que es un hombre que va a figurar en los anales de la historia por mucho tiempo”.

 
Mi foto con Fidel en San Fernando
foto-2-recuadroEugenio Jaramillo, profesor y dirigente del Magisterio regional muestra con orgullo uno de los registros gráficos más preciados de su hogar, su foto entrevistando a Fidel Castro cuando solo tenía 15 años de edad. Aún recuerda con emoción como ese 25 de noviembre esperaba ver pasar a Fidel Castro por las calles de una de las comunas más huasas de Chile. “En esa época era locutor de Radio Manuel Rodríguez, que era una de las dos emisoras que existían en Colchagua. Estaba estudiando en el Liceo Neandro Schilling y supimos que Fidel vendría a un almuerzo con trabajadores campesinos de Santa Cruz. Toda la gente, estudiantes, trabajadores, salieron a esperarlo, la avenida Manuel Rodríguez estaba llena y el venía caminando, hizo el trayecto desde Manso de Velasco y luego atravesó toda la avenida O’Higgins, estaba llenísimo, fue algo muy emocionante”.
Jaramillo aún recuerda como su instinto periodístico lo hizo buscar al líder cubano entre la multitud “Cuando iba pasando, como yo trabajaba en la radio, tuve la patudez de pararlo y pedirle un saludo para la gente. Conversamos un poco, me dijo que él venía porque pensaba que a través de Chile iba a comenzar el socialismo en América del Sur. Fue muy amable y simpático, además lo que significaba para un joven en esa época poder estar al lado de uno de los líderes más grande de aquel tiempo a nivel mundial, a la altura del Che Guevara, fue un acontecimiento inolvidable”.
Y fue en ese momento, entre la emoción del encuentro y su deber, que un viejo amigo tomó una de las fotos más preciadas de su album: “La foto fue un acierto de un fotógrafo que es Hijo Ilustre de San Fernando, Fernando González Ríos , le decían el fotógrafo de San Fernando , el tomó dos fotografías, en una que sale medio borroso y esta que es bastante buena. Después él me la entregó y la conservo como un documento histórico”, sentencia.

 

 

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