Con la tradicional “Fiesta del 11” Nilahue Cornejo celebró a la Virgen de Lourdes.

Pese a que la tragedia de los incendios forestales los golpeó duro, las tradiciones continúan, como cada 11 de febrero la comunidad de Nilahue Cornejo, en la comuna de Pumanque, se reunió el sábado recién pasado en torno a la Virgen de Lourdes, Patrona del pueblo, para homenajearla en su día.

La “Fiesta del 11”, como le llaman en Nilahue Cornejo a la celebración del día de la Virgen de Lourdes, reúne cada año a cientos de personas, principalmente nilahuinos y amigos cercanos, quienes hacen coincidir sus vacaciones o piden permiso en sus trabajos para estar presentes ese día, pues a la Virgen de Lourdes en Nilahue se la celebra el mismo 11 de febrero, como dicen en el pueblo, “Caiga el día que caiga. A la Virgen no la hacemos esperar para celebrarla y agradecerle”.

La Fiesta del 11 se celebra en el pueblo de Nilahue Cornejo incluso desde antes que éste se formara como tal. Fue el antiguo dueño de estas tierras, don Ramón Cornejo, quien construyó una Gruta en el patio de su casa e instaló allí la imagen de la Virgen. Él, cada febrero, abría las puertas de la Gruta para que quien quisiera participara en las misiones y las distintas actividades en torno a esta celebración. Así, a don Ramón Cornejo se debe el surgimiento y la fe de este pueblo, que hoy luce con orgullo su apellido.
La imagen de la Virgen de Lourdes, la misma que don Ramón trajo hasta su hogar para que lo bendijera, se transformó en la imagen protectora de Nilahue, permaneciendo intacta hasta ahora, habiendo resistido incluso el terremoto de 2010, en que la Gruta resultó con graves daños, debiendo ser cerrada. Ese mismo año la imagen de la Virgen es trasladada a la recientemente construida Capilla Santa Bernardita, ubicada a unos 100 metros de la Gruta, siendo ahí en donde desde entonces se celebran las misas y actividades religiosas del pueblo. Hoy los nilahuinos siguen esperando que la Gruta sea restaurada para que al fin la Virgen pueda volver a su hogar original.

Cada febrero la habitual tranquilidad de Nilahue Cornejo se ve alterada por las diferentes actividades en torno a la celebración de la fiesta de la Virgen de Lourdes.
Como se hizo desde un principio, desde el día 03 al 11 de febrero se celebran las misiones, consistentes en la realización de misas por las noches, las que son antecedidas por el rosario, y suelen extenderse por cerca de dos horas. Cada día, además, se realizan otras actividades que son parte de la celebración. Un ejemplo de lo anterior, es el “rosario del alba” en que la comunidad se reúne de madrugada para salir desde la capilla hacia la casa de algún nilahuino que esté lo suficientemente apartada del centro del pueblo, para que la distancia hasta allá dé tiempo de rezar un rosario acompañado por cantos y oraciones. Así, mientras el sol aún duerme, la comunidad nilahuina ya está en pie, agradeciendo a su Patrona por los cuidados brindados durante el año. La caminata y el rosario terminan al llegar a la casa de la familia escogida, cuyos miembros esperan a los fieles con agua caliente y comida para compartir el desayuno. También se dedica un día especialmente a los enfermos, con la celebración de Cuasimodo, se les lleva hasta su hogar la comunión y compañía de la comunidad.

El día 11 se celebran misas por la mañana, es habitual que a mediodía se realicen los bautizos. Por la tarde se lleva a cabo la procesión de la Virgen de Lourdes, la cual es la actividad más importante en cuanto a convocatoria de fieles y da el cierre a la celebración de estas fiestas. La imagen de la Virgen de Lourdes, bellamente adornada con hojas de palmeras y azucenas, recorre el pueblo acompañada de oraciones y cantos. En andas o sobre una carreta tirada por hombres y mujeres de Nilahue, luego de más de una hora de un lento caminar, la Madre del pueblo junto a sus fieles, llega a la medialuna, lugar en donde los huasos hacen su tradicional homenaje en frente y alrededor de la Virgen, con galopes, tiradas de riendas, cuecas y más.

La comunidad nilahuina nunca ha dejado de celebrar las misiones y la Fiesta del 11, y aunque por algunos años las actividades que rodeaban esta festividad fueron decayendo, en los últimos años los habitantes de Nilahue Cornejo se han empeñado en festejar tal y como se hacía originalmente. Esto se ha dado espontáneamente, y año tras año cobra más y más fuerza, como una necesidad de expresar la fe a la Virgen del mismo modo que lo hicieron la generaciones pasadas.
Un aporte importante en la reafirmación de esta tradición en el último tiempo, ha sido lo realizado por el Padre Emilio Maldonado, nacido y criado en Nilahue Cornejo. Fue él quien el año pasado se las ingenió para que la Fiesta del 11, es decir, la fiesta de y para la Virgen de Lourdes, terminara en la plaza del pueblo con una fiesta para los nilahuinos, tal y como era la celebración antiguamente. Esto se repitió este año, Nilahue festejó hasta la madrugada del 12 de febrero, con comida, música y baile, por haber cumplido una vez más con la Virgen de Lourdes y haberse reencontrado y compartido como comunidad, como cada año, en torno a la figura de su protectora.
La Fiesta del 11 habla de la identidad de Nilahue Cornejo, y sus habitantes, hoy más que nunca, agradecieron la protección de su Madre, gracias a la cual el pueblo no se vio afectado por los incendios forestales que arrasaron hace unas semanas con gran parte de la comuna de Pumanque. De este modo, hoy como ayer, la devoción de este pueblo se siente, se respira y se canta.

 

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