RECORDANDO: La destrucción de la casona de la familia Torterolo

 
Una gran hoguera con llamas que subían sobre los cinco metros de altura, despedía una gruesa columna de humo que, empujada por el viento sur, se arrastró a lo largo de la calle Astorga hasta más al norte del paseo Independencia. Las llamas iluminaron la noche rancagüina, poco después de las 21 horas del domingo 8 de febrero de 2009

La antigua casona de la familia Torterolo, que se hallaba solitaria desde hacía varios años, fue arrasada por el incendio. Con ella, desaparecieron el gran hall con su tragaluz central, su salón, sus varias habitaciones y dependencias, y el ancho pasadizo al que se accedía por un gran portón, que alguna vez fue atravesado por antiguos carruajes.

La casa alcanzó su mayor fulgor durante la vida del jefe del hogar, don Luis Tortero, junto a su esposa doña Carmen Rita Angulo y varios hijos e hijas. Muchas veces se realizaron allí animadas reuniones familiares y sociales.

Dos de esos hijos, con inclinaciones artísticas, alcanzaron fama como pintores y estamparon el apellido Torterolo en gran número de obras pictóricas. Dos de las hijas, Lidia y Pilar, son profesoras y la otra, Alicia, es ecónoma.

Luis Torterolo Angulo nació en Rancagua el 21 de agosto de 1909 (En este año se cumple el Centenario de su nacimiento). Estudió en el Liceo de Hombres de Rancagua, en el Instituto O’Higgins y el Internado Barros Arama de Santiago., ingresando después a la Escuela de Bellas Artes. Realizó exitosas exposiciones de pintura en Chile y varias ciudades del extranjero. Obtuvo numerosos premios y distinciones. Falleció el 13 de mayo de 1987.

Fernando Torterolo Angulo, fallecido hace pocos años, nació también en Rancagua y estudió en el Liceo de Hombres de esta ciudad, y en el Internado Barros Arana de Santiago. Se inició escribiendo poesía y pintado afiches. Finalmente se dedicó a la pintura realizando numerosas exposiciones. Muchas de sus obras están en Museos y casas particulares en Chile y otros países.

Esta vez fue el fuego, en otras los terremotos y a veces la llamada “picota del progreso, quienes que han destruido viejas reliquias arquitectónicas de Rancagua, cambiando su fisonomía urbana y borrando trozos de historia. Esta vez, lamentablemente, le tocó a la “casa de los Torterolo”, en pleno centro de la ciudad.

 

 

HÉCTOR GONZÁLEZ V.

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