Abejas sobrevivientes enfrentarán un 2017 crítico por falta de alimentación natural

  • La destrucción del matorral nativo e incluso del bosque de eucalipto traerán un invierno duro con enfermedades y sin alimentos para las pequeñas larvas. Gloria Montenegro, académica de la UC y experta en apicultura definió el incendio forestal como “una tragedia para el sector” e hizo un llamado a la ciudadanía a ayudar a los apicultores en lo inmediato con azúcar.
Por: IRENE PADILLA A.

 

Johnny Muñoz contesta agitado el teléfono. Asegura que además de la apicultura tiene otro trabajo,  pero que con el incendio su vida se ha transformado en un caos. Él es uno de los tantos apicultores que mantenían sus colmenas en los cerros de  Pumanque y explica que tras perder 193 colmenas  durante el incendio su situación es dramática.

Para quienes aún  no lo saben, las cajas de los colmenares  de Muñoz, y su traje blanco se convirtieron en una de las imágenes más icónicas de la semana pasada en redes sociales, donde con un cartel expresaba la desesperación por alimentar  a estos pequeños insectos que son la base de la vida natural.

“La foto fue idea de mis hijas, durante estos días veíamos que pasaban y pasaban fardos de alimento para el ganado y nada para las abejas, siendo que sin las abejas no existe nada, tampoco forraje, por eso mi hija armó esa escena y le sacó una foto y la subió internet  para ayudarme”, cuenta el apicultor.

Así también relata que la fotografía ha incentivado la ayuda del sector privado, pero que sin embargo desde el Gobierno, a dos semanas del incendio aún no hay ningún aporte básico de azúcar para alimentar los colmenares. “Hasta el momento la única ayuda que nos ha llegado a Pumanque ha sido particular, he tenido hartas donaciones de azúcar incluso ahora voy a ir a buscar unas a Santiago y con lo que juntamos lo distribuimos entre los apicultores de acá del sector  de Ranquilhue de Pumanque. Del Gobierno al día de hoy aún no nos llega nada, solo llegó una camioneta de Cesfam de Peralillo, eso pude leer por lo menos, que nos dieron 10 kilos de azúcar pero nada más”.

Misael Cuevas es el director de la Red Apicola Nacional el gremio que reúne a buena parte de los productores apícolas de Chile. El dirigente indica que al menos 4 mil colmenas fueron destruidas por el fuego hasta la fecha, generando un daño irreparable a la cadena alimenticia nacional: “El 73% de la producción alimentaria mundial depende de los polinizadores y el principal polinizador son las abejas. Además, las abejas custodian, incrementan y cuidan la biodiversidad y el ambiente sano. La abeja es la base de la cadena alimentaria aparte de ser tan importante para la producción alimentaria y el consumo que tenemos como seres humanos”.

Al mismo tiempo Cuevas destacó que las pérdidas para los productores son sumamente importantes “calculamos, a nivel de los productores en su patrimonio directo, pérdidas cercanas a los $500 millones, además de todas las áreas que la abeja queda vulnerable porque no tiene que comer”.

 

UNA TRAGEDIA PARA EL SECTOR APICOLA

 Gloria Montenegro es académica de la Facultad de Agronomía de Universidad Católica y su labor investigativa la ha centrado en la vegetación nativa y las abejas. Ella junto a los apicultores de O’Higgins ha realizado dos proyectos de investigación FIC con exitosos resultados, es por ello  que la situación de las abejas, no solo de O’Higgins sino que de toda la zona central le preocupa de manera importante.  “El apicultor tiene tanta resiliencia- afirma- se levanta tantas veces, yo he estado presente  en momentos en que apicultores han perdido todas las abejas por la varroa, o por insecticidas que aplica  el vecino y ellos son muy resilientes, van a levantarse, van a salir  adelante y yo personalmente  los voy ayudar todo lo que más pueda”.

En primer lugar, Montenegro destaca que la destrucción del bosque nativo traerá problemas de alimentación inmediatos para las abejas sobrevivientes, pero a su vez  estos pequeños insectos deberán enfrentar un 2017 complejo, ya que el polen de las flores  y sus nutrientes es un alimento difícil de sustituir.  “Paliar  el problema en este momento, es dándole azúcar a los apicultores  que es lo que estoy haciendo directamente además de entregar medicamentos. Hay que alimentar a la abeja y para alimentar,  los apicultores  que están con todas sus casitas quemadas, con la mayor parte de sus colmenas quemadas, necesitan recursos para comprar azúcar que es el alimento más fácil”. Montenegro agrega que los eucaliptos, esos árboles que se han ganado la odiosidad de buena parte de los chilenos sindicándolos como causales de los incendios, son un elemento clave para la vida de las abejas chilenas “ con este incendio se han quemado también  los eucaliptos que es fundamental para que la abeja se alimente en  invierno, así como el tebo, estas son especies que florecen en invierno que dan el primer polen con que las obreras alimentan a las larvas, por eso  no podemos solo pensar en azúcar. El polen del eucalipto es fundamental para la  colmena porque tiene una serie de propiedades antibacterianas que impide que entren patógenos”, por ello la académica indica que ácaros como la varroa atacaran con fuerza las colmenas durante este invierno.

Al mismo tiempo, como botánica, la doctora Montenegro explica que el matorral nativo del valle central está compuesto por arboles fuertes, capaces de sobrevivir a incendios como este. Por ello espera con seguridad que si las lluvias ayudan durante el invierno, habrá una primavera con nuevos brotes. El problema es que estos brotes no tendrán flor, por tanto las abejas seguirán teniendo problemas de escasez de  alimentación en primavera y verano: “El crecimiento del matorral es muy lento, cuando tu calculas los anillos anuales de un tronco de Litre  por ejemplo, cada anillo anual tiene un diámetro de un milímetro. Con las  primeras  lluvias estarán recién estar saliendo los brotes nuevos desde los tocones y no va haber floración,   tendremos que esperar muchos años 3 ó 4, para que el matorral este más o menos disponible para las abejas”.

Finalmente la experta definió como “una tragedia para la apicultura” lo sucedido, explicando que la mortandad de abejas por el incendio vino a sumar  causales para la desaparición de estos insectos en nuestro país. “Muchas colmenas se quemaron, y con gran parte de las abejas adentro porque ante el humo las abejitas vuelven a sus colmenas. Las que quedaron aisladas y sueltas, sin su colmena, en general  también van a tender a desaparecer porque no tienen el refugio al cual volver, por eso este es un problema claramente de disminución de abejas en Chile”, sentenció Gloria Montenegro.

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