U. de Talca: Buscan desarrollar sistema de predicción de enfermedad que afecta las manzanas de exportación

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Se trata del temido “Ojo de Buey”, un hongo que ataca las manzanas antes de la cosecha y cuyos síntomas se dejan ver recién durante el almacenaje, lo que ha generado fuertes pérdidas entre los productores de la zona central.

 
En la Región de O’Higgins, según el último Catastro Fruticola de Ciren existen 9.242 hectáreas plantadas con manzanas, y buena parte de ellas pertenecen a la variedad Cripps Pink, una de las favoritas en la zona central debido a su fortaleza en climas calurosos. Además esta variedad, al ser de cosecha tardía, posibilita la opción ser almacenada en cámaras de frío entre 30 y 150 días, lo que se traduce en que al extender la post cosecha a 150 días, se llega con ella a los mercados internacionales en septiembre u octubre, fechas en que los precios son más altos, transformándose en una oportunidad para los retornos comerciales de la exportación.
Pero, a pesar de presentar estas características positivas, la variedad también está expuesta a factores que disminuyen su productividad y rendimiento. Uno de ellos, es la enfermedad conocida en Chile como Ojo de Buey, que es ocasionada por el hongo Neofabraea alba, el que afecta a las manzanas mediante lesiones necróticas circulares que avanzan lentamente hacia el interior de la fruta, haciendo que la pulpa se vuelva parda, pero sin dar señales de deterioro exterior, manteniéndose firmes a simple vista.
En este contexto y según explicó el Académico del Departamento de Bioinformática de la Universidad de Talca, y Director del Nodo de i+T de la MacroFacultad de Ingeniería, José Reyes, “el problema es que esta enfermedad se produce previo a la cosecha y sus síntomas solo son percibidos durante el período de guarda entre 1 y 5 meses, siendo muy variable el porcentaje de fruta que es afectada cada año en distintas zonas, como también resulta impredecible el tiempo en el que los síntomas de la enfermedad aparecen”.
Por esta razón, al no presentar síntomas visibles en las manzanas, se dificulta la detección temprana de la enfermedad, por lo que los productores y exportadores de manzanas de la variedad Cripps Pink deben tomar decisiones alternativas, como restringir los mercados de exportación, reducir el periodo de guarda a tiempos inferiores a la aparición de los síntomas, es decir, 60 días de almacenaje, lo que significa realizar las ventas entre mayo y junio, meses en que los precios de venta disminuyen considerablemente en los mercados extranjeros, impactando de manera negativa a la productividad de las exportaciones.

 
Generando un prototipo para la predicción del Ojo de Buey
El proyecto, que surge desde la MacroFacultad de Ingeniería, será ejecutado a través de métodos y técnicas de inteligencia artificial para inferir relaciones complejas entre las variables climatológicas que pueden propiciar la aparición del hongo.
Además, este sistema estará enfocado en predecir la incidencia de la infección en una determinada temporada, enfocándose en 150 días de almacenamiento de las manzanas en cámaras frías, a modo de potenciar que los envíos se realicen lo más tarde posible, cuando se alcanza un mayor precio de venta. También se buscará predecir el alcance de la enfermedad en distintos tiempos de almacenamiento, como también se inferirá respecto a la cinética de aparición de los síntomas de ODB en la fruta infectada.
Al respecto, el profesor Reyes comentó que, “una de las ideas principales de esta iniciativa, es poder estudiar lo que ocurre en diversas regiones del país, principalmente desde la VI a la IX región, que es donde se producen este tipo de manzanas. Esto porque la variabilidad de incidencia de la enfermedad podría estar asociada a diversas condiciones climáticas y geográficas a nivel país, entonces en base a estas variables queremos determinar qué es lo que está sucediendo, para otorgar una solución práctica”, concluyó Reyes.

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