Lugar hay donde descansar.

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” Juan 14: 1-31
En este capítulo Jesús continúa conversando con sus discípulos acerca de su despedida, ya les había anunciado la tracción de Judas y la negación de Pedro y les declara que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
Frente a la noticia de su partida, los discípulos quedaron afectados, de aquí que Jesús les dice: “No se turbe vuestro corazón.”
La palabra turbar, significa alterar el ánimo, estar confuso preocupado
Las emociones son reacciones que todos experimentamos: alegría, tristeza, miedo, ira… Son conocidas por todos nosotros pero no por ello dejan de tener complejidad. Aunque todos hemos sentido la ansiedad o el nerviosismo, no todos somos conscientes de que un mal manejo de estas emociones no solo pueden alterar nuestro ánimo sino que también pueden bloquearnos o incluso acarrearnos más de una enfermedad.
Al igual que todos nosotros Jesús experimento una serie de emociones, lloro, se entristeció, se conmovió, se gozo, se enojo, se angustio pero no peco.
Jesús dice a sus discípulos: “creéis en Dios, creed también en mí.” Confíen en mi” no duden.
Confiar en la Palabra de Dios, es la clave contra la turbación del alma, la alteración del ánimo.
La Palabra de Dios nos muestra que existe solo una persona que tiene la capacidad de darnos el consuelo y fortalecernos ante cualquier situación y esta es Dios. El texto Bíblico así dice:
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones…” 2 Corintios 2:1-3
Jesús invita a sus discípulos a un lugar de descanso, en la casa del Padre y les dice: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”
En la casa del Padre hay muchas moradas, cuando lleguemos ahí, no encontraremos un letrero en donde se diga “no hay vacantes” ni tampoco nos van a decir que nuestro nombre no está registrado en el sistema, no sino que cuando allá se pase lista yo a mi nombre feliz responderé.
Nuestra entrada a ese lugar descanso no depende de nosotros, no depende de cuantas buenas obras haya hecho. Mi entrada allí depende única y exclusivamente de la obra que hizo Jesús en la cruz por mí. Jesús le Dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie Viene al Padre, sino por mí.”
“Ustedes que viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar” (Jesús)

 
Pastor: Alejandro H. Cabrera C.

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