Científicos chilenos buscan erradicar las quemas agrícolas

rastrojos

 
Un grupo de científicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Rayentué, se encuentra trabajando desde el 2015 en el desarrollo de un programa científico y tecnológico para reducir y eliminar la práctica habitual de los agricultores de quemar los “rastrojos” del maíz y de otros cultivos, por medio de la aplicación de tecnologías innovadoras.

Los “rastrojos” son los residuos que quedan después de las faenas agrícolas y forestales en predios rurales.

La mayor cantidad de rastrojos proviene del cultivo de maíz, porque sólo el 50% se aprovecha comercialmente como grano cosechado, siendo el 50% restante hojas, tallos, y corontas, y que por años han sido eliminados mediante estas quemas.

¿Por qué se quiere erradicar estas prácticas? Porque se ha comprobado que estas quemas agrícolas provocan una serie de peligros y consecuencias, tales como una grave contaminación ambiental que afecta el bienestar de las personas, posibles incendios forestales y, además, una degradación del suelo por pérdida de materia orgánica y nutrientes esenciales para los cultivos.

 

 

Iniciativas INIA

Las tecnologías evaluadas por investigadores de INIA, hacen uso de distintas técnicas, tales como el picado de los rastrojos y de su incorporación al suelo, utilizando para ello equipos agrícolas ya usados en Chile, como también nuevos diseños de equipos que se están empezando a utilizar en el extranjero, entre ellos modernas rastra de origen italiano y alemán, que incorporan y mezclan rastrojos en el suelo, siendo especialmente diseñadas y fabricadas para esta labor. Además se experimenta y se evalúan productos en base a microrganismos y minerales, que aceleran y mejoran el proceso de la descomposición de rastrojos de cultivos incorporados al suelo.

Según el Doctor Jorge Carrasco, Coordinador del proyecto e investigador del INIA, “las quemas de rastrojos de la Región de O`Higgins, aumentan la concentración de material particulado en la atmósfera, afectando no sólo a la zona donde se estén realizando, sino que producto del viento las masas de humo se desplazan a otras ciudades, como Santiago. Además de los problemas en el aire, también se provocan daños en el suelo cultivable, debido a las altas temperaturas que alcanza la quema, generando pérdidas, entre otros, de materia orgánica, además de fósforo orgánico y nitrógeno. Estos últimos, nutrientes indispensables para el desarrollo de los cultivos, lo que obliga al productor a invertir en mayores recursos en fertilizantes, para recuperar lo perdido”.

EN INIA, se está llegando a medir la eficiencia de la descomposición de rastrojos, al nivel de medir la presencia de ácidos húmicos y fúlvicos, de la formación de materia orgánica en el suelo, que se origina de esta descomposición. Para ello, esta institución de investigación agrícola, junto a una Doctora en Química de Suelos, especialista en el tema, implementaron la técnica de medición de estos elementos en el suelo, lo que permitirá establecer la técnica más eficiente del manejo de rastrojos, alternativo a la quema, que facilite una pronta descomposición de ellos en el mismo.

El proyecto financiado por el Gobierno Regional de O´Higgins, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad, además de incluir el uso de microorganismos que aceleran el proceso de descomposición de los rastrojos, incorporan la evaluación de distintos tipos de guanos, además de diferentes tipos de fertilizantes, que han demostrado una mejor eficiencia en la rapidez de descomposición de rastrojos, en el suelo.

Además, en el proyecto, como una nueva alternativa de negocios, se explorará el desarrollo de tecnologías para fabricar briquetas de “biomasa de maíz” con los rastrojos, como una fuente renovable de energía y la producción de pellets (material aglomerado o comprimido) para que puedan ser usados también como elemento combustionante, en reemplazo de la leña, o como alimento suplementario para animales.

Jaime Cornejo, agricultor de la comuna de Chimbarongo, explica que si bien los agricultores están conscientes de los riesgos y consecuencias que conlleva el quemar sus rastrojos, necesitan deshacerse de ellos rápidamente para volver a sembrar, porque los desechos vegetales que van quedando en el suelo complican la germinación de las semillas. “Estas nuevas alternativas -dice Don Jaime- se presentan como una solución real a nuestro problema, porque no tendremos que seguir quemando ilegalmente y además protegemos el suelo y cuidamos el medioambiente”.

Por otro lado, en las comunas de Chépica y Santa Cruz, existen productores de Maíz que por años no queman los rastrojos del cultivo, haciendo incorporación de ellos, por lo cual sus suelos se han visto favorecidos, particularmente por la acumulación de materia orgánica y nutrientes, lo que les ha permitido alcanzar rendimientos por sobre los 200 quintales por hectárea, siendo de los más altos del mundo.

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