LA FIESTA DEL FUTBOL, LOS NIÑ@S Y LOS SOCIOS DEL FUTURO

Rancagua ha demostrado su pasión por el fútbol en los partidos de nuestra selección Sub 17; estadio lleno, alegría y sobre todo familias completas disfrutando del espectáculo. Familias completas como era antaño, cuando nuestros padres nos hicieron socios de O’Higgins y nos llevaban fin de semana por medio a alentar a nuestro equipo que en ese entonces, vestía similar a la selección uruguaya.

Tuve la oportunidad de asistir al primer partido de este campeonato ante Bolivia y también formé parte de los menos de cinco mil espectadores, que el lunes recién pasado presenciamos el magro empate ante la U de Concepción, nuestra “bestia negra” de los dos últimos campeonatos.
Sin embargo, no pretendo hacer un análisis o comentario del partido, sino de la diferencia entre el marco de público habido en aquellas instancias donde la entrada es gratis o de costo bajo y los valores (oficiales) de las entradas para ver a O’Higgins. Es cierto, el fútbol debe financiarse, pero no es menos cierto que los clubes pueden fijar sus políticas de precios y en mi opinión, O’Higgins prefiere mantener una política de precios que en el mejor de los casos permite alcanzar –en promedio- los 6.000 espectadores para un estadio que hace perfectamente tiene el doble de capacidad. Obviamente no menciono los partidos contra los “grandes”, en donde la cifra de espectadores sube fácilmente sobre los 8.000 asistentes.
Vamos por parte; cuántas son las entradas “niños” que se asignan por cada partido. He sido testigo, estando en la fila de la taquilla, como en un momento dado anuncian que “ya no quedan entradas para niños”. Luego adentro, veo como El Teniente no alcanza la mitad de su aforo. También como coincidiendo un partido de O’Higgins con el “Día del Niño”, estos últimos no cuentan con ningún beneficio en “su día”; por qué no definir que cuando esta coincidencia se dé, todos los niñ@s entran gratis. O en aquellos partidos que se realizan en plena temporada de vacaciones escolares (enero, febrero o invierno), donde por razones obvias merma la asistencia, pero también donde muchas familias que no pueden salir de vacaciones, estarían felices de llevar a sus hij@s a un partido oficial del Capo.
Fue buena idea, trasladar la Trinchera Celeste desde la galería Sur a la parte Norte; el estadio tiene más vida y alegría, pues siempre fue el sector Norte el más concurrido; se reconoce y se celebra. De la misma manera, el Club podría iniciar una iniciativa en los principales colegios de la zona; para que a través de una acción concertada con los distintos establecimientos educacionales, el Club pueda participar en aquellas actividades propias (kermesse, aniversario, actividades de septiembre), con un puesto/stand del club promoviendo la inscripción de nuevos socios y sobre todo, bajo la modalidad o formato de hacer socia a la familia, así no sólo aumentamos la cantidad de socios (e ingresos), sino que sobre todo, formamos nuevos seguidores para el futuro, como hicieron nuestros padres con nosotros en la década del 60 (lo que se llama en las artes, “la creación de audiencias”)
Apostemos y demostremos que somos los verdaderos “Capos de Provincia”, desarrollando una política de promoción y estímulo a la presencia de nuestros hij@s en el estadio cada fin de semana. Apostemos que nuestro club alcance los 10.000 espectadores como promedio, dejemos esta política que se ha instalado en nuestro país de favorecer a quienes pueden pagar por un servicio o espectáculo, por una de mayorías. El fútbol profesional, tiene una responsabilidad social. Sé que O’Higgins la desarrolla en muchos aspectos, aquí sólo quiero mostrar uno más.

 

 

José Acosta
Ex Presidente Corporación Educacional Colegio Coya.

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