Parricidio de villa Baquedano: 18 años de cárcel por matar a su madre

En horas de la mañana del 10 de diciembre del 2015, la víctima Hilda Ninoska Villarroel Monsalva, se encontraba en el domicilio que compartía con su hijo, específicamente en el dormitorio principal de dicho inmueble. Lugar donde su hijo, Eliseo Andrés Villarroel Madrid, la agredió en varias ocasiones con un arma blanca.

 

 
Fernando Ávila Figueroa

 

 
El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Rancagua condenó a Eliseo Andrés Villarroel Madrid a la pena efectiva de 18 años de presidio, en calidad de autor del delito de parricidio de su madre. El ilícito fue perpetrado en diciembre del año 2015, en la Villa Baquedano de la ciudad de Rancagua.
En fallo unánime se aplicó, además a Villarroel Madrid las accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos, y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena. Una vez ejecutoriado el fallo, el tribunal dispuso que se proceda a la toma de muestras biológicas del sentenciado para determinar su huella genética e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados.
El fallo dio por acreditado, que en horas de la mañana del 10 de diciembre del 2015, la víctima Hilda Ninoska Villarroel Monsalva, se encontraba en el domicilio que compartía con su hijo, específicamente en el dormitorio principal de dicho inmueble, lugar donde su hijo, Eliseo Andrés Villarroel Madrid, la agredió en varias ocasiones con un arma blanca, principalmente en la zona del cuello y hombros, causándole alrededor de ocho heridas corto penetrantes, lesiones que le provocaron la muerte por anemia aguda.
El tribunal estimó que “la declaración del acusado no fue clara y, al menos en su primera parte, intentó minimizar su responsabilidad al pretender que lo ocurrido fue producto de un accidente cuando se cayó encima de su madre, quien podría haberse enterrado el cuchillo casualmente y él sólo la habría apuñalado cuando intentó levantarse apoyado en el cuchillo; versión que tampoco explicaría las múltiples lesiones en el cuerpo de su madre, ni menos la mordida en su cara”, expone el fallo, el que continúa indicando que “además, tal como señaló la fiscal, la conducta del acusado tampoco fue colaborativa durante la investigación, pues el mismo día de los hechos desconoció la situación ante el llamado de su padrastro y después habría intentado ocultar el cuerpo al moverlo dentro de la vivienda, poniendo muebles por encima del rastro de sangre; siendo un hecho que no llamó a carabineros ni a los servicios médicos de urgencia para prestar auxilio a su madre; por último, pretendió que lo sucedido fue obra de terceros”.
El homicidio habría ocurrido a eso de las 15 horas del 10 de diciembre de 2015, y habría sido descubierto cuando el dueño de casa (padrastro del condenado) llegó al domicilio a eso de las 16:30 horas, ocasión en que encontró a su esposa con una herida cortante en el cuello, hecho que la mantenía ya sin vida.
Seguido, el hombre fue a la pieza de su hijo, lugar donde lo encontró con una profunda herida en la zona torácica. De inmediato llamó a Carabineros de la Primera Comisaría Rancagua, quienes llegaron al lugar del hecho junto a personal paramédico del SAMU. Tras estabilizar al joven de 23 años, lo subieron a la ambulancia y lo llevaron al Hospital Regional Rancagua.

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