Se nos va el año deportivo: Un 2016 marcado por el “casi casi…”

  • O’Higgins estuvo a 90 minutos de ser campeón en el Clausura 2015-2016, y en el Apertura 2016-2017 estuvo cerca. Deportes Santa Cruz perdió la opción de llegar a Primera B en su propia casa, cuando parecía que alcanzaba el objetivo.
  • Colchagua, también en Segunda División, casi desciende… salvó por secretaría. Tinguiririca San Fernando pudo ser campeón de Libcentro, pero en la Liga Nacional, irregularidad total. En Tercera División A, un par de nuestros representantes zafaron en las últimas fechas de caer aún más abajo.

 

Por: Ricardo Obando

 

Se nos va el 2016, y, como se dice popularmente, último día nadie se enoja. Este año, para gran parte de los equipos que nos representan como región en el fútbol profesional, en la Tercera División y en el básquetbol nacional, no fue del todo grato. Mientras algunos quedaron solo a minutos de ser campeones en sus respectivas series, otros debieron sufrir con el fantasma del descenso y pelearlo hasta en los tribunales deportivos.

Y, para repasar la temporada deportiva, comencemos por O’Higgins, el “Capo de Provincia”. Con un nuevo entrenador venido desde las entrañas del club, el equipo celeste, en el primer semestre, estuvo a solo minutos de ser campeón, mientras que, al cierre de la temporada, la opción la vio cerca.

En el torneo de Clausura 2015-2016, los pupilos de Cristián Arán vivieron hechos que los marcaron, y lamentablemente ambas fueron caídas. La primera, un bochorno. En el estadio Nacional, la tarde del 24 de enero, el conjunto rancagüino se comió una goleada de proporciones, y, lo peor, no jugando tan mal. Universidad de Chile, que también estrenaba entrenador, y también del riñón de Jorge Sampaoli, arrasó. Un contundente 8-1 donde, la defensa del Capo vio cómo pasaban y pasaban los ataques azules de la mano de Gustavo Lorenzetti inspiradísimo. Después de aquel paso en falso, como se catalogó al interior del camarín del Monasterio, todo comenzó a cambiar. El esquema de Arán fue encontró a sus intérpretes, y, con el transcurso de los partidos, los puntos fueron sumando hasta llegar a la última fecha comandando la tabla de posiciones, y con la primera opción de ser campeones.

Ese partido, que se jugó la tarde del 30 de abril, tuvo problemas en los días previos. El nerviosismo y la ansiedad contagió inclusive hasta al sistema computacional de venta de entradas, el cual colapsó, y que obligó a la dirigencia a dejar fuera del estadio a sus cadetes, el principal activo de la institución.

En la cancha, todo mal. El conjunto nunca se encontró y eso lo aprovechó el ya sabido verdugo: Universidad de Concepción. Dos golazos desde fuera del área, ambos con complicidad del portero de la época, Jorge Carranza, acabaron con el sueño de bajar la segunda estrella porque, Universidad Católica hizo su tarea ganando su partido y lo propio Colo-Colo. Es decir, el que llegó primero a la última fecha, y tras 90 minutos, terminó tercero. Ahora bien, aquel lugar, con el transcurso de los meses, le vino bien.

Después, O’Higgins tuvo que jugar la liguilla para clasificar a la Copa Sudamericana de este año, y nuevamente el elenco se repuso, la ganó y logró avanzar al torneo internacional.

Aquella copa, en su primera ronda, la disputó en agosto, donde no perdió, no le convirtieron goles, pero tampoco ganó. Igualdad en todo ante el Montevideo Wanderers, llave que se definió por los penales y jugando en Rancagua. Ganaron los charrúas, y otra vez se repetía la historia de fallar en las instancias decisivas.

Es más, desde aquel cruce con los bohemios, comenzó un negro semestre en materia de lesiones de consideración, desde fracturas hasta afecciones ligamentarias, que dejaron fuera de carrera por un buen tiempo a Pablo Calandria, Cristian Insaurralde, Gastón Lezcano y Tomás Alarcón, los que volvieron posteriormente, y sobre el final de año a Bastián San Juan y Brian Torrealba, quienes se perderán la mitad del 2017.

