EDITORIAL: Días de Amor Solidaridad

Estamos a pocas horas del inicio de una nueva versión de la Teletón. Nuevamente gran parte de los chilenos estarán preocupados de los avances en la reunión de dineros, en los informes sobre las cifras que acercan a la meta propuesta que cada vez es mayor que la anterior.
Surgen también los mismos comentarios que cuestionan las utilidades de las empresas participantes, del rol que le compete al estado en la rehabilitación de los menores la que debiera hacerse en los recintos hospitalarios del sistema de salud y no a través de fundaciones privadas, y por supuesto con fondos estatales y asegurados por siempre y no dependiendo de la caridad pública.
Es una discusión válida y que cada año de Teletón surge y a la que cada vez se le aportan nuevos argumentos tanto a favor como en contra.
Sin embargo, a los miles de menores con discapacidad han recibido rehabilitación y alivio en los distintos centros de la Teletón en varias ciudades del país, no les importa que las grandes empresas participantes obtengan utilidades o al menos prestigio social . A ellos no les importa los enredos de las celebridades que participan y que buscan ganar minutos de pantalla para mostrarse y subir peldaños en su carrera a la fama farandulera .
La solidaridad es parte del ser del chileno, la naturaleza agresiva con sus terremotos, temporales, sequías y otras nos hace entender que a todos en algún momento nos puede tocar caer en desgracia.
En nuestra región los tenientinos han demostrado desde siempre su ADN solidario, los “ganchos” siempre han estado dispuestos y disponibles para ayudar a quien lo necesite sea o no de sus filas, la vieja costumbre de las anticuchadas solidarias o los bingos para reunir fondos y las rifas para ayudar son cosa de todos los días. Las personas ligadas al mundo agrícola también muestran a su manera el aspecto solidario especialmente cuando las tragedias naturales nos han azotado.
Es posible que una vez más la cercanía con Santiago nos impida tener en la región un centro de la Teletón, pero igual la región ha colaborado y lo seguirá haciendo, eso sí no debemos olvidar que también aquí tenemos centros de rehabilitación como el Cottolengo que también funciona en base a donaciones y que presta una ayuda generosa y silenciosa a la gente que más lo necesita.

 

 

 

Alejandro González Pino
Director diario El Rancagüino

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