Artesano de Coínco replica carruaje presidencial

  • El proyecto contempla reproducciones de menor tamaño de coches de fines del siglo XVIII y XIX,  incluyendo una del que ocupó Casimiro Marcó del Pont.
Por: Marcela Catalán

 

Durante 2015, el artesano de Coínco Francisco Ramos trabajó en doce carruajes a escala para rescatar la historia de dichos vehículos desde su oficio. Una labor que continuó en 2016 tras adjudicarse nuevamente un Fondo Regional del Consejo de la Cultura y las Artes, fruto del cual elaboró nueve réplicas que estrenará el 24 de febrero en el municipio de su comuna, estando la exposición abierta al público desde el sábado 25 al 1 de marzo. La muestra se trasladará luego a las Termas de Jahuel, en San Felipe, arribando después al Museo Regional de Rancagua.

La iniciativa contempla reproducciones de menor tamaño de coches de fines del siglo XVIII y XIX, incluyendo el presidencial y una copia de menor tamaño del que ocupó Casimiro Marcó del Pont, en el que era transportado cuando “Manuel Rodríguez le abrió la puerta con burla” al español. Además considera una carroza fúnebre, un landó “con dos capotas que se juntan en el centro, quedando “totalmente descubierto” cuando lo abren.

También hay un carruaje de las institutrices, “muy parecido a un canastito, pero cerrado por atrás para que viajen niños sin que caigan” del vehículo. El wagonette o de desplazamiento de pasajeros, “muy utilizado en las viñas”, es otro tomado en cuenta. “A través de él, la colección se vincula con mi proyecto ‘El proceso de las vides’”, explica Ramos, aludiendo a una propuesta, en ejecución, que termina a mediados de este año y mediante la cual se dedicó a replicar maquinaria vitivinícola.

El desarrollo de la propuesta de los coches implicó una etapa de investigación vía internet y que, asimismo, lo empujó a acercarse al Museo de Colchagua para obtener más información y observar uno  que se encuentra allí.

A juicio del coincano, lo más complejo de realizar un proyecto de este tipo “es saber qué carruaje estoy construyendo, porque hay una infinidad de modelos. Muchas de sus diferencias responden a caprichos de quienes los fabricaban o de los que hacían el encargo. Si querían subir por tal parte, entonces se instalaba una puerta ahí, por ejemplo”. También debió comunicarse Joaquín Barros Fontaine, en calidad de propietario de una máquina antigua. Él lo invitó a exponer en las Termas de Jahuel durante dos fines de semana.

“La planimetría igualmente requiere de tiempo, de paciencia, y de la capacidad de entender la intención del artesano que, en su minuto, hizo un diseño”, agrega Ramos. Terminada esta fase, debió hacer los esqueletos, las estructuras metálicas de los coches, aparte de pintar y de efectuar la tapicería.

En el transcurso de la iniciativa, Ramos recibió en su taller a diferentes delegaciones de escolares. Esto, con la misión de difundir la importancia de la artesanía. A su juicio, se trata de un oficio “muy mal visto en Chile, casi el pariente pobre del arte”. Por eso se propuso “revalorizar este trabajo y enseñárselo a lo niños, porque los adultos ya adquirieron el prejuicio por esta labor”.

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