“Chuling” o la insoportable levedad de la estupidez humana

¡Se han creado tantos “neologismos” vinculados a la insoportable levedad de la estupidez humana que he decidido, a través de El Rancagüino, crear uno nuevo! Este nuevo neologismo lo denominaré: “Chuling” que consiste en la práctica sistemática y progresiva de percibir conductas y actitudes nocivas –en pleno Siglo XXI- tanto en víctimas como victimarios a vista y paciencia de una generación de adultos que nos son capaces de “mojarse el potito”, pues no quieren hacerse problemas; no quieren dramas, siendo que muchas veces, a su vista y paciencia ven cómo se producen situaciones funestas y de denuesto.
Es conocida la desgarradora carta de un alumno de 12 años del colegio San Ignacio de Alonso Ovalle (Santiago centro), a través de la cual él se despide de sus compañeros, antes de dejar el establecimiento debido al acoso –bullying- sistemático y progresivo que, durante años, sufría de parte de sus compañeros de curso. Varios años los soportó, pero no hay organismo que aguante y su madre, Paola Givovich, al final decide retirar a su hijo del establecimiento en cuestión, según consta en el noticiero 24 horas de TVN. El niño fue amonestado, por sus pares, quienes le repetían “…que no tenía papá”. El hostigamiento data desde el año 2009. Lo patético es que, este hostigamiento, acoso o “bullying” pasó de la sala de clases hasta las redes sociales y, una vez ahí: puede pasar cualquiera cosa… El niño, en su despedida; en sus últimas palabras a quienes fueron sus compañeros, esgrime: “Ustedes son unas malas personas; cualquiera de ustedes estaría orgulloso de la gran madre que tengo. Ojalá les vaya bien y sepan que no deben callar ante un grupo de matones…” Su madre, Paola, aseguró a 24 Horas: “Yo le entregué al colegio San Ignacio un niño bueno y ellos me lo devolvieron dañado…” Su madre comenta que, “…el último día de clases, la psicóloga del establecimiento le pidió perdón por no haberlo ayudado”. Finalmente, 24 horas.cl, explicita: “La madre interpuso una demanda por indemnización de perjuicios al colegio por falta de aplicación del protocolo de la Superintendencia de Educación en casos de acoso escolar, lo que a juicio de la madre corresponde a un incumplimiento de contrato. El colegio contestó a estas acusaciones con un comunicado donde explicó que no comentarían, públicamente, “situaciones que fueron debidamente tratadas”.
Bullying o acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada, a un alumno sus compañeros; Mobbing o acoso laboral o acoso moral en el trabajo; Grooming o acoso y abuso sexual en contra de niños y jóvenes que, en la mayoría de los casos, sucede a través de las redes sociales. En fin: “Chuling” cuya etimología suma una serie de palabras y/o expresiones impropias que dan génesis al neologismo: chulo, chano, rasca, picante, atorrante, flaite, es decir, una amalgama de voces desquiciadas al servicio, quizás, del acto más deleznable que una persona puede cometer contra otra: el acoso psicológico, pues al final uno se queda pensando quién es el que necesita -con urgencia- ayuda psicológica, comprendiendo que es el victimario, más que la víctima. Los que acosan o cometen bullying están enfermos. Probablemente sean los depositarios del odio de sus mayores: incapaces de poner los límites del respeto hacia los demás. Es verdad que son preadolescentes, pero, estimado lector, ¡Usted no me va a decir que no son conscientes de sus actos! Hace 29 años que trabajo con adolescentes y sé que saben perfectamente cuándo están haciendo daño y cuando se trata de un juego peligroso que pudiera hacer daño.
Es sólo morbosidad, es decir, un conjunto de casos patológicos que caracterizan el estado sanitario de un país. ¡No se refiere al “guater” de las deposiciones! Se refiere a la sanidad, o bien a cuán sano está una determinada sociedad. Es evidente que la nuestra está enferma de competitividad; de apariencias y de una odiosidad galopante que está destruyendo las relaciones humanas más nobles y puras: la de los niños y la de los jóvenes. Éste es uno de nuestros legados: el “Chuling” … Una suerte de ordinariez evidente en la cual NO necesitamos ver la seda que lleva la mona, pues se nota que lo es.
Sé bien que una manera de solucionar esta lacra es la Educación, pero mientras -en Chilito- no esté alineada La Familia, La Educación y La Sociedad es imposible “pedirle peras al olmo”. Estas 3 estructuras básicas para una óptima formación ciudadana aún está en ciernes y habremos de esperar un tiempo para que vayan consolidándose, pues no podemos ser tan ingenuos ni irresponsables de endosar esta responsabilidad sólo a los colegios o a la familia o a la sociedad, pues todos somos responsables del “Chuling”; no uno, sino los tres.

 
Santiago Vasconcello Uchida
Magíster en Educación PUC

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