Santuario de La Compañía vuelve a abrir sus puertas tras un meticuloso proceso de reconstrucción

-Una de las noticias más esperadas por la comunidad granerina y también regional fue la que este viernes se dio a conocer con la reapertura de las puertas del Santuario de la Inmaculada Concepción de la Compañía.

Juvenal Arancibia D.

Tras 7 largos años del terremoto del 27F que destruyó parcialmente el Santuario de La Compañía, el pasado viernes la comunidad de Graneros, y en especial a los miles de peregrinos que año a año, visitan la clásica parroquia, por fin podrán recorrer la  tradicional construcción llamada  Inmaculada Concepción de La Compañía, luego de que el viernes pasado fueran reabiertas sus puertas oficialmente.

En una ceremonia encabezada por el Obispo de Rancagua, Monseñor Alejandro Goic; además del Intendente regional Pablo Silva; los senadores Juan Pablo Letelier y Alejandro García-Huidobro; los diputados Felipe Letelier, Juan Luis Castro y Ricardo Rincón y los alcaldes de Graneros, Claudio Segovia y Ana María Silva, edil de Codegua; entre muchas otras autoridades comunales y eclesiásticas, se agradeció el apoyo de la comunidad al proyecto y también al aporte del Gobierno Regional que facilitó los recursos necesarios para sacar adelante la reconstrucción de la dañada estructura.

En este sentido, Monseñor Alejandro Goic, agregó que “sin duda que es un gran don la reconstrucción de un espacio, que genera identidad no solo a La Compañía, sino que a toda la región y a mucha gente que viene de todo el país. Además la generosidad tanto del gobierno anterior como este y ambos parlamentos que comprendieron la importancia de los lugares de culto como espacios históricos de tradición e identidad de nuestro pueblo”.

A cargo del proyecto de reconstrucción de la parroquia, estuvo la arquitecto Amaya Irarrázaval, quien dirigió algunas palabras de agradecimiento a todos quienes hicieron posible la finalización del proyecto, expresando que “primero que todo quiero agradecer a Dios, como dice el Obispo Goic porque sin él nada funciona, agradecer a la comunidad de Graneros y también a todos los donantes en especial en la etapa de proyecto y también a todos los intendentes desde el terremoto hasta el día de hoy que se han puesto con nuestro patrimonio en nuestra región”.

Por su parte, el Intendente Regional, Pablo Silva; destacó el trabajo multisectorial para concretar la reconstrucción de la parroquia, destacando que “esta es una inversión que nosotros la hicimos pensando en toda la comunidad, no solo el mundo católico, recuperando historia y estamos felices de aportar en un centro neurálgico de la comunidad, además enmarcada dentro de un circuito turístico que la gente puede conocer y recorrer”.

 

REPOSICIÓN DE PARROQUIA

La obra en sí se preocupó de rescatar la mayor cantidad de elementos originales al interior del templo, tanto en términos artísticos como también respecto a los nobles materiales que datan en su mayoría desde el siglo 17, como son las maderas del piso y piezas del barroco chileno.

Una de las novedades que se anexaron al diseño del proyecto, que cabe destacar, se basó íntegramente en la forma original de la estructura, agregando en la zona del presbiterio o altar, dos naves centrales, a ambos lados de la zona antes mencionada, formando una cruz y además ampliando notablemente la capacidad de feligreses que puede albergar la remozada parroquia.

Sobre lo anterior, la arquitecta especialista en Patrimonio Histórico y Directora de la Fundación Santa Cruz del Obispado,  Beatriz Valenzuela Van-Treek, explicó que “acá hubo una reconstrucción completa del templo, donde los arquitectos hicieron un trabajo de joyería fina absoluta porque la propuesta que se realizó en la fundación fue una reconstrucción patrimonial absoluta, o sea, esta es la iglesia que había antes, con las mismas dimensiones”.

Otro de los trabajos que tuvieron especial dedicación en la reposición de la parroquia, tiene que ver con el santuario donde existen piezas de gran valor artístico como el retablo de altar mayor que representa al barroco jesuita chileno; la escultura tallada en madera noble de la Inmaculada Concepción y el altar de San Ignacio, que también representa el periodo del barroco chileno y cuyo valor tanto monetario como artístico es incalculable.

Y es que fueron más de mil 500 millones de pesos los que se destinaron a la obra, la que tuvo un periodo de ejecución de 546 días, a cargo de la dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, que debió reconstruir un total de 1.785,90 metros cuadrados donde se cuentan la Contrasacristía, nave lateral poniente, presbiterio, nave lateral oriente, nave central, torre y otros recintos de apoyo como baños, todo distribuido en 513 metros cuadrados, representando el primer piso.

En el segundo piso en tanto, existe la Torre donde se aloja el campanario del Santuario, existe también el espacio para el coro, directamente sobre la entrada principal; se ubica también el salón velatorio, 3 salones de catequesis, las oficinas parroquiales, de secretaría, sala de espera, archivo parroquial y otros recintos menos como servicios higiénicos; totalizando un área de 1.272 metros cuadrados.

 

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