Pasó la Copa Sudamericana, comenzó el Apertura 2016-2017, pero también estuvo en medio la Copa Chile. En la ronda inicial, ningún inconveniente ante Rangers, pero en la siguiente, otra vez una debacle. Durante septiembre, goleados ante Unión Española, y fuera de carrera.

Es decir, solo quedaba el campeonato local, donde partido a partido el conjunto de Arán encontró una regularidad defensiva, pero arriba, siempre le costó imponer superioridad, ya que, para muchos conjuntos, O’Higgins se transformó en un equipo “predecible”.

Al comienzo de diciembre, los celestes estaban cerca de los punteros. A dos fechas del final, una victoria ante la U penquista lo dejaba con opciones de campeonar de cara a la última fecha, pero, los amarillos otra vez hicieron de las suyas. 3-1 para los penquistas, y fin de la historia. Sin opción de ir por el campeonato, solo quedó el consuelo de llegar a la Copa Sudamericana nuevamente, eso luego de golear a Santiago Wanderers.

Finalmente, y gracias al tercer lugar del primer semestre, y del título de Colo-Colo en Copa Chile, el cuadro de Arán debió jugar una final de subcampeones ante la Unión Española (en rigor, un duelo entre los terceros de ambos campeonatos) para dirimir al último clasificado a la Copa Libertadores. ¿El resultado? Empate 1-1 y triunfo hispano por los penales.

¿Lo mejor de la temporada? Sin duda que los dos triunfos ante Colo-Colo, y la victoria sobre la Universidad Católica. En esos tres partidos, se pudo ver todo el potencial que podía entregar el equipo.

 

A PUNTO DE LLEGAR A LA B

Siguiendo con este recuento, bajamos dos categorías para llegar a la Segunda División. Ahí, durante la temporada 2015-2016, el gran protagonista fue Deportes Santa Cruz. El elenco que comenzó dirigiendo José Díaz, y que culminó bajo el mando de Gustavo Huerta, apostó por gente joven y tuvo muy buenos resultados.

Tras la fase regular, clasificó sin problemas a la liguilla por el título, comenzó a escalar en la tabla, remontó una diferencia de más de 10 puntos, y se metió en la pelea por llegar a la Primera B.

En la fecha del 30 de abril, los Unionistas recibieron a Deportes Valdivia en el estadio Joaquín Muñoz García. Una victoria en casa, los dejaba punteros, y con toda la opción de ascender a la Primera B. Pero, para que eso se diera en la fecha que seguía, la última de la temporada, debía vencer a los sureños. En aquel duelo, Santa Cruz dominó las acciones a placer, pero nunca pudo concretar. El elenco valdiviano tuvo una, y mató. Los más de tres mil quinientos espectadores que repletaron el recinto santacruzano, no lo podían creer.

La caída, hizo que el cuadro del Calle-Calle sacara una ventaja mayor, ya inalcanzable para los blancos. Es más, en la fecha siguiente, Valdivia se coronó campeón, y los dirigidos por Gustavo Huerta culminaron en la tercera plaza del campeonato.

Ahora bien, en la nueva temporada, 2016-2017, Santa Cruz otra vez está realizando un buen torneo, marcha tercero, y, esperan en los próximos meses, seguir dando la pelea a Barnechea, el actual puntero del certamen.

 

SALVADO POR SECRETARÍA

Dispar suerte corrió el otro representante regional en la Segunda División, Colchagua CD. Los sanfernandinos, al igual que sus vecinos, volvieron al profesionalismo tras casi dos décadas jugando en Tercera. Y, terminaron pagando el noviciado.

Una muy mala campaña en el comienzo del torneo, llevó a los sanfernandinos a jugar en la liguilla para no descender. Si bien es cierto, en ese mini torneo fueron el equipo que más sacó puntos, el sábado cuatro de junio y a pesar de golear a Deportes Linares por 5-0, la victoria de Mejillones sobre Deportes Melipilla condenó a bajar nuevamente a la ANFA.

Pero, una luz de esperanza surgió en aquel partido en el norte, donde el técnico del conjunto porteño cometió una falta al reglamento, lo que fue denunciado al tribunal de disciplina de la ANFP, y apoyados con videos y testimonios aportados por la gente de Melipilla, le dio la razón a los colchagüinos.

El fallo, publicado el 1 de julio, le quitó puntos a los nortinos, y con ello, Colchagua zafó del descenso por secretaría.

Es más, la lección la aprendieron, porque hoy, están cumpliendo una campaña más que aceptable, son quintos en el campeonato, y administrativamente no pasan problemas como lo viven actualmente gran parte de los equipos de esta serie.

 

DE DULCE Y DE AGRAZ

En el básquetbol, el único representante regional en las ligas mayores, vivió este 2016 momentos felices y otros no tanto.

En la Libcentro 2016, Tinguiririca San Fernando completó su mejor registro histórico de victorias consecutivas. El 6 de junio completó 14 victorias seguidas, racha que fue cortada por Universidad de Concepción el domingo 12.

De todas formas, el quinteto que en aquella época era dirigido por Cipriano Núñez, culminó ganando la fase regular, pasando sin problemas los play-off, y llegando al cuadrangular final con la opción de conseguir el bicampeonato, pero el Colegio Los Leones le quitó aquella opción en La Serena.

Después, y ya en Liga Nacional 2016-2017, el conjunto de San Fernando perdió a algunos elementos del primer semestre debido a un ajuste económico, y eso le ha significado una gran irregularidad en lo que va de torneo, donde solo ha festejado en siete de 29 partidos disputados.

 

ZAFANDO A ÚLTIMA HORA

En la Tercera División A, este año no fue para nada bueno. Eso sí, nadie descendió, pero tampoco nadie pudo disputar la opción de llegar al profesionalismo.

De los cuatro representantes, el mejor en la tabla fue Deportes Rengo. Los Oro y Cielo, comenzaron como avión, pero poco a poco se fueron desinflando. 39 puntos cosecharon en las 28 fechas del torneo, llegaron séptimos.

A los renguinos les siguió General Velásquez. 35 puntos sumaron durante el año, y al igual que sus vecinos, la bencina se le acabó a mitad del certamen. Es más, los verdes vivieron uno de los episodios más repudiables del año. Su ex arquero, Claudio Abarca, agredió brutalmente con una patada en la cabeza al delantero de Estación Central, Diego Díaz. El video de aquella acción dio la vuelta al mundo. Y, mientras el delantero debió dejar la competencia por las lesiones que sufrió, el portero fue castigado y nunca más podrá defender a un equipo de la Tercera División.

Ahora bien, los dos equipos que la pasaron mal y que salvaron del descenso sobre el cierre del año, fueron Tomás Greig y Chimbarongo FC. Los primeros, debieron remontar durante toda la segunda rueda para lograr el objetivo. En ese sentido, los rancagüinos encontraron en las últimas seis fechas un equipo estable (muchas lesiones en el año), lo que les permitió conseguir muy buenos resultados que lo llevaron a dejar en el camino a Provincial Talagante, elenco que cayó a la Tercera B.

En tanto, los verdes del mimbre se complicaron en el transcurso del año, luchando en las últimas jornadas por mantener la categoría, hecho que consiguieron gracias a un golazo de su portero Jonathan Salgado frente a Fernández Vial y en el último minuto del partido jugado el pasado 10 de diciembre.

Finalmente, algunas palabras para la tranquila faena de CDS Enfoque en la Tercera B. El cuadro adiestrado por Héctor Irrazabal, vivió un año deportivo tranquilo, no corrió peligro en el descenso y mostró, por momentos, un juego que los llevó a estar en la mitad de la tabla y disputar palmo a palmo juegos a los punteros del grupo sur.

 

 

 

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